La homosexualidad en el teatro


En las dos últimas semanas he visto dos obras de teatro. La primera, Animales feroces, del dramaturgo venezolano Isaac Chocrón, uno de los referentes de la escenografía hispanoamericana del último tercio del siglo XX. La segunda, De par en par, una obra de  cabaré escrita entre Indira Páez e Ileanna Simancas. Se representaron respectivamente en los teatros Atalaya y Quintero de Sevilla. Ambas obras tienen de fondo el tratamiento de la homosexualidad. Sin embargo, mientras en Animales feroces, el protagonista Ismael, un treintañero profesor universitario, vive el drama desde el miedo a rebelar su condición a su familia y su entorno, hasta que en un momento de la trama decide liberar sus tensiones y hacerlas explícitas. En De par en par, sus coprotagonistas muestran desde el inicio su orientación sexual. Han pasado cuarenta años entre ambos textos y los cambios en la concienciación y en el trato hacia esas personas y colectivos ha incidido en que se trate de una manera y de otra. En de Par en par, con una clara reminiscencia almodovariana, sobre todo en un canto y baile grupal que nos recordó a la escena del patio de la cárcel de Tacones lejanos, se plantea la realidad de lesbianas y transexuales. Y resulta curioso en esta última, como muestra más comprensión la madre, la mayor de todos los coprotagonistas, que las jóvenes hermanas del transexual Mamen y de la prima lesbiana Graciela. Aunque en el fondo lo que preocupa a las hermanas y primas es la cuestión de la herencia familiar. Ya lo dijo Quevedo, poderoso caballero D. Dinero. Y el metal, la posición social, están presentes en ambos dramas. En la América de una familia judía del último tercio del siglo XX. Y en la España de principios del siglo XXI. Como decíamos ayer, las influencias en las maneras de vivir, de pensar y actuar, se van irradiando entre las personas y los pueblos desde tiempos inmemoriales. Eso muestra una vez más el cruce de costumbres, el debate entre las ideas y las creencias de unos y otros, qué va quedando y qué se desecha. Los desechos de cualquier tiempo luego se reciclan.
En Animales feroces, late de manera explícita esa obsesión judía por el sentido de la culpa. Por cierto, bien les valdría a sus dirigentes examinar sus responsabilidades en la crisis enquistada con Palestina y darle solución de una vez y para siempre. Seguramente cuando sean capaces de hacer esa catarsis, ese sentido tan triste y decadente de la culpa pase a mejor vida, y abracen algo más valioso y necesario como es el perdón. Ya es hora de que en obras documentales, literarias, teatrales y cinematográficas, arraigue y se expanda el mensaje de la ilusión y la esperanza real frente a esa cortina espesa y cansina de la culpa. Por eso hemos celebrado en un tiempo no lejano, las visiones de Woody Allen y de Roberto Benigni en obras como Sueños de un seductor o La vida es bella.
Si en los próximos días, creyentes y no creyentes, vamos a celebrar el nacimiento de Jesús de Nazaret, si algo hay que reivindicar es el sentido de alegría y amor que a través de su vida lanzó. Antes y después de aquella época, y el siglo veinte y el pasado fin de semana en Connecticut lo hemos comprobado nuevamente, se han cometido barbaridades. Es hora de que evidentemente se erradiquen esas calamidades o las que sufren los niños de Palestina, pero también de que se informe sobre lo que realmente es valioso y merece la pena. Poniendo el acento en aquellos comportamientos que saben tender la mano al otro y en ofrecer un sentido alegre y de vitalidad de la vida y la convivencia. Por eso, el personaje de la Madre que encarna Julia Trujillo en De par en par, representa esa capacidad para sanar las heridas de la vida y mirar con ojos de comprensión a la transexualidad de un hijo, al lesbianismo de una sobrina, a la estrechez mental de otra hija o a los devaneos con el alcohol, el sexo y la existencia pija de sus hijas Sara y Mari Paz.
Para ir cerrando esta reseña compartida, quiero destacaros el esfuerzo que los dos equipos de estas compañías han hecho para poner en escena ambas obras. Se han jugado sus cuartos y los de aquellos que han apostado por sus representaciones y trayectorias. Considero valioso que escuches, que escuchéis sus palabras, para que nos demos cuenta de lo difícil que es llevar a cabo una vida con vocación y a la vez lo estimulante que resulta.
En palabras de Verkami, el colectivo que ha estrenado esta adaptación de Animales feroces: “El espectáculo se estrenará en Sevilla, y debido a que el equipo artístico, directivo y técnico, reside en Madrid, parte del dinero recaudado se invertirá en el desplazamiento hacia esta ciudad (alquiler de vehículos, gasolina, alojamiento, etc.), así como en la preproducción (escenografía, equipo, etc.)”
Dicho por Ileanna Simancas, del equipo De par en par, “Soñar es de solitarios. Esculpir sueños en materia es de muchos dedos entrelazados en uno. Gracias a todos los dedos que usaron su destreza para tallar este sueño. Los Castrillón me han dejado como legado el conocer de que va esto llamado Teatro.”  

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