Pilar Ana Tolosana: “Con la vocación se toca la felicidad con las manos”



Pilar Ana Tolosana Artola, a quien entrevistamos por la publicación de su cuarta novela, La vida es de los valientes, PR Ediciones, descubrió en su adolescencia la vocación por la literatura. Encontró en ella un camino para moverse a diario frente a las dificultades que le puso la vida por ser paciente atáxica. A través de las letras ha hallado su manera de afrontar cada jornada con una ilusión que transmite con su estilo vivaz, intenso y dotado de un realismo mezclado con espirales de ficción que hacen meditar a quien le su obra.
Por qué elegiste la voz en primera persona para escribir La vida es de los valientes.
Supongo que desde un primer momento quise acercarme al lector, aunque reconozco que esto ayudaba a que me metiera en el papel de la protagonista. La verdad es que esta novela para nada es una autobiografía; en La vida es de los valientes, podemos encontrar ficción, hechos reales, o totalmente remodelados y manipulados por mí, experiencias nuevas y especiales o lamentos llenos de negatividad, que la vida no se cansa de ofrecer.
El fondo de este libro trata de homenajear a la discapacidad; no por ser yo paciente de ataxia, he querido olvidarme del sufrimiento de otros muchos más o menos perjudicados en su salud.
En la novela, las amistades de Laia, la protagonista, resultan decisivas.
A veces es así, aunque es un espacio que queda abierto que estas amistades sean decisivas para que ella tome o no ciertas conclusiones… Creo que a Laia le gusta ver un significado en todo lo que hace, que todo tenga un sentido, descubrir una razón en los ojos de alguien con el que enlazar su destino. No busca gente inocua, mantiene junto a ella a las personas que la hacen sentir, con las que compartir su corazón y sus pensamientos no sea una tarea pesada.
De todas maneras, para ella la amistad es algo fundamental, y cultiva con mimo todas aquellas con las que tropieza, sin embargo Laia sabe muy bien que quizá algún día tenga que aprender a sobrevivir sola.
Has recurrido a los microrelatos para construir la técnica. ¿Por qué?
Bueno, me has pillado, jeje… La técnica de ir uniendo relatos breves o microrelatos es una opción para salvaguardar el orden de mis capítulos. Por supuesto, que podía haber elegido otra forma para dar a conocer las escenas narrativas, pero creo que es la mejor para que ni yo, ni el lector perdamos el norte, para que nos centremos en un mismo hilo conductor, y lleguemos a tener una conexión en la que haga comprender el porqué de cada acción.
En mis últimos tres libros he empleado esta herramienta, y el resultado me encanta… Simplemente, me parece bueno.         
¿Qué sensaciones puede vivir una persona como Laia que vive tres años en coma, durante ese proceso y posteriormente?
Particularmente, barajo que una persona que esté en coma puede apreciar alguna sensación más allá de lo tangible y evidente, aunque no pueda recordarla, y los médicos quieran explicarlo como efectos más o menos biológicos. Aunque, vamos, que quizá ahí tendría material para otro libro, jeje…
En La vida es de los valientes, cuando Laia despierta del coma después de tres años se acordaba únicamente de lo que había ocurrido anteriormente, cuando estuvo de fiesta. Al amanecer, Laia siente lo que yo pienso que alguien que despierta de un coma tiene que considerar; tiene que sentirse muy perdida, atormentada por no saber dónde se encuentra, asustada de todo, de los dolores que durante mucho tiempo no habían existido, de que los días no le han preguntado si podían correr, la incertidumbre de no reconocer que todo va igual o vengan cambios transgresores o insoportables. Lo posterior a despertar tiene que ser horripilante para el paciente, menos mal que será solo un momento.
En la novela, a través del personaje de Ana presentas la diferencia entre trabajar en algo por un sueldo y hacerlo por vocación. ¿Qué piensas?
Reflexionando sobre lo que se debe hacer en la vida, tengo claro que seguir la vocación de uno y trabajar en lo que uno ha nacido para hacer, no suele ser la mejor opción económica para consolidarse en la sociedad y ganar un sueldo al mes… Pero doy fe de que llena por dentro, y al final del día, con la labor terminada, se es capaz de tocar la felicidad con las manos.
En este tema, me he visto reflejada en Ana; su vocación, a la que nunca pensó que podría dedicarse, es la cocina con la que encuentra sentido su vida; la mía es la escritura, la narrativa, el crear historias para que otros las puedan leer… Así, nunca me he sentido vacía… Solamente tengo que dejar en blanco un par de semanas, unos días sin crear, y me convertiré en la persona más miserable y desencantada del reino.
¿Qué siente una mujer cuando se da cuenta de que siente atracción hacia la pareja de su mejor amiga?
Si me pongo en la piel de Laia se basa al principio en que las amistades pueden durar toda una vida, y los amores siempre vienen y van al ritmo de sentimientos tan profundos que hoy pueden hacerte volar, y mañana pueden desgarrarte el alma.
Hasta ahí estoy de acuerdo con ella, pero al sentirse atraída por el novio de su mejor amiga, ella se siente rastrera, sucia e idiota al pensar que nunca la otra persona va a estimarla como mujer, que deberá conformarse siempre con que la vea como a una hermana. El sentimiento femenino puede ser muy subjetivo a la hora de interpretarse si se enfrenta con algo relacionado; con todo, la mujer debe aprender a quererse, y saber sin duda que la naturaleza y el destino tienen un plan único y exclusivo para esta.
¿Cómo es la sensación de volver a caminar después de años en una silla de ruedas?
