Una magnífica novela histórica


Se trata de La predicción del astrólogo, que ha escrito Teo Palacios, y ha publicado Ediciones B. Numerosos son los elementos que destacan en esta obra y su edición. Varios de ellos están cargados de una importante carga emocional. Comenzaré por los que han rodeado a la escritura de la novela y que el propio Teo Palacios nos pone tras la pista de ellos a través de su dedicatoria, sus agradecimientos y las páginas iniciales en las que hace una relación de los personajes reales y ficticios. En este sentido, la presentación de unos y otros nos recuerda a la edición clásica de las obras de teatro. Todo un acierto que se haya hecho así por parte del autor y de la editorial.
Cuando uno se detiene a leer las páginas de Agradecimientos, el lector comprende las dificultades de investigar y escribir a las que se enfrenta el narrador cuando construye una novela cuyos acontecimientos más relevantes ocurrieron hace prácticamente ya mil años.
        La predicción del astrólogo refleja el siglo XI en la Península Ibérica a través de las vivencias de varias sagas familiares asentadas en territorios de Al-Andalus. Hombres y mujeres cuyas trayectorias vitales se irán cruzando desde su infancia hasta alcanzar la senectud –en aquellos que venzan los peligros que se les presenten en su discurrir–, mostrándonos las noblezas y dobleces del alma humana. Era Al-Andalus una zona rodeada al norte por los reinos cristianos. Al sur, en el continente africano, tenía la presencia amenazante de los almorávides. Las envidias, las egolatrías, las conspiraciones, los intereses creados, pasan delante del lector a través de sus personajes y formas de relacionarse. Unos cuantos hombres y mujeres que desean el poder y mantenerlo, capaces de comprar y vender a todo aquel capaz de dejarse corromper a cambio de dinero, joyas, posesiones y cargos.
Leyendo con detenimiento y goce esta obra, podemos entender una característica de los pueblos islámicos a lo largo de la Historia: sus dificultades para entenderse y relacionarse sin que se resuelvan esas pugnas de sus elites o del resto de sus ciudadanos por cauces distintos a la guerra, la compra de personas o territorios. Es evidente que tampoco Occidente ni Oriente han sido ajenos a esos métodos sin escrúpulos.
        Es una novela que puede ayudar a los adolescentes a acercarse a lo que fue aquel tiempo. Frente a los clásicos manuales de institutos, La predicción del astrólogo aporta la ventaja de meternos en la piel de cada personaje, en sus relaciones interpersonales e intergeneracionales, en sus ilusiones y miedos, en sus alianzas y rupturas de acuerdos. De esta manera, no solamente construye a cada uno de ellos sino también describe cómo se vivía en aquella época y se sobrevivía. Eso le aporta un valor añadido que hay que aprovechar: su capacidad pedagógica.
Y a su vez es una narración que a los adultos nos puede interesar por varios motivos: Primero, para acercarnos con mayor conocimiento de causa a aquel tiempo. Segundo, para establecer ciertos paralelismos con el mundo en que vivimos. Familias que luchan entre sí por la conquista y el mantenimiento del poder; envidias y rencores que se suceden entre sí; el pueblo sufriendo a los monarcas absolutistas de entonces que solamente viven por sí y para aquellos que les rinden lealtades y fidelidades compradas.
        Teo Palacios, mediante una excelente combinación de la voz del narrador, de la primera persona, de los diálogos y del rescate de poemas de época, va dotando de una sólida estructura narrativa a la novela. Siente el lector el ánimo derrotado de sus personajes, la pasta que se forma en la boca. Se visualiza el rencor entre cada grupo de poder. Se aprecian las dudas de cada uno a la hora de valorar el cariño hacia un familiar o un amigo. Se saborea la belleza de los huertos árabes que estimulan a los amantes a la pasión y a completar esa experiencia con la música de los versos. Se visualizan las fiestas en palacio y en los barrios cuando se gana una batalla o se pacta un acuerdo temporal de no agresión. Y se palpa el barro en las manos del maestro alfarero mientras el discípulo, tratado como un hijo, asimila el amor por esa vocación artística.
Todos esos elementos unidos a la ya citada valiosa labor de documentación seguida para escribirla, dejan la puerta abierta a que sea una obra adaptable al cine.
Por último, su lectura se hace fácil gracias a la profesional edición que se nos presenta. El diseño y la maquetación adoptan un estilo clásico sencillo, con suficientes márgenes exteriores e interiores, una letra pequeña dado el número de páginas pero que es muy legible por la calidad del papel empleado y la fuente utilizada. Su tapa dura ayuda a conservarlo en la biblioteca propia o colectiva, y al manejo de la obra mientras se lee. 

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