Politicismo

Hace ya casi veinte años, comencé a leer La rebelión de las masas de José Ortega y Gasset, prologado por Julián Marías. Poco después, su España invertebrada. Entre los primeros descubrimientos que hallé en aquellos dos primeros libros –Marías y otros lectores ya lo habían hecho décadas atrás mientras veían emerger esa verdadera y humana filosofía-, fue esto que os paso a comentar.

En primer lugar, que la manera de mirar de aquellas dos personas a la vida y a los otros estaba henchida de genialidad, sinceridad, coherencia y compromiso. Y lo escribían en un español de siempre y a la vez renovado y enriquecido, lograban aquello que es la cortesía del filósofo: la claridad.

En segundo lugar, la clarividencia de ellos dos para ver el mundo desde el personal al universal para explicar cómo era el mundo desde los años veinte hasta finales del siglo XX. Está claro que vislumbraron el comienzo del siglo XXI, tema de mi tesis doctoral. Queridos lectores del Rick´s Café sabéis que La rebelión de las masas se comienza a publicar primero en formato artículos en el diario El Sol en la segunda mitad de los miopes llamados felices años veinte. Por cierto, una década de transición entre las dos guerras mundiales. Un decenio de extremismos en detalles como el desarrollo de la ingeniería financiera que producirá el colapso del 29 –a qué os recuerda esto-, o el poder que adquirieron las mafias profesionalizadas alrededor de los mercados negros del alcohol, las drogas, la prostitución y el juego clandestino. ¿Os suena de algo?

En tercer lugar, fruto de esas maneras de vivir y convivir, se desarrollaron compartimentos estancos y sociedades desestructuradas civilmente que posibilitaron los extremismos del fascismo, el sovietismo y el nazismo. Se produjeron el juvenalismo y la gerontocracia, denunciadas también por Ortega. Y las democracias representativas parlamentarias por sufragio se esclerotizaron. Múltiples razones la motivaron. Os cito un enlace cinematográfico que refleja con vivacidad eso. En la película La vida oculta de Sherlock Holmes, cuando el hermano del célebre detective, Mycroft, le llama al club del que es distinguido miembro, el Club Diógenes, y posteriormente conduce al investigador a que conozca en un paraje natural para que vea cómo están construyendo un submarino por encargo de su Majestad, queda claro en qué se había convertido el mundo de las supuestas elites desde el último tercio del siglo XIX. Son pequeños grupos de interés y presión, lobbies en expresión anglosajona, de miradas miopes. Y hete aquí en cuarto lugar lo primero que me llamó la atención leyendo España invertebrada: el egoísmo, el ombliguismo. Radica ahí la denuncia certera y comprometida de Ortega para hallar el error, sus consecuencias y la porción de corrupción ética y moral que implicaba. Por ello distinguirá entre provinciano –todos lo somos- y  provincialismo. Este último es erróneo, maniqueo y conduce al perverso nacionalismo, lo practique quien lo practique.

Apreciados lectores del Rick´s Café –incluso aquellos que copian sin citar, por cierto cuidadín-, ¿a qué os rememora todo esto hoy? Ante de deciros hasta mañana que es un hasta luego porque sabéis de nuestra intercomunicación, diré a quienes mantenéis la noble y rica condición de la escucha que no es lo mismo pertenecer que participar. Votar en blanco o hacerlo en nulo conscientemente es una manera de vivir el ser ciudadano y participar en la polis. Sobre todo en un tiempo, el que se ha desarrollado desde los años setenta hasta ahora, en el que los compartimentos estancos de partidos mayoritarios o con representación parlamentaria, en el que sindicatos mayoritarios, en el que ciertas asociaciones empresariales o entidades públicas se han convertido en claras manifestaciones diarias de nepotismo, partitocracia y caciquismo. No es solo un problema español, lo es universal.


Feliz lunes amigos del Rick´s Café en los cinco continentes a pesar de los pesares, aquí en este vuestro café vivimos con alegría. 

Comentarios

  1. Fernando Moreno Bardónmartes, 09 julio, 2013

    Con verdadero deleite (y nostalgia) he leído tu extraordinario artículo haciendo referencia a la lectura de “La Rebelión de las Masas” y “España invertebrada” de Ortega y Gasset.
    Citas muy oportunamente las dos obras, ya que éstas están fuertemente ligadas entre si, siendo dignas de su divulgación y conocimiento.
    Como bien sabes “La Rebelión de las Masas” comenzó su andadura en el periódico El Sol en 1926 y “España Invertebrada” se editó por primera vez unos años antes en el 1921, teniendo Ortega por lo tanto muy claro y muy presente el mensaje que deseaba anunciar en los dos libros.

    Como anécdota (de ahí la nostalgia) la “Rebelión de las Masas” la leí en el 1964 y “España Invertebrada” unos pocos años después.

    Gracias Manuel por el artículo y por recordar a Ortega y Marías.
    Fernando Moreno Bardón

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  2. Gracias a ti Fernando por tus comentarios. Curioso el año de tu lectura, diez años después nací. Lo doloroso de esos mensajes que él lanzó y lo de mi artículo es que está demasiado vigente todo ello en nuestro país y el mundo. Y lo curioso es que sabemos quienes seguimos la estela de ellos dos que esto tiene solución porque ellos nos indicaron tanto el qué hacer y el cómo hacerlo, cómo qué no hacer y cómo no actuar. La denuncia de esa miopía y egoísmo corrupto es lo que me lleva a escribir sobre esos asuntos concretos.

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