1 franco, 14 pesetas


Esta película española está vigente. Su tema principal, el viaje migratorio de dos técnicos de soldadura a Suiza para buscarse la vida en sus fábricas en los años cincuenta. Uno, casado y con un bebé en el mundo. El otro, con su novia. Pero ni unas ni el otro les acompañan en un primer momento. Es más, las dudas a pesar de las informaciones que reciben de gente que ya está en el país suizo trabajando e instaladas, les hace viajar como turistas. Prefieren pisar el terreno, aunque también ese detalle revela otro matiz importante de los procesos migratorios: el viajar entonces y ahora sin permiso de trabajo, y una vez en el país elegido buscarse el trabajo y las habichuelas.
Uno de los protagonistas, director y guionista de la cinta, Carlos Iglesia recurre a la historia de vida de su padre, de su madre y la suya propia para montar la trama de este film que para un servidor tiene el valor de los clásicos. Se narra la vida de esas personas con sencillez, claridad, mostrando los matices de cada persona y sus circunstancias, y se hace con sensibilidad e inteligencia. Hay sabiduría en la narración, en la presentación de cada personaje, hay ternura mostrando también las aristas de cada uno. No hay acritud, aunque sí dolor cuando las circunstancias obligan a mostrarlas a través de los diálogos, los silencios y las imágenes. Esa sinceridad ennoblece a todo el equipo, nada de falsas correcciones ni mojigaterías.
1 franco, 14 pesetas, es de esas películas que todo amante del cine, o cualquier persona que tenga la mínima curiosidad por ver una creación cinematográfica, tendrá que ver. Por qué. Porque ayuda a ver la vida con amplitud de miras y profundidad. Te hace percatarte de lo frágil que es la existencia y las trayectorias de las personas, de las relaciones interpersonales, familiares y sociales. Españoles que van a Suiza hace unos sesenta años. Españoles que vuelven cuando sienten que ya tienen lo básico para vivir en España y desean regresar para estar con la familia que dejaron, con los sabores de su ciudad, con un paseo por la Gran Vía madrileña con la persona amada. Españoles que en los años noventa recibieron poco a poco hasta seis millones de personas llegadas de todos los continentes por dos motivos: el milagro económico español y europeo. Y las necesidades e injusticias de sus países de procedencia. Hoy, como en otros momentos de la historia, vemos y sabemos que ni milagro español ni europeo, ni en ningún lugar de la tierra atan a los perros con longanizas. 
¿Qué lecciones hemos de extraer de todo esto para la vida? Queridos cientos de miles de lectores del Rick´s Café os dejo ahí la pregunta. Y mientras la contestáis en el blog revista o en las redes sociales, un secreto entre nosotros: no dejéis de disfrutar de la vida.

Comentarios

  1. En su novela Cien años de soledad, Gabriel Garcia Marquez hace decir a su personaje Ursula Irguaran: "la vida da vueltas en redondo", para mi esa es la lección que se puede extraer de lo relatado; al igual de aquello de que "siempre el pasto del vecino es más verde que el propio".
    Aceptar las realidades, adaptarse a ellas y luchar por disfrutar la vida (como bien decís)es lo que puede ayudar a sobrevivir esta locura que se llama vida.

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  2. Estás llena de lucidez y sabiduría para la vida Mirta. Da gusto leer tus comentarios en este blog o en las redes sociales. Qué decirte del clásico de Gabo. Feliz jueves.

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