Abajo la partitocracia, construyamos la democracia (y 3)


Voy a terminar esta serie dedicada al esperpento vivido en la sede del Senado el pasado 1 de agosto, analizando el comportamiento de los diputados y grupos parlamentarios durante y tras la intervención de sus cabezas de lista y portavoces. Por cierto, que la manera de llevar la sesión del presidente del Congreso, el señor Posadas, también fue de nota en varios momentos de aquella. Está claro a qué partido pertenece Posadas y ya se sabe que cuando las habichuelas y la poltrona están en juego a más de uno y de dos le sale su condición de lacayo del sistema. He ahí otro incumplimiento claro y manifiesto del respeto a, por un lado, su condición de presidente de la cámara baja. Y, por otro, al juramento que hizo en su día de servir a todos los españoles. El proceder de Posadas no es diferente al de otros presidentes de otras cámaras parlamentarias regionales. Animo a los lectores del Rick´s Café a que cualquier día importante de discusión en la cámara de representantes de su comunidad autónoma se acerque a un pleno y lo compruebe in situ. Como la comunidad lectora del Rick´s Café se expande por los cinco continentes, acabo de caer en la cuenta de que cualquiera de vosotros que vive en lo que se ha denominado falazmente democracia representativa se acerque a la Cámara de la Soberanía Nacional de su país, estado, länder...
Por cierto, que la prima de riesgo no solo no ha aumentado sino que incluso ha descendido un poco desde el pasado jueves 1 de agosto, otro matiz más del contubernio montado entre la partitocracia y los mercados financieros afines que les sufragan las campañas políticas. 
Tras la participación de los líderes de cada partido y del portavoz en el caso del PP, los aplausos que se lanzaron al aire de la atmósfera partitocéntrica[1] –palabra que me permito inventar, y que por su sonoridad creo que cualquiera puede entender, y que luego os definiré para facilitárselo a los académicos de la RAE por si tuvieran a bien incluirla en el DRAE algún día–, solo iban dirigidos a su líder o portavoz concreto una vez que ese había concluido o bien estaba hablando. Ni en eso se ponen de acuerdo los partidos de la oposición. En ese pequeño matiz se aprecia un detalle que es claro y manifiesto desde hace tiempo: la mayoría de los políticos en España y en el mundo en las últimas cuatro décadas están para servir a su ego, a sus redes de contactos y a su patrimonio. Claro está que en ese proceso un acto clave es el servicio a su partido. Una servidumbre que tiene un doble juego, como la doble ética o moral. En primer lugar, está el uso de la técnica de abrirse paso entre sus filas luchando sin cuartel ni escrúpulos por alcanzar su posición entre las primeras filas de candidatos o de ciertos puestos. En segundo lugar, defenderás la honradez, el carisma y las dotes sobrehumanas de tus cómplices del partido hasta en el infierno. En función de lo que se queme o se quemen los suyos, ya cuando esté ante el tribunal del averno empezará el susodicho o el grupo de criaturas a cantar. Estamos viendo de un tiempo a esta parte cómo está cantando el buitre que obligó al águila Rajoy a convocar el pleno del 1 de agosto.
Y el esperpento continuó como no podía ser de otra manera a partir del día siguiente. El PSOE dio a conocer que iba a solicitar una comisión de investigación en el Congreso del caso Gürtel Bárcenas. Queridos lectores del Rick´s Café, ese partido con la connivencia de PP e Izquierda Unida han montado en los dos últimos años la misma farsa en Andalucía mediante una comisión de investigación sobre los ERE. O en Cataluña qué deciros de las celebradas en el parlamento por los sonoros casos de corrupción de CIU y compañía.
Frente a la atmósfera partitocéntrica os propongo hacer periodismo serio, riguroso y comprometido. Es necesario que cada ciudadano se implique en la defensa de la convivencia democrática asumiendo sus responsabilidades como tal. He aquí un magistral caso llevado al cine: Todos los hombres del presidente.
http://www.shurweb.es/videos/todos-los-hombres-del-presidente/



[1] Atmósfera partitocéntrica: el centro de su vida y de los suyos es el mundo del partido y sus conexiones periféricas. Mentirás y difamarás contra cualquiera que ose con argumentos y pruebas poner en jaque a miembros colaboracionistas del partido, generando cortinas de humos repetidas hasta la saciedad. 

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