La importancia de la apertura



Eugenio Silverio nos habló en la segunda ponencia del curso Filosofía para buscadores acerca de la trascendencia de la apertura para que la persona sea capaz de conocerse a sí misma. Para ello nos propone vivir desde una filosofía de lo concreto a partir de la cual hallar respuestas a la situación de crisis que vivimos. Circunstancias de nuestro mundo como la soledad que padecen muchos hombres y mujeres, el maltrato, el desempleo, la pérdida de derechos de los ciudadanos, requieren de un cambio de actitud y de comportamientos para solventarlos. Y siempre actuar en honor a la verdad.  
Asumiendo una nueva consciencia personal, habremos de ir aplicando decisiones que repercutan en la mejora de nuestra casa y de nuestro barrio. Ambos, el hogar y el vecindario, representan el mundo de la mayoría de la población mundial. Si somos capaces de modificar esos ámbitos en beneficio de la persona, de la familia, de los vecinos, de las instituciones públicas y privadas de nuestro distrito, se producirá la mejora paulatina de cada una de las circunstancias antes citadas y de otras.
Eugenio Silverio lanzó al auditorio esta pregunta cargada de profundidad, sensibilidad y trascendencia, ¿qué genera hoy beneficio económico aparte de la corrupción?
A partir de esta cuestión, comenzó a analizar el silogismo que se ha implantado de manera injusta y perversa en los ámbitos financieros y empresariales, con la venia de lo político y con complicidad de ciertos grupos sociales y administraciones. Ese silogismo, propulsado por mediocres, establece que si algo no es rentable, se cierra la empresa. Se cuantifican las relaciones laborales y las metas empresariales desde ese paradigma torticero de la inutilidad. Y además se la recubre del apoyo de la formalidad legalizada a través de leyes y normativa jurídica que dan vigencia a esos procedimientos.
        Eugenio Silverio, quien afirma no sentirse hegeliano, sin embargo reconoce a la fenomenología del espíritu de Hegel el valor de filosofar para la vida con el propósito de que aprendamos a compartir y convivir. De esta manera, te propone, nos propone, que cada uno se conozca a sí mismo para a partir de ahí relacionarse con el otro.
Si a ello aplicamos la filosofía de la razón vital de Ortega y Marías, y la suma importancia que ambos otorgaron a las relaciones interpersonales, podemos llegar a conseguir la mejora de todo tipo de vínculos y obligaciones mutuas que se establecen en relaciones como estas: padre e hija, hombre y mujer, maestra y discípulo, jefe y trabajador, abuelo y nieta…
        ¿Qué repercusiones en la vida diaria de millones de personas está teniendo el hecho de que alguien no pueda comunicar sus necesidades imprescindibles a otro con libertad?
Para Eugenio Silverio se está produciendo una somatización de esas necesidades que en lugar de salir a través de la comunicación entre los semejantes, se quedan en el interior de la persona formando una cápsula que se enquista y que está provocando múltiples enfermedades. Sobre todo, aquellas relacionadas con los estados de ánimo: estrés, ansiedad, pérdida de autoestima, problemas de respiración, desorientación en cuanto a la vida que se quiere vivir sin caer en modelos autoimpuestos por otros, parejas y familias que se rompen, …
        En su manera de vivir la filosofía, en su estilo de presentarla, mediante sus expresiones corporales, en sus investigaciones etimológicas de los conceptos y las aplicaciones que está llevando a cabo, apreciamos el magisterio de Eugenio Silverio quien nos recuerda a los excelentes maestros de la alfarería y de la escultura, capaces de sacar de una pella de barro, del mármol o de la madera, toda una obra de arte. Una creación artística para la vida, ya que en ese sentido Silverio nos propone retomar la filosofía del arte oriental que defiende su sentido como luz para orientarnos en la vida, en el mundo.
Cuando tú buscas, cuando nosotros buscamos, estamos iniciando un proceso de apertura, en el que el cotidiano ejercicio de la respiración es imprescindible. Respirar para sentir la vida propia, respirar para vivir en libertad, respirar para compartir con respeto y cooperación, respirar para asumiendo las obligaciones disfrutar de los derechos, respirar para que desde las estancias del hogar al jardín de juego de los niños en el vecindario se pueda vivir con amor. 

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