Dos ciudades en una



La Alameda era también el barrio romántico de la Sevilla decimonónica. Entre sus edificios ilustres estaba la casa donde nació Bécquer. También en detalles de ese tipo se identificaba con Chueca, conocido en la Villa como el Barrio de las Musas. Y ésas y los poetas desde siempre habían caminado juntos, o cuanto menos unos al encuentro de las otras. Y la Alameda de noche simbolizaba la fiesta de Malasaña los fines de semana. En el barrio sevillano, entre los setenta y el primer lustro de los ochenta, personajes como Silvio y su banda Sacramento, o el grupo Triana, encontraban allí parte de su hábitat natural. En su cine, un grupo de enamorados del Séptimo Arte, trajeron lo mejor de Hollywood y del cine europeo hasta aquel lugar del sur de Europa en los años ochenta. En los distritos madrileños, entonces la movida española empezó a hacerse universal; Almodóvar, Ríos, Alaska, la gente de Radio 3, Sabina, Ricardo Franco, abrieron la autovía de un nuevo estilo de vida a las generaciones posteriores.
Manuel Carmona Rodríguez: Volver a amar (la catarsis)

Comentarios

Entradas populares