En Sevilla, tienes una cita con Lumbres y Vislumbres


De Lolo Vasco

Hace muchos años, en la Primera Celebración del Día de la Lectura en la Facultad de Ciencias de la Comunicación, un trío generoso y noble desafió a las circunstancias: Vázquez Medel, Antonio Checa y una estudiante estuvieron leyendo a pesar de no haber nadie más. Cuando el pasado miércoles 24 de abril, hombres y mujeres de varias generaciones llenaron la sala del CICUS, para celebrar la puesta en escena de la obra colectiva de siete artistas, Lumbres y Vislumbres, hasta el punto de haber personas sentadas y de pie en los márgenes y al fondo de aquella, la alegría había que celebrarla. Aunque ella viniera empañada por el triste adiós de otro compañero, Félix Morales Santos, a quienes Vázquez Medel y Antonio Checa junto a familiares, amigos y otros iban a homenajear un rato después en la citada facultad. Compañero Félix, llevaremos en tu nombre la dignidad de vivir y de ser periodistas.
Abrió el CICUS con la colaboración de Concha Fernández y su equipo sus instalaciones, en pleno proceso de reformas en parte de sus estancias, para que entraran los versos e imágenes de Juan Antonio Bermúdez, Concha G. Espina, Lolo Vasco, Felipe Bollaín, Marta Esther Gordillo, Rocío Huertas y Stefania Scamardi. Y como en todo proceso humano, para que vosotros, habitantes de Sevilla y viajeros que venís a esta urbe, entréis a sorprenderos y conmoveros con cada una de sus propuestas artísticas. Está el CICUS en pleno centro sevillano, allí por donde danzó y reposó un Don Juan de Zorrilla, allí donde los Erasmus homenajean cada año a los viajes de ida y vuelta que tanto cantan en Cádiz. Tristes excusas, si estás acá o vienes a Sevilla, y no te pasas a observar y sentir Lumbres y vislumbres.
De Manuel Broullón
Nos hablan Juan Antonio y Concha, nos seducen las simbólicas imágenes del resto del grupo. Cada uno de los poemas y fotos están cargados de contenidos y mensajes. Hay belleza en la forma y el fondo. Juan Antonio, cuando se dirige al público, habla con todo su ser, se mueve con una elegancia y vivacidad que recuerda a los excelentes oradores italianos. Concha emerge poderosa con unas dotes comunicativas innatas y muy trabajadas.
El compromiso de estos artistas con su tiempo y las cuestiones personales e intergeneracionales se aprecia en Luces y vislumbres pero también cuando se hacen eco del acto que a esa misma hora se estaba celebrando en la Avenida de la Soleá reivindicando el uso cultural y cívico de un centro de formación que llevaba un lustro cerrado, y que un colectivo de entidades están intentando recuperar con los obstáculos de la autoridad gubernativa que lo ha tapiado hasta por dos veces en las dos últimas semanas.
En sus propuestas, los siete artistas claman por romper las circunstancias, los hábitos y las creencias que potencian el miedo o el ruido. Y a su vez proponen potenciar la memoria y la resistencia. Incluso juegan con la duda como elemento de transición entre unos y otros. Es curioso y sintomático porque todos ellos han nacido en tiempos de la transición democrática, esa realidad siempre por construir y mejorar.
Nos recordaba Vázquez Medel como si solo pronunciando las palabras, ya se fueran a hacer reales, a vivirlas en la convivencia diaria. Por eso es necesario tener presente poemas e imágenes como los del Látigo que te da de comer, El pescante, …, para que el legado de los Borges, Juan Ramón, Zenobia, Ayala, Roth o Cernuda, traspasen el poderoso soporte del papel y se conviertan en realidades interpersonales cotidianas.

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