Pequeños destrozos en las urbes con profundas huellas



        Caminaba el domingo con el amigo Dr. Perenne a media mañana por la ciudad. Nos habíamos citado en un lugar céntrico para desde ahí ir transitando en agradable conversación hacia uno de los distritos del extra radio medieval de la urbe. En la misma plaza en la que habíamos decidido vernos, contemplamos los primeros destrozos que el temporal de viento había causado. Una gran palmera se había venido al suelo. Muchas naranjas de los árboles de la plazuela también estaban en el piso. Aquella palmera ahora ya ha completado su ciclo vital, afortunadamente ninguna persona se vio afectada por la caída de aquella. Desgraciadamente en Cartagena dos personas han pasado a la otra vida por la caída de un muro. Hace años, en Sevilla, también se perdieron vidas en el caso conocido como Bazar de España.
        Aquellas escenas iniciales no se quedaban ahí. En otras calles, rincones y avenidas se producían escenas similares. Muchísimas naranjas, que no han sido recogidas de los árboles desde hace dos años, habían caído. La estabilidad de muchos naranjos y de otros árboles estaba gravemente afectada, dado que desde hace más de setecientos treinta días no han sido cortadas sus ramas y retiradas sus hojas secas ni tampoco han sido apuntalados. Además de no cuidar esa vegetación y arboleda de la ciudad, salvo en los enclaves de máxima visita por parte de viajeros y turistas, se afea la estética de sus barrios. Y ya sabemos que el deterioro de lo que es de todos no beneficia a nadie, salvo por lo visto a aquellos que se empecinan con su incompetencia o corrupción y permiten que aquello continúe acaeciendo.
        Durante nuestra conversación, Perenne y yo coincidíamos, como en otras ocasiones, que en detalles como aquellos se iba transmitiendo la dejadez que se permite en la gestión de la vida cívica. Nos miramos a los ojos, tras detenernos unos instantes, y lanzamos al unísono una serie de preguntas: ¿qué responsabilidades tienen los representantes políticos en que eso suceda y se vea venir sin que lo impidan? ¿Qué responsabilidades tienen los empleados públicos y privados encargados de que esos recursos se mantengan en buen estado? ¿Qué responsabilidades tiene la ciudadanía en permitir esa dejación de funciones de unos y otros con el deterioro de lo que es común?
      Perenne tomó el teléfono, tras corroborar conmigo que el 010 es el número para incidencias del Ayuntamiento. Informó a la teleoperadora que le atendió sobre los árboles de una calle que presentaban signos evidentes de que pueden caerse. Han pasado más de cuarenta y ocho horas, y ningún profesional o equipo de profesionales competentes en ese tema se han acercado para verificar y subsanar. Tampoco ningún inspector competente ni ningún cargo o carguito político –el carguito como sabéis es el ahijado apadrinado del cargo– ha hecho su trabajo. De hecho llevan dos años sin hacerlo. Cambian los collares de los carguitos, los símbolos y nombres, la incompetencia y la desvergüenza son las mismas. 

Comentarios

  1. Prueba enviando un mensaje directo a https://twitter.com/zoidoalcalde (@zoidoalcalde). Ya les han enviado algunos y parece que el buen hombre se ha puesto las pilas. Además de agradecerlo te obsequia con un saludo.

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  2. Gracias por la información John, que tengas un buen día.

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