La magia del cine en cómic

Eso es la película Chico y Rita, de ese magnífico equipo de trabajo que han formado entre Fernando Trueba, el estudio de Mariscal, Bebo Valdés, Estrella Morente y el resto de integrantes de ese proyecto. El reconocimiento mundial que tuvo esta cinta, que llegó a ser nominada a los Óscar de animación, no es casual. Aúna la riqueza de una historia que merece la pena ser conocida: la vida del genial músico Bebo Valdés, y a través de su figura y de las personas más cercanas a él hacer una revisión muy interesante y rigurosa de la historia de Occidente desde la segunda mitad del siglo veinte hasta nuestros días. No hay maniqueísmo en la visión del equipo de guionistas, se muestra la realidad de la evolución de Cuba desde los tiempos previos al estallido de la Revolución Castrista hasta este momento. Se refleja cómo en la época del corrupto Batista la isla se había convertido en un burdel al servicio de los intereses de unos pocos, diríamos en una especie de Las Vegas caribeña.
Pero también a lo largo de las situaciones que se nos presentan en Chico y Rita, podemos apreciar las mafias de la droga y del alcohol que operaban a sus anchas en ciertas ciudades de los Estados Unidos, y las conexiones que se tejieron con el mundo del espectáculo. En este sentido el asesinato del gran músico cubano Chano Pozo se refleja con toda crudeza. No hay trampas ni cartón. En este sentido, la labor de documentación historiográfica que ha hecho el equipo de guionistas es excelente, y se observa también en detalles que presentan cómo era La Habana en los años cincuenta y cómo es hoy. La belleza de sus edificios hace más de medio siglo, hoy oculta en parte por el deterioro sufrido por la canallesca política de Castro y compañía, late delante de nuestros sentidos. Como decía la habanera que cantaba el maestro Carlos Cano La Habana es Cádiz con más negritos, Cádiz es La Habana con más salero.
Y la música es un elemento primordial de esta película en dibujos animados llenos de vida. Bebo Chico se pone frente al piano y la magia se expande. Rita coge el micrófono y su voz poderosa y sensual, llena de matices, se clava en el alma. El punto sublime se alcanza cuando ambos se funden, y al hacerlo estalla el volcán de sus emociones. Si están juntos gozan y discuten, a veces por la torpeza de dejarse influir por circunstancias externas. Si están separados luchan contra sí mismos por reencontrarse con el otro, aunque en más de una ocasión prevalezca el ego desmedido de cualquiera de los dos.
Queridos lectores del Rick´s Café, ahora que damos la bienvenida a agosto, os dejo con Chico y Rita. Y como decía la gran Celia Cruz, azúcar –un buen ron– mientras la saboreáis.

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