Nuevo lunes



    Ya es casi lunes. Las manecillas del reloj cabalgan hacia esa jornada. Y es curioso porque el reloj analógico o digital no es consciente de que será lunes. Aunque en su memoria programada por la persona, también lo será. Vive el hombre y vive la mujer de cualquier edad, de cualquier generación. Y aún viviendo, ¿hasta qué punto es consciente cada uno de esto que es vivir? Pío Baroja lo llamó en una trilogía novelada La lucha por la vida.
He estado con Rúas y Sofía disfrutando de la tarde, de la amistad, de caminar por calles en las que el silencio se puede sentir. Ellos, como nosotros, no viven en el mejor de los mundos posibles. Pero tienen lo básico para vivir y saben qué recursos, actitudes, comportamientos y valores son imprescindibles. Tienen amor, una profesión vocacional, los alimentos de cada jornada, la vivienda. Pueden salir a tomar algo para relajarse. Todo con sumo esfuerzo y constancia, sin lanzar las campanas al vuelo. Han aprendido a separar los amigos auténticos de los que ni lo fueron ni lo serán. En este Teatro del Mundo que lo denominó Calderón, desde hace tiempo distinguen a esos que solo buscan cuando les interesa y necesitan o cuando pretenden sacar ganancias. En las ciudades de tamaño mediano o grande perciben una agresividad que no era normal, pero que se ha hecho muy cotidiana. En los pequeños municipios, no perciben esa agresividad. Sin embargo, captan enfrentamientos entre familias por discusiones entre niños o adolescentes. Entre ciertos elementos, hay chabacanería. Son apuntes que están ahí de los matices de la vida y la convivencia en nuestro tiempo. En manos de una buena pintora, elementos pictóricos con los que ir esbozando y componiendo un cuadro.
    En un bloque de viviendas dos vecinas de la misma planta han discutido. Pasaron varios días y no limpiaban la zona común de la planta. Ante eso, que acaba afectando al resto del vecindario, una mujer de la planta superior con valentía y coherencia no solamente limpia su planta sino también la de aquellas dos vecinas enfrentadas. Otro vecino sale a agradecerle el gesto. Pocos días después, los maridos de las dos vecinas enfrentadas actúan en la intimidad de sus viviendas y ayudan a solucionar el asunto para que no vuelva a repetirse. Ese pequeño detalle cotidiano también radiografía la época que estamos viviendo. Nuestros filósofos Ortega y Marías, tan atentos a los pequeños detalles que revelaban los asuntos y las decisiones claves de la vida y la convivencia, nos alertarían de que resolviendo esas situaciones con honradez, en honor a la verdad, podríamos dar solución a asuntos de cualquier índole y gravedad.

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