Sanidad, asistencia sanitaria y seguridad social, circunstancias de todos

A lo largo de este verano, poco a poco, os voy a ir dando a conocer algunos fragmentos seleccionados del libro sobre la Sociedad, Seguridad Social y Asistencia Sanitaria, titulado Acciones y Palabras (Planeta) en el que he tenido la alegría de participar como uno de sus coautores. El tema nos incumbe a todas las personas de este país y mundo. Como señala el Dr. Abascal, quien en nombre del equipo de autores realizó una Introducción consensuada, junto a la invención del fuego y de la rueda se trata de uno de los tres pilares decisivos para el progreso de las personas y de los pueblos. Por ello, queridos lectores del Rick´s Café os animamos a participar vivamente en él. 
“Dotar a nuestro Sistema Sanitario y concretamente al Sistema de Atención Sanitaria de los recursos técnicos necesarios no es un capricho: es una necesidad objetiva. El hacerlo, mediante un estudio y análisis serio del porqué -en función del pacto establecido de adonde queremos llegar y como saber medir la calidad de las formas de hacerlo- es simplemente una obligación ética del responsable político y de la metódica y metodológica del soporte presupuestario y de los recursos profesionales y técnicos empleados para el exclusivo logro del fin propuesto. Pensamos, y así lo hemos hecho, que tendríamos que dar una valoración alternativa o al menos contemplar, siquiera como abstracción intelectual, la diferenciación entre prestación sanitaria de financiación pública y el resto de prestaciones sociales, con su traslación económica, incluidas en la Seguridad Social.
En España hay otras formas de financiación pública que tienen aspectos sociales y sanitarios y que son auténticos desconocidos en todos sus aspectos, traslación económica y social incluidas. Estas formas van a ser contempladas y expuestas con toda su riqueza de contenidos y con un examen detallado de las causas y motivos de su existencia y supervivencia. Nos llevaremos la sorpresa que son precisamente estas formas desconocidas las que se han ceñido en su evolución a las formas que designamos con el eufemismo de propias de nuestro entorno. Apenas las leamos, las reconoceremos como si fueran miembros extrañados de nuestra familia. La razón es obvia: son las que en su evolución han seguido la lógica del mutualismo social y se han convertidos en razones y causas de la aparición de formas de emprendizaje social. El desconocimiento de las mismas, cuando no su consideración como privilegios de algunos estamentos sociales serían por si solos motivos que justificarían nuestras acciones y palabras. Haremos de su conocimiento otra justificación de nuestro trabajo. Comentar y hacerlo desde el respeto que brinda el conocimiento del tema de la prestación sanitaria de financiación privada, nos ha enseñado a todos los autores. La realidad española de esta forma de asistencia sanitaria privada y su implicación, arraigo o desarraigo con la asistencia sanitaria pública, su valoración económica en términos de P.I.B. y, sobre todo, y, ante todo, la especificidad y los condicionantes específicos de nuestra sociedad y, por lo tanto, con características definitorias propias ligadas a una tradición asistencial, producto de nuestra historia, es otro de los hechos que hemos más que analizado, diseccionado y reconstruido luego para ponerlo en valor.
Intentar sacar el análisis de la Asistencia Sanitaria y de los Sistemas Públicos y Privados del marco de los expertos y volverlo a poner en el discurrir social, de donde nunca debería haber salido. Enriquecer la máxima expresión de la cohesión social desde el mismo marco de comprensión social y no desde el análisis técnico, sin duda válido, pero de escasa trascendencia y nula comprensión y aceptación social, y romper con esta sensación percibida desde la sociedad civil de espacios estancos. Acabar con la sensación de algo que se nos da y que se puede cercenar, cortar o limitar a voluntad de quien manda, de quien ejerce el poder ejecutivo del gobierno pero no es dueño de la norma de Estado.
Estos tres  propósitos son nuestro ánimo y objeto. El no lograrlos será nuestro fracaso pero el conseguirlo no será nuestro éxito sino tan solo el saber que hemos acertado al presuponer que tan solo desde la persona se puede estudiar socialmente lo que a la persona como ser individual y social atañe.
Por esta causa, y ya que no puede ser parte de nuestros propósitos, nos acercaremos a las formas primitivas de Seguridad Social y Asistencia Sanitaria que no solo subsisten en nuestro entorno sino que cada vez ocupan mayor lugar, protagonismo y actuación directa sobre mayor número de colectivos humanos. Nos referimos al papel donante y administrador de las formas sociales de Prócer y Filantropía desde la perspectiva religiosa y de compromiso ético individual y colectivo. Ahí culmina el proceso de trabajo y comienza el fin, esperamos que ustedes juzguen responsable, del trabajo que negro sobre blanco les presentamos. Al final el vivir y desear vivir entre seres que aspiran a los mismo que nosotros deseamos no es sino una forma de convivir con la aspiración de lograr la seguridad de hacerlo en libertad.”
Juan Antonio Abascal Ruiz: Acciones y Palabras (Planeta), págs. XXVI-XXVIII.

Comentarios

  1. Interesantísimo artículo. Es bien sabido que los seres humanos pretenden, habitualmente, dos cosas: Dinero y poder. Pocos escapan a estas dos premisas y los que ostentan, precisamente el poder, solo tienen en cuenta el conseguir de lo otro. En el presupuesto de cualquier país hay dos puntos que siendo los más importantes son los únicos que no aportan dinero en forma inmediata. Lo hacen a muy largo plazo, y eso no es bueno para aquellos que cuentan con un tiempo perecedero y habitualmente corto. La salud y la educación, para aquellos que quieren respuestas inmediatas, solo dan pérdidas. Como consecuencia cuando hay que reducir los presupuestos es más que lógico que los recortes caigan en esos dos rubros.
    Tengo un paciente que vive en España, más específicamente en Galicia, y cuando viene suele tener grandes charlas (en realidad son monólogos) conmigo. Se la pasa viendo TV y es treméndamente apocalíptico y, según él, el sistema social europeo va a colapsar hacia el año 2020. No sé cuanto hay de real en sus aseveraciones pero prefiero soñar y pensar que alguna vez entenderemos cuanto importa a la economía la salud de un pueblo.
    Siendo joven luché contra el sistema (entendamos bien que quise modificar el sistema de atención hospitalaria pacíficamente) y perdí. Fue imposible pelear con una estructura encarnada no solo en los que mandan sino aceptada por la sociedad. Espero que no se cumplan los pronósticos agoreros de mi paciente y que la cordura impere a partir de individuos como los de tu artículo que tengan más capacidad y voluntad que yo para mantener sus convicciones.

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  2. Alberto tus reflexiones, nacidas además de la experiencia como médico, son certeras. Efectivamente como señalamos en estas palabras el equipo de autores, refrendadas en la voz de Juan Antonio, son claras. Es más, haciendo un matiz diré que a corto plazo la salud es uno de los patrimonios no solo de los pacientes sino del conjunto de la sociedad. Una persona con buena salud es alguien capacitado para hacer su vida y contribuir a su pueblo. Cuando el egoísmo que tú señalas encarnados en el dinero y el poder dejen de ser las razones para las que se vive, entonces no solo el sistema sanitario sino el resto de circunstancias las haremos mutar.

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