La desmoralización mundial (y 2)



Como comentábamos ayer, en el patético circo universal en que se ha convertido la política, ¡qué lejos del papel que pretendían para ella Sócrates y Aristóteles!, los supuestos extremos se encuentran. O ya me dirán ustedes, queridos lectores del Rick´s Café, si no las declaraciones y prácticas de los últimos días de Valderas (IU) vicepresidente de la Junta de Andalucía, que fue durante años azote del gobierno del PSOA durante su largo tiempo en la oposición. De Olli Rehn, reincidente el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, liberal del Partido Centrista, una de las tres fuerzas más antiguas de Finlandia fundada en 1906 y que se ha aliado indistintamente con el Partido Socialdemócrata y la Coalición Nacional para tener el poder. Y Durao Barroso, presidente de la Comisión, ratificando las palabras de su lugarteniente finlandés, y que ha pasado del maoísmo de su juventud al Partido Socialdemócrata Portugués, formación de centro derecha en nuestro país vecino. Lo que hacen algunos para ganarse el bacalao dorado de cada día.
Si ayer tratábamos este asunto desde un trío de voces femeninas, hoy lo abordamos desde su segunda parte contratante, la masculina. Y como sé que vosotros lectores sois avezados cirujanos desmontando los ecos de las voces, no os habrán extrañado las reacciones de casi todos los secundarios que salieron a coro para rechazar las indicaciones del FMI y de la Comisión Europea de bajar un 10% los salarios. El viejo cuento, cada vez más ridículamente interpretado, del poli bueno y el poli malo.
En tiempos de los maestros Lope y Shakespeare la gente tiraba como sabéis tomates cuando no les gustaba la obra ni la interpretación contemplada. Fijaros si hicieron escuela aquellos hombres y mujeres, que cuando España quería entrar en ese selecto club al que denominaron primero CEE y luego UE, era habitual que nuestros camioneros al cruzar los Pirineos con sus cargas de tomates y otras frutas y hortalizas vieran cómo les esperaban los piquetes agrícolas franceses para echar la carga abajo. Menos mal que cuando entramos eso dejó de suceder. Ya éramos europeos. Otra falacia más que airearon los políticos patrios, como en los demás países de la casa de citas bruselense han hecho sus homónimos con sus respectivas opiniones públicas cada vez que un estado se ha incorporado. Y esto tenía un efecto pernicioso secundario: poner a los vecinos europeos en tensión, picarles para enfrentarlos. También ha habido gente que les ha consentido. Toca un sincero y serio ejercicio de reflexión. Fijaros en este detalle como hay en el mundo del deporte quienes les hacen el juego. Lo que os decía ayer del circo romano versión siglo XXI.
Cuando cualquier españolito de cualquier género, edad o condición social lea con seriedad El Quijote, España invertebrada y la España inteligible: razón histórica de las Españas, desmontará esa y otras mentiras. Y empezaremos en este país y en cualquier otro a hacer la auténtica reforma y evolución educativa, humana, política y social. Wert como antes la caterva que le precedieron en el cargo podrán hacer las reformas que quieran, penosas casi todas por cierto, otra cuestión es cómo el pueblo las toreemos. Y voy a hacer una acotación personal como hice ayer. He tenido la responsabilidad de coordinar cuatro áreas de edición en un grupo editorial muy conocido y sé cómo hacer libros junto al resto de autores y compañeros del equipo, esos que sirven a profesores, estudiantes e incluso a quienes preparan oposiciones a esas áreas: Matemáticas, Económicas, Filosofía y Educación para la ciudadanía. Claro está que para lograrlo, tuvimos que superar más de un dime y direte con la administración de turno o con el mandado por tal o cual grupo de interés que sacaba un artículo en la prensa que le hacía el juego. Es el arte de la lidia respetando a capa y espada la personalidad propia y no cediendo un milímetro cuando no hay que ceder, jugándotela con lo que ello implica.
¿Está la suma de sociedades civiles del mundo dispuesta a ello? La pregunta tiene sus migas, pero es lo que toca cuando están en juego la dignidad, la libertad, la responsabilidad y los recursos y oportunidades que se establecen en cualquier Carta Magna de un país democrático o en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La tarea es ardua, digna de los héroes mitológicos, pero merece la pena intentarlo porque nos va la vida a cada uno, a nuestras familias, a las diferentes generaciones en ello. Y la salvaguarda del ecosistema planetario.
La labor de aprendizaje es complicada, pero apasionante. Supone vencer errores y vicios como el egoísmo, la ignorancia, la avaricia, la envidia, los prejuicios o la gula. Implica aprender a vivir, convivir y trabajar en equipo. Obliga a superar los diferentes ritmos vitales y las situaciones distintas que a lo largo de siglos se han ido gestando entre las personas y los pueblos. Nos exige mirar con altura y profundidad de miras las circunstancias como nos enseñaron Ortega y Marías. A qué nivel de obsolescencia y cinismo han llegado las elites en cualquier parte del mundo y quienes se han aliado con ellas por acción u omisión, que los modelos de desarrollo y crecimiento socioeconómico de la UE o de los Estados Unidos desde los setenta para acá han sido copiados con sus alimañas y singularidades por Rusia, casi todos los países africanos, China, en los llamados países Tigres asiáticos o en Brasil. Haciendo bueno el sabio refrán: nadie escarmienta en cabeza ajena.

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