Juan Antonio Abascal: “Hay que conocer antes de comparar y juzgar. Siempre hay soluciones desde el compromiso social”



Entrevistamos al Dr. Juan Antonio Abascal Ruiz por la presentación del libro Acciones y Palabras, que tuvo lugar ayer jueves 7 de febrero en el Salón de los Pasos Perdidos del Senado. Es una obra  coral que afronta la realidad de nuestro Sistema Sanitario y de Seguridad Social, siempre teniendo también como referente el marco internacional. Este texto lo edita y distribuye Planeta, que ha cedido gratuitamente su labor de distribución. El equipo de autores ha cedido sus derechos a la obra social destinada a la ayuda integral a la población del distrito de la Fundación Bangassou en la República Centroafricana.

¿Qué motivó el estudio y la escritura de Acciones y Palabras?
Cuando presentaste tu anterior libro en Zaragoza, y te incorporaste al grupo de autores, tú mismo lo dijiste al ofrecer tu colaboración: hacía falta que las personas supieran lo que tenían, lo que pagaban, la situación en la que estaba y, con esa información trabajar para defender lo que es suyo.
Todo un espaldarazo que una editorial de la solera de Espasa Calpe (Grupo Planeta) haya editado el libro.
Sí, pero lo más importante es que tras leer el libro el propio grupo haya decidido, que sea bajo el sello directo de Planeta su publicación y difusión.
Tras más de cuatro décadas conociendo las circunstancias sanitarias en tu caso, o de más de veinte años en otros compañeros, ¿qué reflexiones les hacéis a los hombres y mujeres de España que están preocupados por los recortes sanitarios?
En primer lugar que actúen en libertad, que analicen, desde el conocimiento, lo que hay de verdad en esos “recortes” y lo que hay de razones y de “pulsiones”. Una vez contrastado todo que decidan en libertad; que nadie decida por ellos y que nadie sea dueño de su voz y que hable por ellos.
¿Qué se propone desde Acciones y Palabras para que el Sistema Sanitario Español sea mejorado en los próximos años y décadas?
Que todo suma, que nada tiene porque restar y que hay alternativas tanto en la propiedad como en la gestión. El “sistema de prestaciones y la propiedad de la provisión”, es lo que es diferente en España con respecto al resto de países con Servicio Público de Salud. Hay que conocer antes de comparar y juzgar. Siempre hay soluciones desde el compromiso social. El ser ciudadano, no súbdito, no es fácil. La democracia no se da, se lucha por ella y por mantenerla y como todos sabemos, nada es gratis; todo tiene un precio, lo que es correcto es que ese precio sea el que socialmente podamos pagar de forma justa y distributiva.
A nivel internacional, la reforma sanitaria del gobierno de Obama, ¿cómo puede afectar positivamente al resto de modelos sanitarios?
Sinceramente solo se puede comparar lo que es comparable. La reforma Federal propuesta por el Presidente Obama es dar una cobertura básica asistencial, algo muy por debajo de las prestaciones básicas incluidas en el esquema de asistencia sanitaria de cualquier país con Servicio Nacional de Salud. Para entendernos sería, para nosotros, volver al principio del Seguro Obligatorio de Enfermedad.
¿Qué análisis hacéis de que la Unión Europea asumiera como modelo sanitario a seguir el español tras 2010 y en cambio apenas se haya hecho nada a nivel europeo a pesar de los compromisos adquiridos por las autoridades comunitarias?
No tenemos ninguna constancia que ese fuera el modelo a asumir por nadie; es más nuestro sistema sanitario en base conceptual es imposible de ser asumido por cualquier país europeo que no sea proveniente del antiguo espacio de la llamada “Europa del este”. Lo dicen, se dice, pero no nos consta en ningún acuerdo de la UE que siquiera se plantease. Otra cosa, como muy bien sabes, es la valoración que antes del 2010, con cifras y evaluación del 2007, sobre todo en lo referente a prestaciones “gratis”, “cobertura” y cualificación de recursos humanos, nuestro sistema público de salud estuviera entre el tercero y quinto mejor considerados.
La esperanza de vida ha crecido sensiblemente en los países que han logrado implantar el Estado del Bienestar. Esto también ha generado dos realidades. Una, la aparición de un número significativo de pacientes crónicos. ¿Qué programas sanitarios consideráis imprescindibles adoptar para dar soluciones y mejoras en la calidad de vida de aquellos, de sus familiares y cuidadores?
Ahí ya nos movemos en un entorno que técnica y humanamente se debe y tiene que considerar como un punto más allá del Estado del bienestar. El sistema welfarista tiene una base que no se ajusta al principio europeo, ni siquiera estadounidenses, de justicia social. En lo que se llama el mundo de la dependencia hay dos tendencias claras. Una que es que la familia sea la responsable de la atención a sus mayores lo que haría entrar en colisión y rompería sobre todo los derechos sociales de las mujeres, que a la postre serían las que más han soportado este tipo de estructura familiar y otra que es que el Estado tenga que hacerse cargo de los pacientes dependientes y de las personas mayores. Hay posiciones intermedias más humanas y socialmente satisfactorias para sociedad, familia y población anciana y/o dependiente. Eso pasa por un replanteamiento de la Seguridad Social más que del Sistema Sanitario y dar mayor ámbito y responsabilidad de actuación a la Atención primaria, servicios sociales básicos y administración local.
