Profesionales frente a la precariedad

Hace unos días acompañé al Dr. Perenne a una unidad de atención sanitaria. Quería ver cómo están trabajando los sanitarios y el personal de gestión de la misma a pesar de los recortes que se están aplicando desde hace tres años. No era la primera vez que íbamos, ya que la idea con esta tercera visita era confirmar los matices que habíamos percibido en las dos anteriores.
Resulta ejemplar que todos esos profesionales contando con un cincuenta por ciento menos de los recursos humanos que se requieren para desempeñar sus tareas cotidianas, están dando un excelente trato médico y humano a sus pacientes. No solo se trata del mantenimiento de la excelencia en las terapias y tratamientos que a cada enfermo le dan en función de sus circunstancias, sino de la delicadeza y cercanía con que se dirigen a cada uno de ellos y a sus familiares cuando llegan a la unidad. Son pacientes que requieren de un trato sensible, que se genere una empatía entre los médicos y el resto de miembros del equipo sanitario. Esa sinergia positiva ayuda a varios aspectos. En primer lugar, se fomenta un clima de confianza entre los profesionales sanitarios, el enfermo y sus familiares. En segundo lugar, ayuda a que toda esa unidad clínica siga funcionando en un clima positivo a pesar de los obstáculos a los que se tienen que enfrentar a diario como consecuencia de la política injusta de recortes que se está practicando. En tercer lugar, esa realidad permite que los problemas humanos y sociales que se pudieran agravar si la unidad hubiera bajado su calidad asistencial, no salgan de allí y repercuta en la convivencia cívica.
¿Cuánto vale todo lo dicho? ¿Qué lecciones podemos extraer para el resto de las circunstancias que cualquier persona, institución o empresa tiene que afrontar a diario? ¿Por qué esa realidad clínica apenas sale en los medios de comunicación cuando son los buenos ejemplos o prácticas los que se tendrían que fomentar?
A la primera de las cuestiones, podemos responder, a la espera de conocer los puntos de vista de los lectores del Rick´s Café, que no tiene precio. No solo ayudan de manera notable a recuperar la salud de las personas atendidas, sino que aportan un plus de tranquilidad y confianza a las familias de esos pacientes. Recuperan a seres humanos para la vida cotidiana.
Respecto a la segunda pregunta, está claro que la excelencia alcanzada por esa unidad clínica es un modelo para el resto de personas, entidades y empresas. Son un paradigma de cómo hay que hacer las cosas y de la gestión grupal de las circunstancias comunes. Lo que se dice trabajar bien en equipo. Su labor diaria tiene que reforzarles a todos ellos y a nosotros como sociedad para continuar con la responsabilidad que tenemos como ciudadanos de exigir a los políticos y a las entidades financieras a que hagan las inversiones necesarias para que cuenten con los recursos humanos y demás medios para poder atender a sus pacientes. Eso es crear empleo de calidad y de alto valor añadido, lo demás demagogia de la que han abusado tanto los partidos políticos de cualquier sigla. Esa es parte de la obligación que como ciudadanos tenemos de ejercer la soberanía nacional, y provocar con nuestra participación activa que las inversiones se realicen en aquello que a nivel personal e intergeneracional requerimos.
Por último, para contestar a la última disyuntiva, diré que desde hace años se practica sobre todo por los medios de propaganda masivos, mal llamados medios de comunicación e información aunque cuentan con ese estatus jurídico y social, la ya tan denunciada filosofía de trabajo de las ruedas de prensa, y la consolidación de la figura del propagandista altavoz. El periodismo es todo lo contrario, exige indagar, contrastar fuentes orales y escritas, meterse en el terreno y observar los matices. Si se ejerce así la profesión, estaremos haciendo un gran trabajo cívico y contribuiremos a dar a conocer lo que merece la pena de lo que no.

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