Primavera naciente


Llueve, escampa, sale el sol. Y se vuelve a nublar. El arco iris aparece en determinados momentos. Incluso en alguna ocasión se forma un doble arco iris. Jugadores de petanca practican y echan unas partidas mientras la tarde sigue su curso. Hay quienes optan por correr. Otros disfrutan del parque caminando. Algunos ciclistas transitan por los caminos comunes.
En un banco, una pareja de abuelos disfruta con la presencia de su nieto. Cuando se levantan, el paseo lo comparten de múltiples maneras. A veces, el chiquillo reclama los brazos de la abuela. Poco después, pide echarse al suelo y caminar. Antes de abandonar aquel gran jardín, el paciente abuelo hace ver al niño que es el momento de sentarse en su carrito.
Un grupo de mujeres deportistas ataviadas con el chándal del equipo trotan con la atenta mirada del técnico que corre como uno más. Hacen ese esfuerzo alejados de las cámaras de los medios de comunicación. Participan en competiciones amateur. Lo importante es disfrutar del deporte. Y, con su práctica y entrenamiento, varias veces a la semana, aprenden algo tan básico como relacionarse con el otro y en grupo. Es salud emocional. Ese es otro valor que se puede difundir a través del deporte en equipo, tan alejado de los comportamientos viciados de ciertas personas e instituciones que fomentan la avaricia, el quítate tú que me pongo yo, la deslealtad y la hipocresía.
En la corteza de los paraísos la verdina ha crecido. Es curioso ese detalle. Al fijar la vista en otros árboles, no aparece. Aunque hay tantos arbustos que igual su mirada no la ha percibido. Sí, en cambio, descubre dos almendros. Está uno en paralelo al otro. El primero está muy florecido, mientras el segundo presenta sus ramas sin hojas ni flores.

Comentarios

  1. Arrancada de su función utilitaria, despojada del atuendo del interés, la palabra es poética en su esencia. En este tiempo, hay una seria degradación del decir y del hablar, porque todo discurso se va atando al imperativo de lo pecuniario-tecnológico. El contrapoder de este desastre a gran escala es la fuerza humilde del amor. Pero hay que saber que, con ser humilde, esta fuerza es la que mueve el Universo.

    Eugenio Silverio

    ResponderEliminar
  2. Al no ser consecuente el decir o el hablar con el hacer que conlleva, se produce esa degradación que comentas. Se vive sin vivir porque hay gente que promueve y defiende el mandato categórico de lo pecuniario tecnológico. Eso lleva a que haya humanos autómatas, frente a la esencia del vivir que es elegir tu proyecto de vida.

    Un abrazo Eugenio.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Os animo a que comentéis los artículos y que entre tod@s hagamos de este blog un lugar de encuentro y debate serio y participativo, siempre respetándonos. Propón temas sobre los que escribir.

Entradas populares