El mundo raro

Pronto reseñaré el libro de poemas El mundo raro de María Luisa Mora Alameda, que ha recibido el 38º Premio Rafael Morales.  Se trata de unos de los más antiguos y prestigiosos certámenes de poesía en lengua castellana, que data de 1975. Ya en 2011, logró el accésit, ganando aquel año Luis Felipe Comendador con Travelling. Lo convoca el ayuntamiento de Talavera de la Reina, dentro de su Colección Melibea, todo un guiño a otro clásico.
Luisa, toledana de Yepes, es profeta en su tierra. Unos días después, la entrevistaré para que ahondemos en esta nueva joya salida de su vida, talento y sabiduría vital. Mientras os voy a dejar de regalo uno de los poemas que forman parte de esta obra, se titula “Positividad”
Hay que salir un poco,
ponerse el poncho grande
que cubre el continente de la pena,
levantar la persiana,
hacer un flan de huevo y de vainilla
y mezclarlo con pasas
y con ron.
Que esté tan bueno
que dé pena dejarlo mucho tiempo
sobre el plato.
Hay que ponerse rimel
en el borde superior de las pestañas,
sombra azul más bien suave
y colorete rosa
en lo más elevado de los pómulos,
perfilar bien esos labios asimétricos
para que no se note
y usar luego carmín que disimule
ese rictus que cae
sobre la comisura de la boca.
No se puede quedar una tan quieta
que llegue el corazón a vernos y se asuste,
y que un jilguero pálido nos cante
al tiempo que se va por donde vino
sin dejar en nosotros
su regalo de alegría.
Así que me levanto.
Me peino un poco. Bebo
mi café con mi donuts.
Y me pongo los besos
que me da mi marido entre los ojos
como si fuera una hermosa bufanda.
Me abrigo de esperanza.
Y la ilusión se torna en mi vestido.
Me perfumo con sueños.
Con los versos que escribo
me hago unos pendientes preciosísimos.
Y me torno valiente.
Me torno esperanzada.
Y soy maravillosa.
Como siempre lo he sido. 

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