Dejación de responsabilidades


Me he encontrado por separado con Rúas y Sofía. Con el primero, a la hora de desayunar. Con Sofía, al regresar a casa donde nos habíamos citado para dejarle un DVD de la película de Tomás Gutiérrez Alea, Muerte de un burócrata.
        Con el olor del te indio acompañándonos y deleitándonos con el sabor de las tostadas con aceite de oliva y rodajas de tomate, Rúas me ha comentado el estado de algunas calles de su barrio en los últimos meses. Él y otros vecinos han llamado al teléfono a disposición de la ciudadanía para informar al Ayuntamiento y a su entramado de instituciones públicas que asumen esos roles para que resuelvan de una vez la acumulación de suciedad, de restos de vidrios, y otros desperdicios que desde hace semanas se han acumulado. El colmo de la irresponsabilidad y la desfachatez vienen de lejos y se reiteran. Con ocasión del temporal de viento y lluvias que afectó a buena parte de España, por ejemplo, a Sevilla, entre los días 19 y 20 de enero, numerosos árboles sufrieron los envites meteorológicos. Un número significativo cayeron al suelo, dejaron de tener vida. Muchos otros, no solo en su barrio sino en otros muchos puntos de la urbe, se están doblando con claro riesgo de quebrarse. A pesar de las llamadas de algunos vecinos al citado Servicio del 010, y ha transcurrido un mes, ningún grupo de los empleados encargados de esas tareas han procedido a realizar sus ocupaciones.
       Cuando hace ya más de una semana de que la huelga de la recogida de basuras y residuos se desconvocó en la misma ciudad, esta mañana Rúas ha podido ver cómo retiraban el contenedor cargado de vidrio de su calle, pero ni esos operarios ni tampoco un barrendero que pasó un par de horas más tarde, han retirado las bolsas del suelo que estaban a pie del contenedor de vidrio. Esas bolsas con más botellas se encontraban rodeando al contenedor al estar lleno. Ni unos ni el otro han sido capaces de limpiar esos residuos. ¿Por qué los operarios de la recogida de vidrio han dejado ese trabajo sin terminar? ¿Por qué el barrendero no ha barrido y recogido aquello que los otros dejaron por hacer?
        Rúas, como otros vecinos, se mostraba indignado. La suma de dejación de funciones y, por tanto, de incumplimiento de las obligaciones contractuales no solamente eran de aquellos. Alzó su mirada hacia un político que estaba a unos tres metros de nosotros y clavándole sus pupilas le espetó –¿qué hacen la Delegada del Distrito y la persona que ella tenga encargada de supervisar esas tareas para evitar lo que está ocurriendo? Aquellos dos, se giraron unos treinta grados y miraron para el suelo. Ante esa sucesión de preguntas y, estando de acuerdo con sus planteamientos, le respondí con otra cuestión: ¿Y los inspectores de trabajo competentes en esas materias, qué están haciendo?
        Pasaron las horas del día, y como os comentaba al principio, me había citado con Sofía para cenar en el hogar y dejarle el DVD de Muerte de un burócrata. Nos sentamos a charlar amigablemente y comenzó a ponerme al día acerca de las experiencias que está teniendo una buena amiga suya, profesora en un centro de secundaria, desde el comienzo del curso académico. El ambiente laboral y la convivencia están sufriendo repercusiones negativas por varios motivos, unos externos al centro, otro interno.
Los externos, uno, la pérdida del poder adquisitivo del equipo de profesionales como consecuencia de los recortes y el aumento del tiempo laboral. Dos, la apatía de los estudiantes, especialmente los de 4º de la ESO. Lo curioso de ese fenómeno generacional entre los jóvenes es que se repetía en el resto de IES de la comarca y en la mayoría de los casos, las familias de aquellos no estaban colaborando a solventar esas realidades. ¿Por qué está ocurriendo esa pérdida de valores entre aquellos jóvenes y sus familias? ¿Qué consecuencias va a tener esa manera de vivir si se consolida?
         El factor interno, la llegada desde el inicio del curso vigente, de un nuevo docente que actúa de manera arbitraria tanto en la asunción de sus competencias en las actividades complementarias educativas de la tarde del Centro –las clases de apoyo–, como cuando el equipo de profesores decide desarrollar una jornada de convivencia para fomentar el buen ambiente laboral y humano en el centro. En esas reuniones, aquel y otra compañera tienen la costumbre de quedarse con alimentos que sobran y no han sido consumidos por el grupo, sin reparar en que pertenecen a todos y, por tanto, es a cada uno y al grupo a quienes compete decidir qué hacer con ellos y como repartirlos y redistribuirlos. Al comentarme esto otro Sofía, le cuestioné –¿qué están pensando hacer para evitar que sigan ocurriendo los tres hechos que me apuntas?
Mientras ella o Rúas siguen informándonos de esos acontecimientos y otros, animo a cada uno de los lectores del Rick´s Café que apuntéis hechos arbitrarios que ocurren a vuestro alrededor, con el propósito de contribuir a mejorar nuestra vida personal, intergeneracional y ciudadana.

