Autoconocimiento y encuentro con el otro


El Rick´s Café reproduce una síntesis de la ponencia tertulia que el profesor y filósofo Juan M. Rufo realizó el pasado 16 de mayo dentro del ciclo Encuentros para el Diálogo en el centro Cívico Las Sirenas.
Reflexiones a caballo entre la Filosofía y la sabiduría práctica
0. PUNTO DE PARTIDA
a)       No puedo entenderme a mí mismo en aislamiento, sino en relación: con la realidad y con los otros. Y esto desde el principio de nuestra vida.
b)       Importancia de la sospecha ante el propio sentir y el propio actuar; valor e importancia de la sospecha en el conocimiento de sí mismo.
c)       El autoconocimiento es un proceso que no puede producirse sin el contacto con “lo otro” (realidad, otros…).

1. CONOCERSE A SÍ MISMO, UNA TAREA PARA TODA LA VIDA
a)     Estamos en continuo proceso: importancia de mirar atrás y revisar, releer… la propia vida; nuestra mirada sobre nuestra vida construye un relato.
b)     Estamos en un ámbito de experiencia que supera lo meramente físico y material. Estamos en la dimensión espiritual o interior del ser humano. Podemos hablar de una competencia de interioridad  o competencia espiritual, en paralelo con las otras competencias en las que educamos.
c)     El autoconocimiento tiene unos límites, que nos hacen descubrir una ontología dialógica en el ser humano.
d)     Subyaciendo a esto hay un concepto de ser humano como entidad unitaria, pero que no se basta a sí mismo, sino que es menesterosa. Ello muestra a la vez su individualidad y su dialogicidad.

2. EL ENCUENTRO CON EL OTRO COMO CATALIZADOR DE LA
   REVELACIÓN DE UNO MISMO
a)     El hecho de que no estemos aislados implica que una imagen de sí mismo o un autoconocimiento construido sin contacto con la realidad o con los otros es incompleto, si no incluso falso.
b)     El encuentro con el otro me ayuda a conocerme. Desde fuera, el otro me ayuda en la revelación de quién soy yo.
c)     Hay que superar la máscara. La máscara en sentido positivo, en cuanto que es importante  “quitarse la máscara” para llegar a un encuentro más profundo (quitando defensas, límites, etc.). La máscara en sentido negativo, en cuanto que es importante quitarme, ante el otro y ante mí, lo falso o artificial que he podido ir construyendo o colocando entre mi yo y la realidad (con esto conectamos de nuevo con el tema de la sospecha).
d)     El encuentro con el otro es lo que rompe el solipsismo en que muchas veces me puedo encerrar.
e)     Por otro lado, la relación personal potencia nuestro sentido de valía personal (autoestima). La relación personal hace patente que podemos ser aceptados por ser quienes somos, y con toda nuestra historia. El encuentro con el otro puede abrirme a mi pasado y a mi relato sobre él, y sanarlo.
f)       En el encuentro personal es donde desarrollamos nuestra capacidad de relación con los demás, nuestra capacidad de interesarnos por los demás, y la búsqueda del bien del otro, en solidaridad y servicio.
3. ALGUNAS CONSECUENCIAS
a)     El otro como misterio y sacramento de sí mismo: el otro es otro “yo” con su propio proceso.
b)     El papel de la veracidad, como transparencia en la visión subjetiva de las cosas.
c)     La importancia de la intimidad: la intimidad como hogar donde yo soy realmente yo, donde se vive una aceptación radical, donde uno se experimenta como persona y no como mero instrumento; la intimidad implica una riqueza y una donación; la intimidad como el mayor regalo que un persona puede entregar a otra, en donación y respeto; respetamos la intimidad frente a su profanación y damos importancia a la guarda del secreto personal.
d)     El encuentro interpersonal desborda la imparcialidad.

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