Hacer de lo cotidiano, arte

Eso es lo que logró el fotógrafo Francesc Català Roca a lo largo de su trayectoria y se nos muestra en la excelente exposición que se puede saborear en el Centro Cultural Cajasol-Caixabank de Sevilla. En la colección seleccionada de fotografías y en el documental que lo acompaña, podemos gozar del talento y de la sensibilidad de este artista que con su mirada nos ofrece la España de los años cincuenta y sesenta.
Sabe mirar a los hombres y mujeres que transitan a su alrededor o por aquellos lugares en los que recibió encargos de trabajo, y mostró los usos y costumbres de cada persona, grupo o colectivo. Se detuvo a apreciar desde lo más habitual, como una abuela vestida de negro en señal de luto; hasta el primer plano cenital del Monumento a Colón en Barcelona.
Nos recuerda la mirada de Català Roca a esa visión filosófica que Ortega y Marías desarrollaron a través de sus vidas y obras. Vemos alguna foto de la Gran Vía madrileña en los años cincuenta, y apreciamos como aún Madrid era una ciudad abarcable para la persona. Esa que tanto gustaba pasear a nuestros pensadores y a cualquiera que supiese disfrutar de un buen paseo. Las ciudades que se pueden abarcar a través del caminar tienen una humanidad, un sabor, una elegancia y sabiduría, que desgraciadamente se está perdiendo en las macro urbes. También Català Roca nos hace rememorar la escritura de Azorín, Baroja o Delibes, capaces todos ellos de detener el tiempo y ponerlo en movimiento a continuación a través de sus descripciones, narraciones y diálogos.

Pero también Catalá Roca con su ojo óptico nos reveló detalles de la España rural. Campesinos en plena siega del trigo, pintadas que recuerdan las rancias creencias sobre las relaciones sentimentales, o mujeres en plena tarea doméstica.
La España de los años cincuenta y sesenta, en plena dictadura, que, como otros países europeos con parlamentos representativos, estaba en pleno proceso de transformación socioeconómica, a pesar de los grilletes dictatoriales. Curiosas paradojas. Aquella España desembocó en la España de la transición democrática hacia la Unión Europea. Aquellos Estados europeos parlamentarios, que unos fundaron la CEE y otros se fueron incorporando a ella sucesivamente, convergieron en modelos.
Una cuestión bien diferente es que esos mundos y esas formas de vida que se han construido no tengan también sus carencias y corruptelas. Toca revelarlas a la luz de una buena cámara y del teclado periodístico. Documentos de nuestro tiempo. 

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