Carta desde lo abierto IV


Para mi amigo Manuel Carmona,
con aprecio
                                                                                                                                 
Anhelar la Guía 
es cuanto necesitas.

Con la mira de que tú veas, 
aparece el mundo.

Sírvete de él como de conducto, 
para ver en ti a Quien Ve.

          El mundo es una puerta abierta,
no a más mundo, sino al Veedor.

Nadie se conoce a punto fijo, 
hasta que reencauza el foco de lo visto.

Liberado del ardor por el objeto-ahí, 
Uno halla acuerdo entre lo pleno y lo vacío.

Quien no haya visto que no es nadie, 
es que aún no ha meditado lo justo sobre sí mismo.

La Luz del Real Yo no conoce nombres, 
pero es más íntima que el propio respirar.

La Senda acerca de Ella es oscura y silente, 
como un nimbo bajo que portara tormenta.

Cuando el buscador la encuentra, 
la numinosa amenaza deviene gozo y amor.

Entonces, viene el Frente hacia el Fondo, 
coinciden lo fenoménico y lo noumenal.

Porque el Hacía-Sí es la vía al Despertar: 
el camino desde el ahí-fuera al justo Aquí.

Y el Aquí, en sus pliegues invisibles,
también es lo de allá, y lo de más allá.
  Eugenio Silverio
15/8/13

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