La República Centroafricana continúa abandonada a su trágica suerte


Militar miembro de los Seleka custodiando una de las celdas de la cárcel de Bangui. En la pared está escrita la frase: "no temas nada, la cárcel es la carrera de todos los soldados."

La República Centroafricana está viviendo un ambiente de guerra civil en el que el nuevo gobierno insurgente adopta medidas arbitrarias. Tras dar la lista del nuevo equipo de ministros, el presidente Michel Djotodia participó en la Misa de la Luz en la catedral de la capital Bangui. Esa ceremonia religiosa, celebrada el pasado sábado 30 de marzo, la ofició el arzobispo Dieudonné Nzapalainga. Desde fuentes misioneras en el país, se estima que la presencia del líder gubernamental pretendía congraciarse con el cargo eclesiástico, ya que días antes sus soldados habían entrado en aquel templo disparando con sus metralletas al techo y procediendo luego a robar las llaves de los coches de los fieles aparcados en los alrededores de la catedral.
Los saqueos se han convertido en una de las principales actividades en la mayor parte de las ciudades de República Centroafricana tanto de día como de noche. La población centroafricana está sumida en la congoja, la impotencia y la desesperación. Hasta la fecha, no huye, pero si llora por conservar lo poco que tienen en sus casas y barrios, se nos apunta por la fuente misionera. Los actos vandálicos y violentos los desarrollan los grupos de rebeldes Seleka o aquellos que vestidos como si fueran miembros de la formación yihadista están aprovechando el pánico y el desconcierto para campar a sus anchas.
Los centros misioneros siguen siendo atacados. Es el caso de los espiritanos que se vieron forzados a refugiarse en casas de amigos porque fueron asaltados y despertados dos noches seguidas con hachas y machetes. Se da el curioso detalle de que el Arzobispo de Bangui, Dieudonné Nzapalainga, pertenece a la orden espiritana.  
La situación de desilusión y amargura también se hace presente entre los misioneros, como se nos relata desde la misión comboniana: el Padre René ha renunciado a regresar a Bangassou y ha tomado camino de Camerún. Las vidas de las misioneras corren cada vez más peligro, y las violaciones pueden desencadenarse como han ocurrido en Bimbo.
En todo ese infierno en que se ha convertido la República Centroafricana, se da la contradicción de que mientras el presidente Michel Djotodia anuncia “tolerancia cero para los saqueadores”, éstos salen de sus propias huestes. Los miembros de las tropas Seleka mayoritariamente provienen de grupos extremistas vinculados a la red de Al Qaeda procedentes de El Chad y Sudán. A esos jóvenes sudaneses y chadianos no les importa la República Centroafricana, si no el botín que puedan lograr, apunta nuestra fuente sobre el terreno. Está claro que se comportan como auténticos mercenarios de guerra. Y sus botines poco a poco ya están llegando al Chad, como nos informan dos misioneros combonianos que ejercen sus obispados en el país vecino.
En todo ese escenario dantesco que es hoy la República Centroafricana, la cordura llega a cuenta gotas procedentes de miembros de su sociedad civil. La fuente comboniana nos revela el episodio que se produjo en la ciudad de Rafai durante la celebración del triduo pascual. Unos 20 bandidos disfrazados de Seleka tomaron el pueblo y la misión. Afortunadamente no hubo desgracias personales gracias a la intervención de los musulmanes impidiéndoles su acción. En su huida se llevaron los coches del Padre franciscano, el de las monjas, uno de un cazador, y el camión Unimog de la misión. Se calcula desde fuentes misioneras que desde que se desató el conflicto han sufrido el robo de veintidós coches así como de muchísimas pertenencias de la diócesis o personales.
A pesar de ese dolor y saqueo, se sienten aliviados porque hasta la fecha no han sufrido el dolor supremo que viven los refugiados de otros países ahora en conflicto, como son los casos de los congoleses que huyeron de la acción indiscriminada del Ejército de Resistencia del Señor (LRA) o de los sirios que han huido hasta el Líbano.
 El dolor es tan intenso entre los ciudadanos y misioneros de la República Centroafricana, que desde fuentes combonianas se nos aseguraba que en estos momentos se hace difícil hablar de perdón y perdonar desde el corazón. La búsqueda de la paz va a ser complicada aunque esperan el poder sanador de Dios. Por ahora se conforman con la imprescindible formación de un corredor humanitario que cada vez se hace más necesario y que les hagan llegar anti-retrovirales para nuestros enfermos terminales. Luego, aseguran esas fuentes, cuando la paz sea posible, llegará el momento de promover horas de estudio para nuestros alumnos. Y es que las enfermedades no solamente están afectando a la población nativa, también ya las sufren tres misioneros.
La angustia y la amargura marcan el devenir de la labor misionera en República Centroafricana en los últimos meses, provocando que alguno de sus miembros tenga la preocupación de que su sistema cardiovascular vuelva a darle un aviso. A pesar de ese temor, aún al misionero comprometido con el país le queda tiempo en sus infernales días para preguntarse ¿qué nos ha querido decir Dios con todo esto? Se hace el silencio y nos anuncia las diferentes situaciones de cada misión: en Bema aún tienen suerte de solo tener que alargar la mano para pescar en su río. Por el contrario, en Gambo, la carne es cada vez más rara. En Tokoyo, no queda un solo coche ni moto y tienen cuarenta capillas. En Bakouma, el Padre Agustín tuvo que recorrer a pié junto a una hermana unos sesenta kilómetros para celebrar la Pascua. Mientras la salud le acompañe podrá seguir haciéndolo.
Un último ruego se nos hace a todos desde República Centroafricana, que colaboréis vosotros y vuestra gente con la firma para que la ONU, la Unión Europea y Francia actúen de manera comprometida para acabar con esta barbarie:
También se ha abierto esta cuenta a nombre de la Fundación Bangassou para ayudar a la reconstrucción de la República Centroafricana cuando esa tarea se pueda consumar:
C/C del Banco Popular nº: 0075-3060-23-0602652779 

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