Tarde poética para una vida con poesía


                                                                                     
                                                                             Fotografía de Manuel Broullón


Allí estaban hombres y mujeres de varias generaciones para reencontrarse por el amor a la vida con una visión poética. Se hallaban los habituales, pero también otros que se van sumando. La sociedad civil, pese a quien le pese, está viva. Ha de proseguir su lucha de ruptura con los compartimentos estancos. En su vitalidad y constancia radica la posibilidad de que la sensibilidad, la inteligencia, el compromiso, la verdad, la coherencia y la justicia, se conviertan en hábitos reales y creencias cotidianas. Ese es el reto si hay autenticidad en vivir y convivir haciendo democracia.
La tarde del jueves 21 se presentaba plácida en Sevilla, tras unos días de lluvias, que hoy mientras os escribo esta crónica, ha vuelto a reaparecer con fuerza en las tierras de la Península Ibérica. Ya nos lo advierten los meteorólogos que conocen bien su oficio: la primavera es época de inestabilidad meteorológica, y las predicciones bien hechas y honestas requieren de continua supervisión ante posibles cambios.
Hablando de oficios, el poeta y profesor universitario Antonio Carvajal, fue el homenajeado en este Día Mundial de la Poesía. El lírico nacido en Albolote reivindicó la antigua y clásica palabra oficio que tan en desuso ha quedado, salvo para quienes aman sus vocaciones, en un mundo viciado por el profesionalismo. Nos trajo los olores, las luces y las vivencias de la Vega de Granada, pero también de aquel joven amigo muerto en el terruño de Jaén por poner un graffiti en la España de la dictadura de Franco pidiendo pan, trabajo y libertad. Hijo de labradores, se nota no solamente en su poesía su amor hacia ese oficio y sus gentes, también en su piel, en su rostro de ojos grandes y mirada profunda, en su intensa y modulada voz que marca mientras canta los ritmos de sus versos y los de sus amigos y maestros.
Fue la jornada vespertina un homenaje a Granada, y al hermanamiento entre las ciudades y sus conciudadanos desde el compromiso cotidiano con una filosofía de vida. Y como en los cantes y palos universales del flamenco, versos de ida y vuelta, palabras de dar y recibir. Esa perspectiva que nos glosó Vázquez Medel recordándonos sus discursos en ese Paraninfo de la Universidad de Sevilla durante las jornadas de entrega a Francisco Ayala y Umberto Eco de sus respectivos Doctorados Honoris Causa. A lo largo del pasado jueves, en París, Berlín, La Habana, Bogota, … se celebraban actividades con el mismo propósito: invocar a la poesía como un recurso con el que salvarnos de nuestra finitud existencial.
La poesía como cualquier quehacer humano necesita un proceso de retroalimentación y reciprocidad que vaya de abajo a arriba y viceversa, desde la calle hasta sus instituciones. Por eso, Vázquez Medel sigue reivindicando que la universidad pública del siglo XXI sea de calidad, y en ella tenga cabida la voz de los que no tienen voz.
Su hermano y amigo de la vida, el catedrático y Presidente de la Academia de Buenas Letras de Granada, Antonio Chicharro, durante su presentación del perfil humano y académico de Antonio Carvajal, acercó al público las circunstancias que tuvo que superar su tocayo y paisano homenajeado para vivir como poeta desde su adolescencia. Y es que el 7 de marzo de 1961 Carvajal iniciaba su peregrinación poética escribiendo su primer poema. En ese proceso de encontrar su sendero vivencial, frente a la rigidez de la educación escolapia, el hallazgo de Unamuno, Lorca, Rafael Millán, Blas de Otero, José Hierro, los hermanos Machado o Juan Ramón Jiménez, resultó clave. Ayudándose de unos diccionarios de castellano y latín, se adentró Carvajal en la escritura de Garcilaso, Barahona, Virgilio y Horacio.
Y junto al peregrinaje en compañía de los buenos maestros y libros, contó con el aliento, cariño y ayuda imprescindibles de Carlos Villarreal, Elena Martín y Vicente Aleixandre –con quien mantuvo una prolífica correspondencia de más de dos mil cartas que se conservan en la Fundación Jorge Guillén–.
La poesía, la vida vivida con versos, requiere de una labor de cultivo. Necesita esa academia agrícola del empeño vocacional que maestras y profesores de primaria, secundaria y bachillerato ponen a diario para que despierte la chispa entre las nuevas generaciones. En la tarde del jueves, eso simbolizaba la presencia de Dionisio Pérez Benegas, quien ha realizado la Introducción del poemario de Carvajal Sol que se alude, que ha sido reconocido con el Premio Nacional de Poesía 2012. Nos rememoraba Dionisio su primer encuentro con la persona de Carvajal en un entrañable y brillante Congreso Internacional que homenajeaba el Primer Centenario del nacimiento de Juan Ramón Jiménez en Moguer en el año 1981.
Y antes de adentrarnos en la lectura de Sol que se alude, seguido de Otros poemas afines y Cuadernos de Castilla, una joya de la edición que pronto reseñaré para vosotros, os daré una breve pincelada que he hallado en su página de créditos. Se ha comprometido con su publicación el Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga, ¡qué mejor homenaje que el obrar a Litoral!

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