Comentarios

  1. Gracias Manuel y excelente aportación una vez más, despertando la preocupación o malestar ante acontecimientos que al día de hoy, en una sociedad avanzada no deberían darse.
    A mi alrededor lo que veo es sencillo, lo primero las barreras arquitectónicas que se siguen empleando en ciudades y pueblos ya muy cercanos a las ciudades, por separarlos de los pueblos comunes, que están más alejados de las urbes y que quizás por su extensión de población no necesitan preocuparse en demasía de estos asuntos. Se hacen obras nuevas, aceras nuevas, accesos nuevos, pero nunca piensan en las personas impedidas, me da mucha rabia e indignación, pues con un buen proyecto, el dinero destinado a la obra hubiese sido el mismo a emplear, entonces, ¿por qué no piensan en todos estos ciudadanos? me parece horrible que esto pase al día de hoy.

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  2. Magnifico, el arte es lo que es caparz de despertar conciencia, si no es solo política de ocasión.

    Me gusta todo lo que publicáis Manuel y Felipe, sois escritores muy conscientes, muy despiertos. Gracias por vuestras aportaciones.

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    1. Gracias a ti Carmen por leer, entender y apoyar, un abrazo

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  3. Hola Felipe, una pregunta, ¿cómo estáis trabajando esa cuestión de los accesos? ¿Estáis a nivel personal o de colectivo haciendo propuestas a través de los plenos? ¿Habéis buscado la concienciación de los vecinos para que ellos colaboren en esa justa y necesaria reivindicación? Un abrazo.

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    1. Yo en este pueblo, al lado de la ciudad, que ya tú sabes llevo poco más de un año, aunque fue en el que me crié hasta que me fui a la montaña,pero no hace nada nadie, es un pueblo ya, como quien dice "dormitorio". Mucha gente, ninguna propuesta y un alcalde corrupto y falto de iniciativas, ¿por qué sigue como alcalde? quizás porque el resto son iguales o peor... pero iniciativa ciudadana de todas maneras, "casi nula". Pero algún paseo nocturno, de 20 mnts me hizo ver las barreras arquitectónicas que hay, las cuales no son de ley en estos tiempos que vivimos y más aún ciando algunas son relativamente nuevas.

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  4. Gracias Carmen por ver nuestra tarea como periodistas y escritores. Vocación obliga. Feliz martes.

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  5. La democracia se construye o no con la participación de la ciudadanía. Si ella no participa, se deja hacer o deshacer sin pedir responsabilidades. A veces, más de las que serían aceptables, una minoría reivindica que se cumpla con unos compromisos y unos servicios, mientras otros afectados también no participan en esa justa y legal reclamación. Hay un grupo corresponsable con su no participación en lo que está ocurriendo. Te entiendo Felipe.

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