Jueves, puerta del fin de semana


        Se ha presentado gris y por momentos lluvioso en el sur de Europa. Ha soplado el viento durante algunas fases del día, aunque de manera bastante más suave que el fin de semana pasado. Mientras Rúas y yo íbamos haciendo nuestros quehaceres, nos encontramos con una amiga que nos da la buena noticia de que otra colega ha superado bien su periodo de reposo de su operación, y puede reiniciar ya su actividad cotidiana más sencilla, caminar, para a partir de ahora afrontar el proceso de rehabilitación que le permita superar esa dolencia definitivamente. Nos miramos los tres y sonreímos. Quedamos en visitarla el fin de semana para celebrarlo al calor de la mesa de camilla, una buena tertulia y unos cafés e infusiones con pasteles.
        Nos miramos Rúas y yo, tras despedirnos de esta amiga, y caemos en la cuenta de que las calles y avenidas tienen menos actividad que a esa misma hora de otros años atrás. Agradecemos que haya menos ruidos, sobre todo esos que son molestos porque se podrían evitar ejerciendo mínimamente el sentido común cada uno y el colectivo afectado. El tráfico es también menor, lo que ayuda a sentir esa sensación. En ese detalle, nos percatamos de que posiblemente la atmósfera esté menos contaminada. Tanto ella como nosotros lo agradeceremos. Y le comentó esta entrevista de un compañero de profesión sobre la agricultura ecológica, las propiedades de las tierras de labor y lo que está pasando con ellas. Resulta muy sintomática.
        Se le viene a Rúas a la memoria los cuadros de principios de siglo veinte en los que se retrataba ese tránsito tan acusado de población que se produjo de los pueblos a las ciudades. En la primera mitad de la centuria pasada se produjo el fenómeno de que más personas estuviesen viviendo en las urbes que en los pequeños municipios agrícolas, pesqueros o serranos.
        Se escuchan nuestros pasos sobre el acerado que vamos pisando, y en mitad de casi el silencio le pregunto a Rúas: ¿hasta qué punto habrá merecido la pena? Rúas ralentiza el paso, me mira a los ojos y espeta –esa misma cuestión se la están haciendo hoy cientos de miles de hombres y mujeres. Es una interrogante importante.
En su respuesta, en su tono de voz y en su manera pausada de contestarme vislumbro que nos hayamos ante una disyuntiva que ocupa y preocupa desde quienes como Rúas ya son abuelos sensatos hasta otros que estamos en la edad de ser padres responsables. Por tanto, que tengamos o no nietos e hijas, es un asunto humano y cívico clave. Se me vienen a la mente lecturas hechas y películas vistas en los últimos años. Aprecio haciendo un repaso a vuela pluma en mi memoria caminante que lo auténtico e imprescindible de aquellos textos y obras audiovisuales es el sentido de la vida personal. Las etapas de la vida, que tan humano es sonreír como llorar. Las relaciones interpersonales e intergeneracionales. La convivencia y la coexistencia en lo social. Pero, ¿qué marca el sendero entre lo uno y lo otro?
        Rúas, cuando estamos a punto de llegar a la oficina de trabajo, se acuerda de la profundidad y sensibilidad de nuestra amiga Sofía. Ella a menudo nos dice: hay que trabajar, descansar, aprender a amar y ser amado, saber elegir a los amigos que te miran de frente vengan como vengan las circunstancias de la vida, …
Mientras escucho el aprendizaje sabio de Sofía a través de Rúas, el jueves camina hacia el viernes. Que éste lo dediques a hacer el bien a tu prójimo y a ti mismo. 

Comentarios

  1. Otro excelente escrito que me envuelve en una historia tan real que puedo oír los pasos, sentir esa tranquilidad de las calles, de los coches, ese aire, quizás un poco más puro.
    El sentimiento de complicidad de tres amigos, la paz de la conversación, el olor del café.
    Siento la cordialidad y las ganas de entender, de ver por otros ojos que no sean siempre los nuestros. Como bien dices, escucho ese aprendizaje...
    Me ha gustado mucho mucho, gracias y hasta mañana.
    Un abrazo

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  2. Gracias Felipe José por tu generosa lectura. Un abrazo y hasta mañana.

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  3. Buenas, Manuel

    si haces el favor, pásame tu e-mail, quiero comentarte algo sobre un proyecto. El mío es abel.aparicio@gmail.com

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