República Centroafricana, ¿da la ONU un paso?


Garaje arrasado
El embajador de República Centroafricana estuvo hablando en la ONU en el día de ayer. Nuestra fuente comboniana le hizo llegar información sobre lo que está ocurriendo en el país. Incluso la ONG Amnistía Internacional se ha sumado denunciando a través de una nota de prensa los atentados contra los derechos de la persona que están cometiendo los Seleka: asesinatos, violaciones, palizas, robos… El pasado martes 9 de abril, llegaron a pegar al centinela de las monjas cincuenta golpes en las plantas de los pies y otros tantos en el pecho porque tenía una foto del antiguo presidente, Bozize, junto a su carta de identidad, nos anuncia nuestra fuente sobre el terreno.
Entre 300 rebeldes Seleka y 3000 mercenarios del Chad y Sudán, han provocado una guerra civil y pretenden someter a una población de casi cuatro millones cuatrocientas mil personas. Con dolor, el misionero alza su voz para recordar que esto pasaba en tiempos de Roma y Cartago.
A día de hoy, la situación del país por región es la siguiente: los rebeldes siguen por las tierras de Pombolo. Tras robar el camión Unimag y tres coches más durante los días de Semana Santa, ahora se dedican a establecer barreras y saquear el dinero a la gente.
En Bangassou, tienen amedrentados al personal de la Cruz Roja, ya que cada vez que un avión de la PAM/Cruz Roja pretende salir o llegar quieren imponer su autorización.
A ciento cincuenta Kilómetros de Bangassou, en Ouango, su abate pudo realizar compras básicas tras viajar en moto, ya que ese y otros transportes junto a las placas y baterías habían sido escondidos a propósito.
La ciudad de Kembe se ha visto atacada, dejando a la misión comboniana en situación de gran dificultad.




Dependencias destrozadas

En todo este entramado de ira, dolor, impotencia e injusticia, la fuente comboniana en permanente contacto con cooperantes y misioneros se pregunta si regresar a Bangassou, o cuándo hacerlo, ya que lo único que no pretende es ponerles en peligro a sus compañeros. Las zonas de mayor conflictividad, como ya apuntamos en el anterior reportaje, están en el oeste de República Centroafricana, en concreto en las urbes de Mumgumba, Mbaïki, Boda y Bouar. En esas cuatro ciudades, los Seleka entran en las casas y en los comercios y van robando café, cabras y todo lo que se pone a mano, atestigua nuestra fuente comboniana. La suerte es dispar para la población, los cooperantes y misioneros. Mientras al misionero Jesús y sus cooperantes laicas no los han tocado. En cambio, en Berberati, dispararon contra la multitud matando a dos personas e hiriendo a varios más. En la capital, aunque los saqueos continúan, parece que disminuyen por la presión internacional.
En Bosambelé, la crueldad de los Seleka les ha llevado a ponerse hábitos de monjas de las Hermanas de San Pablo de Chartres y las han ridiculizado mientras saqueaban a su comunidad.   
La realidad del gobierno centroafricano es que sus miembros no yihadistas tienen el valor de un florero.     
Como ciudadano puedes contribuir a la presión a la Unión Europea y a la ONU a través de:

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