Trilogía de luz

Aunque en unos días habrá que cogerse unas merecidas jornadas de descanso, tiempo para gozar del silencio y sonido junto a las personas más cercanas, mientras llega ese momento voy a dedicar a los queridos lectores del Rick´s Café –que por cierto, por datos del blog revista están de vacaciones un buen número de ellos desde mediados de este mes–, una serie de reseñas de tres películas que recientemente he gozado y cualquiera de vosotros podéis disfrutar. Son producciones cinematográficas de bajo presupuesto y que, sin embargo, demuestra la grandeza de lo sencillo cuando se aúnan la calidad de una historia llena de vida en su guión, la destreza del equipo de rodaje para transmitir lo humano de lo narrado, y el ingenio de los intérpretes. Os voy a hablar de No sos vos, soy yo; El sueño de Valentín; y El marido de la peluquera.
Vayamos por la primera: No sos vos, soy yo. Este film argentino del año 2004 muestra algo que de manera manifiesta se vivió en el mundo iberoamericano a finales del siglo XIX con lo que se denominó la pérdida de las mal llamadas colonias españolas.
Un país que vivía una grave crisis política y económica, fruto de las injustas desigualdades humanas y las corruptelas, que era el caso de la España decimonónica, sin embargo, tenía en aquellos momentos algunas de sus más geniales generaciones de hombres y mujeres en los más variados campos de las ciencias y humanidades. Esa era también la situación de una Argentina que en la primera década del siglo veintiuno vivía con las lacras del peronismo, la deuda externa y el corralito.
En ese universo de la siempre seductora Buenos Aires, emerge la relación de pareja entre el treintañero Javier y María. Él que está desarrollando sus quehaceres como cirujano estético y se encuentra entregado a la vida en pareja con ella, es seducido por los cantos de sirena de su novia quien le vende la posibilidad de seguir sus trayectorias en el paraíso de Miami. María tras realizar gestiones con familiares y amigos allá, quien a pesar de todo se muestra temerosa, logra embarcarse para esa ciudad norteamericana foco de la inmigración iberoamericana desde los años sesenta. Y estando allí se desata una relación pasional con un doctor íntimo amigo de su padre, provocando el colapso emocional y vital de Javier. Éste, que poco antes había abandonado su puesto como cirujano, pese a la insistencia de su jefe y maestro para que no lo hiciera, y al mismo tiempo había dejado el piso en el que vivían arrendados a otra pareja, se ve de pronto sin pareja, ni trabajo ni vivienda. Hundido, recurre a un psicólogo para superar su naufragio. Junto a la terapia, el cariño de una pareja de amigos, de esos que están siempre para cualquier avatar de la vida, y la comprensión de sus padres, poco a poco va superando el duelo. Se nos presenta así un tema que ha sido poco tratado en el mundo de la literatura y el cine como es el luto masculino por el desamor.
Entra Javier a vivir su personal catarsis sentimental y vital. Ha de reconstruir su vida. La interpretación de Diego Peretti es antológica, llena de momentos entrañables. El resto de intérpretes del reparto conforman un cuadro magnífico por la credibilidad que logran dar a sus respectivos personajes y al conjunto de la trama. Todo ello sustentado en la calidad de un guión excelente por la humanidad que destila cada escena y la veracidad que se muestra en la presentación y desarrollo de la trama. Es todo creíble porque está construido mirando a la vida y a las personas. Y, sin embargo, como en toda obra de ficción que se precie, nos muestra esos momentos de chispazos que nos sorprenden por su talento cómico; o por escenas que reflejan la ternura, la soledad y el esperpento.
Os dejo el enlace a la película para que cualquiera de vosotros, los que ya estáis de vacaciones o aún no, podáis disfrutar con la visión de ésta y sacar vuestras propias conclusiones.
https://www.youtube.com/watch?v=xhd-kUoY4Zs

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