Me figuro que debe ser una mezcla de sueño hecho realidad y realidad aumentada, salpicada de una felicidad extrema, no sé… A ver si en unos años te lo puedo describir mejor, jeje…
Cuando Laia puede ponerse en pie por primera vez en mucho tiempo, con su exoesqueleto, se siente fuerte, segura de sí misma, como si poder levantarse fuera un poder divino que se le hubiera retribuido, después de haberlo pasado fatal y haberse sabido vetada de algunas emociones de la vida…
¿Caminar un poder divino? ¿Exagerado? No, es que caminar es un don… Quien no puede hacerlo, lo sabe mejor que nadie.
¿Qué te han aportado, como lectora y autora, escritores como Dumas, Isabel Allende, Agatha Christie y Manuel Vicent?
Todos ellos conviven conmigo en las baldas de mi habitación… Como lectora de estos autores, sus novelas me han propiciado horas de entretenimiento y distracción; Los tres Mosqueteros de Dumas, me han hecho emocionarme e ilusionarme con la amistad y la  lealtad entre los protagonistas; el peso filosófico plasmado en cada uno de los conflictos familiares en La casa de los espíritus de Allende, fue absolutamente sublime; Agatha Christie y el suspense sostenido y contenido de todas sus novelas, historias, relatos u obras de  teatro me hicieron vibrar y admirar esa forma suya tan sutil de asombrarme; de Vicent, Son de mar, fue una historia romántica tan bella que me hizo recolocarme una vez más entre el sueño y la realidad.
Como  escritora, atenta a sus artes y habilidades literarias, me fijaba, y me sigo fijando en la forma histórica de la Francia del siglo XVII con que el primero narra; el trato especial y preferente a los personajes femeninos de la segunda autora, la prosa inexacta y detectivesca que enseguida anima a introducirse en la situación de la tercera; y  el estilo cargado y visual del escritor Manuel Vicent.
¿Por qué introduces a los padres y abuelos de Laia en Oceanía? Ese hecho dota de mayor dureza a la realidad de ella y a la propia trama.
La familia es algo importante para mí, y si situaba a los familiares de Laia tan lejos, era precisamente por cederle otro halo de incertidumbre y dificultad a la historia. La desgracia se cierne sobre la protagonista y se siente más sola que nunca, concibiendo que su pasado y sus raíces se desmontan, que la vida es dura y que lo más trascendental no son sus piernas.
¿Qué supone afrontar una operación en la que la paciente es pionera?
Ante todo, muchísimas dudas sobre si se hace lo correcto siendo la primera en someterse a algo así, o se está loco. Se baraja la posibilidad de que todo salga bien o salga horriblemente mal.
Si la operación saliera bien, después de mucha rehabilitación y esfuerzos, una vida de desconsuelo y descoordinación, una vida que no es completa, a la que le faltan muchas cosas por cumplirse, dejara entonces todas sus angustias para poder enfrentarse con un futuro en plenas facultades mentales y físicas. También se piensa en lo contrario, en si sale mal: un daño psíquico realmente sería la peor amenaza. Nos gustaría tener una garantía de que si vamos a seguir viviendo, las cosas al menos no empeoren, sin embargo en cualquier caso esto es imposible, y para ver lo que nos depara el sino, el devenir y la fortuna, tenemos que ser valientes y continuar en este mundo más transitorio y efímero de lo que creemos.
¿Qué le mueve a Laia a tener ese espíritu travieso?
Laia es muy curiosa y su mente es muy inquieta ya por naturaleza; de ahí viene ese espíritu suyo tan travieso y comprometido con el querer saber.
Es espontánea totalmente, y hará lo que esté en su mano para que no la atrapen en sus fisgoneos, aunque algunas veces este carácter suyo le va a traer problemas; la idea de que se la trague la tierra o la de esconder la cabeza como si fuera un avestruz es bastante frecuente a lo largo de toda la novela.
¿Qué salud aporta no seguir a los medios de comunicación oficiales o de grupos de interés?
En La vida es de los valientes, este tipo de incertidumbre comunicativa hacia la protagonista no ha sido buscado. Es obligado por el sistema sanitario de la clínica, donde Laia se ha operado. No quieren que la televisión, la radio, cualquier tipo de comunicación telefónica o telefónica, los periódicos o revistas, ayuden a desestabilizarla, haciéndola desconcentrarse de su recuperación.
Personalmente, no es que yo piense que sea bueno eso de encerrarse en una burbuja, y dedicarse todo el día a mirarse el ombligo. Es un encierro forzoso y no voluntario, lo que Laia experimenta tras la operación, una metáfora de que un postoperatorio no es exactamente un camino de rosas.
Sobre qué te gustaría hablar que no hayamos hablado.
Quizá me gustaría mencionar lo inocente que aún era Laia cuando no sabía muy bien lo que le estaba pasando, cuando era una adolescente y en su mente no cabía la posibilidad de acabar en una silla de ruedas. Son capítulos de extrema dureza, al no saber todavía asumir y aceptar unas condiciones que nos van a doler de una forma certera y espantosa…
Es interesante plantearse para poder sobrevivir, que el miedo, nuestras alarmas internas y la confusión, son esenciales para ser valientes allá donde estemos, y allá donde vayamos.

Comentarios

  1. Felicidades Pili por el libro, y esta gran entrevista!!
    Me ha gustado mucho ;)

    Quiero el libro!!

    María Pino Brumberg

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  2. Hola María Pino, gracias por acercarte al Rick´s Café. Por cierto, cuando quieras, leo tu libro Con alas en los pies, y te entrevisto. Será un placer.

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  3. Gracias, María... En cualquier librería se pueden poner en contacto con la editorial y pedirlo a P&R EDICIONES en comercial@prdiciones.net
    Mucos cariños

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