Canciones de vida…

… son los poemas que nos regala Vicente Muñoz Álvarez en su obra Canciones de la gran deriva, que ha reeditado Origami, y que ya está en su 2ª edición. Esta colección de poesía, que ya fue publicada por el Ateneo Obrero de Gijón, trece años después volvió a ver la luz en octubre de 2012. Estamos hablando de fechas simbólicas. Octubre es un mes marcado en la historia del mundo: el descubrimiento de América, aunque siempre estuvo allá, fue necesario el viaje de las tres carabelas para que la Vieja Europa y el resto de pueblos supieran de la existencia de aquellas tierras y etnias. El refranero popular tiene miedo al número trece y, sin embargo, en esta ocasión está lleno de dicha para el escritor leonés, para la comunidad lectora que tiene ante sí una selección poética excelente y la propia editorial.
La bella cubierta de la artista Julia D. Vázquez es un canto a la simbología plena de significados. Vicente Muñoz a lo largo de su obra tiene entre sus referentes al literato Malcolm Lowry. Hace años cuando quien esta reseña os escribe hacía su tesis doctoral, descubrí la existencia de Lowry. Éste había leído a Ortega y Gasset y había hallado que su visión de la vida: entendida ésa como vocación era lo que Lowry llevaba intentando desarrollar desde que se le reveló su vocación literaria. El artístico barco que la ilustradora Vázquez ha realizado es toda una invitación a profundizar en los múltiples mensajes que Muñoz nos lanza a través de sus versos. Es una embarcación de trabajo, una de esas en las que los marineros de cualquier puerto de mar se embarcan para ganarse la vida. Frente a ese tipo de nave, la mirada crítica del poeta clama contra el glamour, la avaricia y el esnobismo que se propagan en otros puertos propios del capitalismo financiero y los paraísos fiscales. Es curiosa la marea que impulsa al barco de la cubierta porque es de tinta negra cuando su origen es otra marea blanca, cristalina. ¿Qué encierra esa imagen?
Para quien os reseña Canciones de la gran deriva es toda una metáfora de ese mundo en apariencia política, social y humanamente correcto, y por el contrario enfermo por la corrupción, la hipocresía y la falta de responsabilidad y compromiso. Aunque esta interpretación es muy personal, sin embargo, cuando nos adentramos en la lectura detenida del libro hallamos poemas que la confirman, como por ejemplo, “Por el sistema”:
En un mundo donde los cuerdos
sueñan con comprar lo antes posible
un piso a plazos
celebrar una gran boda y tener hijos
en un mundo regido por la televisión
por la competitividad por el consumo
en un mundo de fútbol y farsa
de estar en el lugar justo
en el tiempo adecuado
en un mundo de policías y mafias
de chabelis y trepas
de flamantes coches y abogados
escribir poemas como este
es hacer terrorismo de estado.
Para que nadie se irrite al leer el mismo, sino todo lo contrario, disfrute con su lectura y lo pondere, os comentaré que Vicente Muñoz es un poeta que tiene en el amor de pareja una razón vital. Es un hombre que aprecia a la familia y a los buenos amigos, esos que te dicen la verdad a la cara y están para ayudar cuando se producen naufragios en la vida personal. De hecho en Cartas de la gran deriva, gozaréis leyendo versos dedicados a unos y a otros. Y Vicente como toda persona con sentido de la autocrítica mira a su pasado y es capaz de mostrársenos transparente hablando de los errores propios cometidos. ¿Cómo sería la vida propia, la vida interpersonal, la convivencia desde la familia a la sociedad, si cada persona fuera honrada expresando sus errores o miserias?
 Vicente Muñoz en Canciones de la gran deriva, y la editorial Origami que ha tenido el enorme acierto de recuperar esta joya, nos muestran cómo es posible hacerlo. No se trata solo de una nueva edición, regala nuevos poemas, algunos inéditos y otros que forman parte de su libro Animales perdidos, que también os mostré aquí en vuestro café. Ahora serviros lo que queráis, seguís disfrutando del Rick´s Café y venís acompañados de nuevos compañeros. Y es que la música y la poesía saben mejor cuando se gozan en buena compañía. Qué suene As time goes bye mientras leemos “Razón de la lucha”
La cabeza rota
el corazón reseco
la salud quebrada
y aquí estoy:
domingo por la mañana
frente al ordenador
mientras mi compañera
duerme plácidamente
en el cuarto de al lado.
La contemplo en silencio
unos segundos:
su ilusión
su fe en la vida
su confianza en mí.
Motivos suficientes
para seguir luchando.

Comentarios

  1. En apenas una pagina, cuando se es coherente se puede explicar la razón por la que se vive.
    Magnifico.
    Gracias

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  2. Me alegro de que os haya gustado. Un abrazo.

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