La ONU y Unión Europa siguen marginando a República Centroafricana

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Estado de un almacén para la maternidad tras la rapiña Seleka.

Mientras las milicias de Francia, llegadas desde Gabón, se ocupan solo de sacar de Bangui a los franceses que quieran dejar República Centroafricana, ni la ONU ni la Unión Europea mueven fichas para poner en marcha un corredor humanitario en el país sumergido en la guerra civil. La Unión Europea, incapaz de poner en marcha políticas que combinen la austeridad sensata con el crecimiento para los ciudadanos, a pesar de tener desde 2009 una Alta Representante para su Política Exterior, el equipo diplomático de Catherine Ashton, muestra también su incoherencia con los compromisos que asumió en el Tratado de Lisboa.
La situación es dramática desde hace meses en los barrios del país centroafricano. La fuente comboniana nos hace saber que se ven obligados a esconder bajo una lona el único coche que les queda. Ni se les pasa por la cabeza el utilizarlo porque lo van a ver e irán a por él. Los Seleka, yihadistas provenientes de Sudán y El Chad, como venimos informando los saquean y luego los venden en el sur del Chad. La mayoría de las misiones en República Centroafricana han vivido ya el ataque de estos mercenarios.
A pesar del drama humano que viven a diario cooperantes y misioneros, pasan sus jornadas intentado superar las adversidades y encontrar respuestas que les permitan seguir trabajando a favor de los pobres, los que más sufren, avisa el misionero. 
Daños de los Seleka contra un vehículo de la misión en su intento de robarlo.
El nuevo gobierno de Michel Djotodia lleva varias semanas desplegando una campaña de propaganda con el propósito de saquear sistemáticamente las labores misioneras y doblegar el ánimo de sus cooperantes. El objetivo implantar una visión yihadista que defienda los intereses que marcan Al Qaeda y sus grupos afines. Todo ello en países limítrofes con el norte de África, con el Magreb y, por tanto, a las puertas de la vecina Europa.
La labor de la Cruz Roja, según nos anuncia la fuente comboniana, está siendo ejemplar y heroica: recibí una carta procedente desde Kisangani en la que aparecía el coche de la misión. Eso demostrará en su momento quién es el auténtico propietario del vehículo y los servicios que se prestaban con aquel. Sin embargo, la mayoría de los carros, como los que se muestran en las imágenes de este reportaje, han sufrido los daños de ráfagas de metralla. La impericia de los mercenarios impidió que se lo llevaran al tratarse de vehículos electrónicos, pero en su impotencia robaron las cinco ruedas.
El desgobierno Seleka y el miedo en los países vecinos reinan a sus anchas. Los mercenarios a su vez, nos indica la fuente comboniana, están divididos en grupos según la región de la nación que controlan. Entre los principales terroristas está Abdulaid Miskhine, natural de Nzacko. Desde la cercana Camerún, al oeste de República Centroafricana, un nuevo frente militar se ha desatado en los últimos días. Todo ello repercute en la formación de un corredor humanitario, solamente permiten el tránsito con recursos y ayudas de camiones yihadistas. Una de las regiones más devastada es Bambari, que cuenta con una población que supera los 41000 ciudadanos, y tenía un mercado comercial y un aeropuerto básicos hasta que el desastre de la guerra civil la han convertido en un campo de batalla. Y, sobre todo, cerca de Bambari se encuentra uno de los principales yacimientos de hematita de hierro. 
Las infraestructuras de comunicación también han sido dañadas.
La fuente comboniana teme a que como ha ocurrido en Eritrea el gobierno Seleka acabe expulsando a todos los misiones conforme vayan terminando los permisos de residencia. A pesar de esa cruda realidad cotidiana, lleva días intentando hacer gestiones con un ministro de Eaux et Fôrets, ya que éste es natural de Bangassou. El comboniano está seguro de que a lo largo de este tiempo han atendido en el centro de pediatría y en la farmacia a hijos y concubinas de aquel, y ahora espera que la memoria le haga recapacitar. 
Mientras esa demanda civil cristaliza, como ciudadano contribuye a la presión a la Unión Europea y a la ONU a través de:


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