Sócrates; gestión y asistencia sanitaria (1)



Tal vez alguna persona pueda sorprenderse al ver que recurro al sabio griego para abordar las cuestiones que pretendo y que están enunciadas en el propio título de esta meditación: la gestión y la asistencia sanitaria. Ellas dos como puntas de un iceberg en cuyo cuerpo cualquiera de nosotros además nos encontraremos con otras circunstancias que forman parte de aquellas y, por tanto, inciden en nuestra vida personal, interpersonal, intergeneracional y cívica. Voy a intentar desarrollar estas interrogantes en dos artículos.
Recuerdo que fue en el primer cuatrimestre del Tercer Curso de Periodismo cuando leyendo los diálogos de Platón, el Fedón y el Cratilo, la figura de Sócrates se me hizo muy presente. Una tarde, bajando meditabundo por las escaleras de la universidad, tuve una intuición que con el paso del tiempo se ha confirmado: el sentido de la Justicia que tenía Sócrates. La semana pasada, durante el curso Filosofía para buscadores, Eugenio Silverio en su primera ponencia nos hacía meditar nuevamente sobre la figura de Sócrates y ese asunto. 
        Anoche, tuve la alegría de reencontrarme con la cercanía del Dr. Perenne. Había estado el hombre en tierras canarias, concretamente en La Laguna, atendiendo unas cuestiones profesionales. Os animo a cada uno de vosotros a conocer ese remanso de belleza paisajística, urbana y cívica que es La Laguna. Y a los hombres y a las mujeres que ya la conocéis, animaros a contar vuestra percepción de aquel municipio a vuestra gente, sobre todo si fue buena, con el propósito de que lo que allí gozasteis o admirasteis lo intentéis injertar en vuestra tierra y a vuestros semejantes.
Hecha esta acotación, prosigo. El Dr. Perenne ha estado analizando con un grupo de sanitarios una serie de realidades del sistema de salud de aquellas tierras y de la nuestra. Han coincidido en la necesidad de afrontar con nuevos medios humanos, técnicos, tecnológicos, económicos y otros protocolos la atención a los pacientes que presentan enfermedades raras o poco frecuentes. Y también aquellas patologías que hacen que cualquier persona se convierta en paciente crónico. Ni de unas ni de otras estamos a salvo nadie ni ninguno de nuestros seres queridos. Además, coincidía Perenne con varios de sus compañeros en que esos pacientes y sus familiares ofrecen normalmente –con alguna triste excepción–, unos ejemplos maravillosos de superación que han de ser referente para cualquier generación, institución o país. Además, sus supuestos cotidianos han de servir para meditar y concienciar a aquellas personas, grupos y entidades –y entre esas a los medios de comunicación– frente a las actitudes y los comportamientos egoístas propios del hombre o mujer consentidos. Esos que solamente viven atendiendo a su ombligo. Esos que solamente quieren derechos pero no obligaciones o deberes.  
        El Dr. Perenne me comentaba la necesidad de buscar nuevas formas de gestión que permitan superar problemas en el ámbito sanitario que se están enquistando. Y es ahí donde la visión socrática de la vida y de las relaciones interpersonales y cívicas resulta muy enriquecedora si somos capaces de aprender de ella y, a continuación, extraer soluciones que aplicar a esas circunstancias. Me apuntaba lo siguiente:
Primero, hay un franco malestar entre un grupo significativo de sanitarios por la disminución de los sueldos y el incremento del horario laboral.
Segundo, los jóvenes, que se han sumado al Sistema Nacional de Salud, tienen que afrontar dos vicisitudes: una, la precariedad de las condiciones laborales. Dos, mayores dificultades para acceder a esos puestos de trabajo desde hace un año. Esto último explica el nuevo éxodo de sanitarios o de personas que quieren trabajar en ese ámbito, algo que ya ocurrió en España entre los años 1995 y 2000. Desgraciadamente ocurre en la mayoría de los sectores económicos de nuestro país.
Tercero, se está produciendo un proceso que va encaminado a forzar prejubilaciones lo que genera situaciones de tensión entre quienes las viven y sus allegados.
Cuarto, hay sanitarios que están centrados en cómo mejorar la gestión. Y entre ese grupo de profesionales se aboga por mejorar la asistencia primaria. Si eso se logra, el ahorro en otras áreas se podrá invertir en aquellas que lo requieren, optimizando los recursos que nos pertenecen a todos. Ellos promueven el trato personalizado con el paciente, que ha de iniciarse con una costumbre antigua, que ha quedado en desuso, salvo para una minoría: saber cómo se llama el paciente y cómo vive. Por cierto, que le apunté al amigo Perenne al escuchar esto que esa visión la defendemos el equipo de autores de Acciones y Palabras (Planeta) a partir del estudio de la realidad social y sanitaria.
Quinto, hay determinados profesionales que se quejan en exceso de la realidad sanitaria cotidiana, no sabiendo valorar ni lo que tienen ni la responsabilidad que han asumido con sus pacientes y con la ciudadanía y las instituciones que les aportan recursos y reconocimiento. Suelen estar entre esos aquellos que se dan de baja con frecuencia y reincidencia provocando hasta un 20% de absentismo laboral en momentos concretos. Esos que provocan que sus compañeros que trabajan con honradez y coherencia se vean sobrecargados de responsabilidades.
        Y llegado a este punto, vamos a retomar a Sócrates para ir concluyendo esta primera de dos meditaciones planteando una serie de preguntas en orden inverso a como hemos enunciado lo que está ocurriendo en nuestro mundo. Primero, ¿qué consecuencias tienen esos que solo miran por sí mismos y no por el conjunto de personas y entidades afectadas?
Segundo, ¿qué cambios hemos de implementar escuchando a las partes afectadas para que mejore la atención al paciente y éste colabore proactivamente en su tratamiento?
Tercero, además de las condiciones económicas que se les ofrezca a quienes se prejubilen, ¿qué les vamos a pedir que hagan para que con su experiencia nos sigan enriqueciendo al Sistema Nacional de Salud (SNS) y, por tanto, al país? La sabiduría vivida es un grado y mal anda el pueblo que rehúse de ella.
Cuarto, ¿qué se va a hacer para que la nueva generación que quiere trabajar o que trabaja en el SNS deje de tener precarias condiciones laborales?
Quinto, ¿cómo y cuándo se va a compensar a los buenos profesionales sanitarios que ahora están viendo afectados sus tiempos laborales y sus salarios?

Comentarios

Entradas populares