La otra, que la pirámide demográfica ejerza una gran presión sobre la Seguridad Social en cuestiones claves como las pensiones y la hucha de la Seguridad Social. ¿Cómo podemos superar esa circunstancia?
Más presión ejerce el paro sobre las futuras pensiones. La presión demográfica no es precisamente a 20 años vista un factor de riesgo para el cobro de pensiones. Insisto, hay un problema de suma importancia: el paro.
¿Cómo pueden contribuir las grandes corporaciones farmacéuticas y los fondos de inversión para financiar la investigación en enfermedades como los diversos tipos de cáncer o las patologías crónicas?
No queda políticamente correcto hablar ni siquiera medio bien de las grandes corporaciones farmacéuticas, ni nosotros vamos a hacerlo ahora. En Acciones y Palabras, hay un capítulo que en la recensión del libro en el Senado hemos llamado “La globalización desde la esperanza”. Léanlo y verán los grandes contribuyentes con la Secretaría General de la O.N.U. y los donantes de la O.M.S. Se coteja con la lista de las grandes industrias y hay una correlación muy significativa en el lado de “donantes”.
¿Qué predisposición real tienen de hacerlo?
Predisposición sinceramente no lo sé pero que lo hacen, lo hacen. Juzgar si es por convencimiento, por imagen o por lo que sea ya no lo sabemos. El capítulo del subjetivismo y la intencionalidad no es nuestro tema. Es la realidad lo que hemos plasmado. Que podrían hacer más, ¡desde luego!, que no tienen ninguna obligación de hacerlo, ¡también es cierto! El hecho cierto es que las multinacionales, sobre todo las farmacéuticas entregan todos los años una suma importante al Secretariado de Naciones Unidas para campañas específicas de implantación de Sistemas de Seguridad Social y para programas específicos de lucha contra la malaria, la tuberculosis y el sida, aparte de cogestionar programas de infraestructura, logística…
Cada usuario o paciente, ¿cómo puede contribuir a mejorar el Sistema Sanitario?
Participando activamente en la gestión del sistema y actuando de forma proactiva con el resto de sus conciudadanos. El mejor control de la gestión consiste en evitar gastos superfluos e innecesarios. La macroeconomía, comienza por la microeconomía y continúa por la mesoeconomía. En Macroeconomía estamos viendo como se van optimizando recursos económicos. En Mesoeconomía se está trabajando entre y con los profesionales y la optimización de los medios materiales con fórmulas de gestión. La microeconomía ya está en manos de los usuarios del Sistema Sanitario y las últimas cifras hablan de que a este nivel son los usuarios del sistema de salud los primeros que se han “puesto las pilas”. Otra cosa es que estemos de acuerdo con esas formas de Meso, macro y microeconomía, y quién paga y cómo esa “mejora de gestión”.
¿Qué carencias observáis en la cobertura informativa sobre la gestión del Sistema Sanitario?
Tú eres periodista y has trabajado en el libro y has participado en los debates. No hay en los periódicos generalistas de tirada nacional comunicadores especialistas en Salud. Normalmente se escribe de sanidad desde la pulsión ideológica, no desde la razón o desde la realidad de los hechos. Hablar de la industria sanitaria es hablar de la industria que más empleados tiene en este país, de un sector productivo que mueve, crea y consume el 10% del PIB (casi 100 000 millones de euros) y en el que participan desde empresas de sector estratégico hasta empresas de capital-riesgo, pasando por hostelería…
Me has dicho muchas veces que los médicos no sabemos comunicar y es cierto. Quizás tendría que empezar la administración sanitaria, como hacen las grandes cadenas hospitalarias americanas por enseñar a los profesionales sanitarios a hablar con la prensa y saber comunicar con los pacientes. En España hay una gran empatía profesional-paciente, pero por desgracia no se acompaña de una empatía profesional-informador.
Sobre qué os gustaría hablar que no hayamos hablado.
¡Uffff! ¿Quedamos para ver en qué campo de los mil que quedan por trabajar en Seguridad Social y en Asistencia Sanitaria, en detalle, y priorizamos las 100 000 cosas de las que no hemos hablado? Ya sabes nuestro método de trabajo. Primero abrimos encuestas, luego trabajamos los profesionales de todos los campos implicados, como hemos hecho en Acciones y Palabras, luego vemos los grados de disparidad y acuerdo, hablamos, nos volvemos a reunir, hacemos las direcciones de seminarios rotativas…
Cuando te toque a ti analizas la información y le das el toque informativo que ya queda explicitado para la siguiente reunión y forma parte del trabajo y así hasta que dentro de otros tres años podamos tener algo interesante, como Acciones y Palabras, que poner a disposición de las personas que sufren o disfrutan de la Sanidad y de las Pensiones… ¿Por qué no hacer algo interesante que tú dirijas, como especialista en comunicación, dentro del campo sanitario y que nos enseñe más a los profesionales de este campo la “normalidad” de la comunicación?

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