Manuel Rodríguez: "Hay que sacar el arte a la calle"


Escultura de una mujer

Se cita el Rick´s Café con el escultor Manuel Rodríguez García en la Plaza del Museo en Sevilla. Estamos junto a la segunda pinacoteca de España desde el Medievo hasta el siglo diecinueve. El mediodía tiene una luz que da energía. Hombres y mujeres de varias generaciones montan sus expositores ofreciendo sus obras de arte. Por allí transitan curiosos e interesados nacidos en nuestro país y en otras partes del mundo. Si las urbes europeas quieren recuperar parte de sus esencias y esplendor han de fomentar puntos de encuentro de este tipo.  
¿Cómo nació tu vocación hacia el arte y en concreto a la escultura?
Mi bisabuelo era herrero y desde pequeño he estado en el ambiente artístico. El arte estaba en mi familia. Era un taller familiar de un pueblo. Desde pequeño aprendí el oficio.
En tus creaciones, empleas recursos reciclados: ramas y troncos de árboles y arbustos, de vías férreas, … ¿Cómo nació esa intuición tuya hacia lo que en apariencia es un desecho y, sin embargo, con tu sensibilidad, talento y saber hacer conviertes en piezas llenas de vida?
Salen los materiales más baratos. La combinación de materiales resulta elegante. Además he logrado una originalidad con esa suma de materiales.
¿Qué obstáculos has tenido que ir sorteando para que esa visión artística tuya vaya cuajando en el público y en el mundo de las artes?
Me lo he trabajado por mí mismo. No he recibido subvención económica de ninguna entidad en Andalucía. En cambio, a los catalanes les gusta mi obra, y sí me han permitido registrar gratuitamente todas mis obras. Ellos se pusieron en contacto conmigo a través de mi blog y me ofrecieron registrarlas desde 2011.
No participo en el mundo de las galerías. En la galería yo tenía que pagar o la copa del día de la inauguración o el catálogo de la exposición. He tenido veinte días expuesta mi obra en la Casa de Las Sirenas. No me importa vender mi obra a pie de calle en este mercado del arte o a través de Internet.
¿Cómo es este tiempo en el que vivimos para vivir de la escultura?
Es difícil. Como la situación general es mala, repercute sobre la compra de escultura o de cualquier obra de arte. En un mercadillo del arte es difícil que vengan personas con alto poder adquisitivo. Aún así, hay que sacar el arte a la calle. No hay que tenerlo guardado para una elite. Vendo esculturas además de a españoles, a italianos, alemanes, franceses, británicos y estadounidenses. Tengo aún la cosita de no haber vendido una a un chino, (risas). Tengo ganas de hacerlo. Mi obra gusta a los sevillanos, catalanes, vascos y madrileños. Quien me compra normalmente repite. 
¿Qué sientes cuando vas por la sierra y de pronto en la orilla de un riachuelo encuentras unos trozos de madera que para ti tienen sentido? ¿Cómo es el proceso que desarrollas cuando los llevas a tu taller y comienzas a trabajarlo?
Recopilo madera en mis paseos por el campo, por la sierra, por los riachuelos. Luego, me inspiro ya trabajando en el taller. El río deposita esas maderas en el pantano y las recopilo, pero no veo la escultura en el campo.
Vivir también mucho tiempo en un pueblo estresa porque te limita. Me gusta la ciudad y el pueblo. En el pueblo para crear la obra. En la ciudad, para venderla y para estar en un ambiente emocionalmente más amplio.
Vemos en tu obra que abarcas desde lo local, tu mundo alrededor de Aracena, hasta lo global. Tres preguntas, en este sentido. La primera, en esculturas tuyas como los dúos de gallinas, apreciamos tu gusto por los mundos sensibles que tanto apreciaban Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado.
Me encantan los animales, me he criado con ellos, con la naturaleza. Trato de transmitir una visión de la naturaleza. He estado siempre en contacto con ella. Es uno de mis temas predilecto. Creo que hay que representarla y a los animales, ellos no te defraudan a diferencia de ciertas personas.
La segunda, ¿qué te atrae de la representación de las Meninas para interpretarlas desde tu punto de vista?
Por hacer una visión personal de ellas partiendo de su época. Es como cuando hago, por ejemplo, un crucificado. Soy consciente de que otros artistas también lo han hecho, y yo trato de mostrar mi visión y estilo.
Tercero, explícanos el sentido que has dado a tu escultura sobre Obama.
Lo he representado con las manos atadas porque creo que él quiere hacer cosas para mejorar su país y el mundo, y hay gente detrás, el poder en la sombra, que no le deja.
Escultura de Obama
También he representado, por ejemplo, a Ratzinger, y lo vendí en aquella exposición y me ha dado cierta pena después por su dimisión y es una pieza única, no la he hecho en serie. Es mi visión de alguien con gran influencia en el mundo.
¿Qué reacciones tienen los niños que ven tus esculturas?
A los niños les encanta por ser muy ecléctica. Lo ven como una manera diferente de hacer escultura, de representar una Menina o un Crucificado. Les llama la atención.
Una obra que te gustaría hacer para sintetizar el tiempo que estamos viviendo.
Una en gran formato. Presenté un proyecto en Aracena, pero fui engañado porque no salió adelante. Es una persona caminando cabizbaja, pero con el deseo y la voluntad de andar a pesar de los obstáculos que se encuentra. Soy optimista. Después del sí y del no, como funcionan la mayoría de los políticos, pese a ser una obra sincera y de tener acordado un buen precio, no la aceptaron. A día de hoy no lo haría para esos políticos concretos ni por millones de euros o dólares. 
Menina

Sobre qué te gustaría hablar que no hayamos hablado.
Hablemos del tiempo. 

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