Lisístrata, sensualidad y picardía frente a la guerra


Noche de luna llena. Al principio su luz entraba por el oeste y conforme avanzaba la trama fue caminando hacia el este como no queriéndose perder el espectáculo teatral que estaba contemplando. Tampoco las tres cuartas partes del público que asistió a esta versión musicada de este clásico de Aristófanes, que desde el año pasado por estas fechas viene girando la compañía de Tonia Tailor.
Estaba anoche preocupada la directora y actriz por cómo iba a salir todo, a pesar de llevar desde febrero de 2012 trabajando con pasión y convicción en esta arriesgada puesta en escena. Eso se llama vocación y afrontar de frente la profesión, que el nervio siga pinchando a pesar de la experiencia acumulada. Las circunstancias profesionales obligaron hace poco a que los dos intérpretes masculinos que encarnaban al comisario espartano y al militar ateniense Cinesias, fueran sustituidos por los actores Andrés Blanco y Daniel Bargollo, quienes con apenas tres ensayos salen con holgura del envite. Son capaces de unirse al sugerente, sensual, provocador y pícaro quinteto de actrices femeninas que llevan año y medio trabajando juntas, conformando un coro creíble, divertido y que merece la pena contemplar. Rebeca Torres en el papel de Lisístrata domina la escena. Se nota su capacidad para cantar y sobre todo la elegancia corporal que transmite en sus movimientos. En primer plano, o escondida al fondo en algún momento de la trama, su mirada, su voz y sus ademanes marcan el desarrollo y desenlace de la obra. Siente el espectador que no es casual que, como comentaba otra compañera de la prensa antes de empezar la actuación, sea la actriz que más trabajos realiza por acá en el sur de España. Su liderazgo es posible porque el resto del cuarteto que encarnan a Cleónica (Antonia Gómez), Mirrina (Marga Reyes), Lámpito (Raquel Armayones) y Beocia (Estrella Corrientes) ponen sus talentos y esfuerzos al servicio de la causa común. ¿Qué distinto sería este país y el mundo si la gente aprendiera a trabajar y convivir en equipo?
Y precisamente esa causa común, acabar con la guerra absurda y de intereses de unos pocos, es lo que une a aquellas mujeres de un lado y de otro. Qué mejor respuesta que tener a sus respectivos hombres a palo seco durante una temporada y más en el pleno fragor de la guerra para que unos y otros recapaciten. Es evidente que Lisístrata, como todo clásico, tiene su actualidad. Ahora bien, la realidad de nuestro mundo hoy es un poco más matizada, ya que la maravillosa incorporación de las mujeres a todas las circunstancias de la vida, entre ellas la dirección política, está demostrando que también hoy en día hay mujeres a quienes hace tiempo que se les fue la pinza atrapadas por la avaricia y la sed de poder. He ahí los casos de Thatcher, Merkel, Imelda Marco, Lagarde, Cristina Kirchner…
¿Qué hacemos hombres y mujeres de nuestro tiempo para parar a esa plaga varonil femenina minoritaria?
Al menos este cronista tiene claro que no va a dejar de practicar el ars amandi porque aquellos estén jodiendo al personal –el pueblo de cualquier parte del planeta–, es más, propongo desde aquí a que cada uno con la respectiva pareja o amante lo practique a diario como habito saludable. Porque hoy en día, la irascibilidad que se percibe en las calles de cualquier ciudad, sobre todo en aquellas donde el estrés y la ansiedad forman parte del ADN de su cultura cívica, es consecuencia en buena parte de que la gente no se pone a gozar cuando hay que hacerlo. Tan metidos están unos y otras en esa corriente de las prisas, que hasta tienen prisas por…
Hasta en eso es nociva la cultura socioeconómica de la productividad y la rentabilidad, que llegan Pepe y María a sus casas, y claro luego ni crean ni producen lo que tendrían en la intimidad. Hay material para Lisístrata, versión siglo veintiuno. Con pantalones vaqueros o cualquier otro vestuario de trajes en serie o a medida si es que refleja a la elite corrupta de hoy. Por cierto, que la sencillez del vestuario también destaca por su elegancia y por sugerir a quienes contemplábamos desde el graderío. Otro acierto de la compañía.
Si andan o vienen por Sevilla en estos días, tienen una cita con Lisístrata hasta este sábado. Y hasta el 14 de septiembre con el resto de la programación de Itálica. No duden si pasan por su ciudad en irles a ver, vivirán una hora y cuarto entre risas. Y ya saben ustedes que la risa desinhibe e inspira…

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