La voz de Domingo López Torres

Los mares petrificados es un coherente y emocionado documental que busca recuperar y revitalizar la figura del poeta, ensayista, periodista y alumbrador de nuevas conciencias que fue el tinerfeño Domingo López Torres. Como todo pionero, buscó hasta hallar lo que quería o lo que soñó querer, y trajo a España y a ese rincón sin igual que son las siete islas lo mejor del surrealismo. Bretón y Éluard fueron, entre otros, sus maestros hasta que Domingo emergió con su personalidad propia y creó su estilo, dinamizando junto a sus compañeros de aventura la vida intelectual, artística y cívica de su tierra. Pero no se conformó con eso sino que esta vez el puente con la España peninsular se hizo desde Santa Cruz, siendo él y su equipo los que condujeron el timón y la iniciativa. Sedujo a Buñuel o Dalí, quienes se convertirían en impulsores del movimiento secundando a Domingo.
Vamos visionando el documental y nos encontramos con las paradojas que alumbran la Historia hasta que los competentes profesionales, como es el caso del grupo audiovisual que ha hecho esta obra, sacan a la luz sus matices y nos descubren a personas que tenían que ser conocidas por cualquiera. Ahí, al menos quien escribe, ve una de las lagunas a superar en las relaciones entre el mundo de las islas y el peninsular. Ya en otra meditación sobre las islas afortunadas os comentaba cómo muchos de los frutos y encantos de esas tierras son desconocidos en el resto de España, a pesar de que es uno de los destinos vacacionales preferidos. ¿Qué pasa para que ello siga ocurriendo? Qué verdad aquella que dijeron que primero es bueno conocer el país propio y sus gentes para luego echarse la mochila al hombro y recorrer el mundo.
La mar es uno de los grandes símbolos que rodean a la figura y obra de Domingo López Torres, y queda ya reflejado en el propio título de este audiovisual. Ese océano que se muestra solidario ayudando a comer con su duro trabajo a los marineros y sus familias. Ese Atlántico que atrae ya en el primer tercio del siglo veinte el turismo emergente. Esas aguas que ven a él y a sus colegas imaginar un presente y futuro para las islas y los suyos alejados del caciquismo y las costumbres rancias de la época. Sin embargo, serán esas corrientes marinas las que poco a poco se irán tornando turbias, turbulentas y trágicas cuando la labor de la redacción de Gaceta de arte y otras publicaciones afines comienza a agitar las conciencias de sus vecinos. Eso es lo que preocupa e inquieta a los tunantes de doble moral de aquel tiempo, que acabará desembocando en la locura colectiva de la Guerra Civil. Los versos dejarán de ser cantos llenos de esperanza e ilusión para convertirse en ruidos de armas y campos de concentración. El remanso de paz e ilusión que nos brindan las adaptaciones de los poemas de Domingo hechas por la voz y la guitarra de Pedro Guerra, se torna melancolía, inquietud y dolor.
Celebremos este trabajo del equipo de Miguel G. Morales y J. Leoncio González, como ejemplo de lo que tiene que ser el cine documental en España. Talento, vocaciones y ganas de seguir trabajando hay, otra cuestión es que se les apoye y se les deje caminar. De los caciques del siglo diecinueve a los del veintiuno. Habrá que recurrir a alguna pócima guanche para petrificarlos.

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