Cernuda vive cincuenta años después

A todas aquellas personas que de una u otra manera participasteis en el 50º aniversario de Cernuda

Hasta el termómetro quiso ayer tarde noche rendir su particular homenaje a Cernuda. No hacía el calor sofocante de otros días de otros años por esta época. Conforme fue avanzando el reloj solar, la brisa fue acompañando a los transeúntes. Llamaban éstos la atención de los viajeros nacionales y extranjeros con quienes se cruzaban en su caminar. Muchos de esos sorprendidos turistas se unían durante los minutos que duraba cada estación cernudiana. La cultura en la calle para las personas y por éstas. Como la Barraca, como las Misiones Pedagógicas de la Institución Libre de Enseñanza.



Imagen de Gabriel Gil

Los pájaros, a los que también cantó con su verso y prosa Luis, también estaban allí para escuchar las voces de mujeres y hombres de varias generaciones que se juntaron y reencontraron para mostrar su admiración y cariño hacia el maestro Cernuda. Se escuchaba el sonido agradable y pacífico de la fuente de la calle Judería en la que arrancó el paseo, para ir dando paso a paso a las palabras de la profunda obra de Cernuda y a improvisados tentempiés.
La mayoría de los viandantes, ciclistas o motorizados con quienes se cruzaron las personas participantes en este acto que organizó Ediciones en Huida, guardaron un respeto ejemplar a aquellos y al acto. Señal de que la educación cívica tan valiosa y necesaria la practica buena parte de la ciudadanía de este país y mundo. Este hecho, en apariencia baladí, tiene que servir de muestra para que todos reflexionemos hasta promover el cambio consciente a quienes no viven así. Cernuda lo vivió y padeció desde su mocedad, como tantas personas en aquel tiempo en el que discurrió su biografía. Una época en la que unas minorías intoxicaron a demasiada gente hasta llevar a las barbaries de la Guerra Civil o de la Segunda Guerra Civil. Como decía Julián Marías, y en muchas ocasiones vengo poniendo el acento, ¿qué se podía haber hecho y no se hizo para evitar esos conflictos?



                                                      Imagen de Gabriel Gil

Los hombres y mujeres de este tiempo y de los que están por venir también habrán de meditar y sentir porqué se dejan arrastrar por quienes solamente quieren el poder para ejercerlo con despotismo, de manera canalla o al servicio de unos cuantos. Eso está implícito en los versos y en la prosa de Cernuda, y en la de tantos otros clásicos. Ahí nacerá la alegría cotidiana, como la que vivimos ayer en la sevillana Plaza del Triunfo con un sencillo micrófono, un altavoz y esos lectores, profesores, artistas y niños entregados a la vocación por la literatura y la vida.
Y tras la parada a los pies de la cervantina Giganta, proseguimos el trayecto hasta la calle Aire donde también habitó Cernuda. Lanzamos un guiño a aquella casa familiar con el azulejo que recuerda su estancia allí, y nos situamos en ese rincón tan lleno de magia, literatura y vivencias que es aquel resto romano adornado por guirnaldas de enredaderas y los sonidos y silencios de las viviendas y callejuelas que allí confluyen.




Imagen de Pilar Alcalá

La tarde ya era casi noche, de esas en las que los lugareños y visitantes practican la clásica cultura de la charla y de las copas y tapeo, cuando arribamos a la Plaza de Jesús de la Pasión, tan llena de historias de vida. Punto de confluencia, como muchos otros en esta ciudad y en otras de una historia común, la de las tres religiones monoteístas, la pagana romana, la laica y el comercio local e internacional. La historia de las personas y de los pueblos en un pequeño escenario.
La luz era hermosa, la compañía maravillosa. No importaban las edades, ni las profesiones, ni las creencias políticas ni espirituales, cada cual la suya, lo importante era hablar de la vida propia, interpersonal y colectiva en compañía de Luis Cernuda. Todo eso nos tiene que seguir motivando a dialogar serena y abiertamente sobre las circunstancias comunes.
Viajamos por la Alfafa y callejeamos para a los pies de esas dos torres de la iglesia de San Idelfonso –que recuerdan con sus matices a las compostelanas­– dar gracias al amigo Luis por haberse parado allí a cantar el espíritu artesanal y entrañable de las monjitas de San Leandro. Con alguna de la orden salesiana nos habíamos cruzado un rato antes, que por el color de su piel nos decía que tenía orígenes africanos, pero a los allí reunidos como a Luis no nos importaba su procedencia sino su persona y cómo quería vivir o al menos intentarlo.
Poco a poco, la madrugada iba llegando. Fue dispersándose el nutrido grupo en la última estación, entre la Plaza de la Encarnación y la calle Acetres, allí donde Cernuda vio los primeros rayos de luz y un limonero un día de su infancia.

Comentarios

  1. ¡Que maravillosa publicación, tan bien narrada y con tanto sentimiento!. Me emociono mucho el cierre de lo escrito.
    Debo confesarte que no conozco a Luis Cernuda, pero gracias a las posibilidades de googlear, en un momento lo voy a estar buscando. Te agradezco el haberme abierto la puerta a un nuevo conocimiento.
    Muchas gracias y un gran saludo.

    ResponderEliminar
  2. Hola Mirta, es uno de los poetas clásicos en castellano. Su vida y obra ayuda a entender lo que ocurrió en los primeros sesenta años del siglo veinte. Encantado de hacer bien mi trabajo. Feliz viernes.

    ResponderEliminar
  3. Precioso reportaje estimado Manuel, de lo que con toda seguridad fue una tarde inolvidable, recordando a nuestro gran poeta Cernuda y como tantos otros y tantas cosas de nuestra cultura, no reconocido lo suficiente por quien tiene la obligación de hacerlo.
    Vuestra iniciativa me ha causado una profunda emoción y admiración, y os animo a seguir esa forma tan natural de fomentar la cultura en plena calle, donde con toda seguridad llega al corazón de aquellos que se paran a escuchar.
    Gracias a Cernuda y gracias a vosotros.
    Fernando Moreno

    ResponderEliminar
  4. Hola Fernando, me alegro de que te haya gustado el reportaje y de que te sumes a iniciativas como esta de sacar la cultura a la calle, para con el esfuerzo de todos aquellos que colaboran, esa red de cultura para vida y las personas sea cada vez más sólida.
    Un abrazo

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Os animo a que comentéis los artículos y que entre tod@s hagamos de este blog un lugar de encuentro y debate serio y participativo, siempre respetándonos. Propón temas sobre los que escribir.

Entradas populares