Un libro delicioso

Eso es Monte Sinaí de José Luis Sampedro. Un pequeño texto lleno de vida autobiográfica a partir de las vivencias que tuvo a raíz de un virus sanguíneo que estuvo a punto de llevarle a la muerte. Sin embargo, la intervención de una serie de arcángeles, como él los llama, fue posible su curación y que viviera casi dos décadas más.
Es de esos libros a los que cualquier persona puede recurrir para gozar de la lectura y para aprender de esto que es vivir. Transmite sabiduría vital. Saberse moriturus y, sin embargo, tener aún ganas de luchar por seguir viviendo. Sentir y pensar durante los momentos críticos de su enfermedad que aún le quedaba un trecho del camino por recorrer. Y que ese era el mensaje que le transmitía el equipo de doctores, enfermeras, su hija, yerno, nieto, o sus queridos amigos cubanos –la madre y el niño Raulito–.
Monte Sinaí es una alegoría a la vida y a los senderos inesperados que cualquiera tiene que recorrer. Sampedro es consciente de que el final de toda persona es el fallecimiento, pero a través de la inteligencia emocional que le transmite el grupo de profesionales sanitarios, sus descendientes y amigos del hospital, palpa que tiene la posibilidad de seguir viviendo. Y que como a lo largo de sus trayectorias anteriores, con el propósito de asimilar esa experiencia para transmitirla a los demás y continuar haciendo. Porque como nos transmitieron Ortega y Julián Marías, la vida es un continuo hacerse o, cuando menos, intentarlo. He de apuntaros que se da la circunstancia de que Marías y Sampedro pertenecían a la misma generación, ya que Julián nació en 1914 y José Luis en 1917. Son miembros de la generación de 1944 –la de los que nacieron entre 1907 y 1921–. Se da también el hecho común de que ambos sufrieron la pérdida de sus esposas, convirtiéndose ambos en compañeros principales de aquellas doloras experiencias. Sin embargo, Sampedro años después volvería a tener compañera.
En esa última circunstancia halló Sampedro otra razón vital para seguir luchando durante aquella enfermedad y le alentó a escribir esta novela autobiográfica. Si en los tiempos de la dolencia de su esposa, quien según él nos cuenta siempre había temido a la muerte, salvo cuando le llegó el padecimiento y el fatal desenlace, esa infección gravísima que a él le afectó le empujó de estimulo para perseguir con su lucha y convertirla en literatura.
Monte Sinaí (Ediciones Destino) es un magnífico relato para cualquier persona, familia, generación o pueblo que quiera aprender a afrontar una circunstancia dolorosa de la vida como es una enfermedad que pone a alguien al borde la muerte, y en cambio nos lanza un mensaje de ilusión, esperanza y entereza para superarla en compañía de los seres amados de siempre, los que se descubren en esos momentos y un maravilloso personal sanitario. 

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