Evocación de la belleza



Llegaron al puente de San Telmo atravesando el paseo de los Jardines del Cristina. Cuando se hallaban en mitad de la pasarela, se giraron a la derecha mirando hacia el puente de Triana. Colocaron sus codos y brazos apoyándose sobre su barandilla. A esa hora, a punto de dar las nueve, los matices verdosos y grisáceos de su estructura circular se podían distinguir desde aquella distancia. La pareja de amigos estuvo contemplando durante unos minutos cómo el sol comenzaba a ponerse a la altura de Torre Triana. El juego de luces lo podía apreciar la vista de cualquier espíritu sensible dispuesto a contemplarlo. Cuando los últimos rayos del astro rey se fueron alejando, desapareciendo en la lontananza como si se hubieran escondido entre las aguas del río, retomaron su caminar hasta el cercano cine. La ciudad cambiaba, evolucionaba, entre el puente y ambas orillas.
Manuel Carmona Rodríguez: Volver a amar (la catarsis). Cap.1

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