Daniel Martín: "He tratado de reflejar las historias pequeñas"

Habla el Rick´s Café con el director de cine, periodista, guionista y aventurero Daniel Martín Gómez. La isla bonita, La Palma, acoge este encuentro naviero que habrá que celebrar algún día en la Caldera de Taburiente. Será el momento de una intensa tertulia junto al resto de artistas del audiovisual que se han juntado para darle vida a ese taller cinematográfico que es Digital 104.
Hace unos días se estrenaba en un festival de Colombia el corto La silla que ha producido con Digital 104, empresa que está regalándonos una serie de excelentes documentales sobre personajes y temas de lo más variado.  
Recuerdo durante la carrera que hiciste una investigación sobre la inmigración española y canaria a finales del siglo XIX y principios del s. XX. ¿Qué te atrae de este tema que te ha llevado a dedicarle tu primer cortometraje como director?
Sinceramente, tienes mejor memoria que yo. No recuerdo aquel trabajo, pero creo que la emigración es un fenómeno de indiscutible interés social en la actualidad. Prácticamente no hay un solo día en el que no se publiquen noticias al respecto. Además, también me parece que las respectivas generaciones de emigrantes desconocen lo diferentes que han sido las experiencias de las demás.
Han pasado más de cien años, entonces reinaba María Cristina. Hoy Juan Carlos I. Entonces había dos partidos dominantes, el de Sagasta y el de Cánovas, con los regionalistas intentando influir. Caciquismo y partitocracia de ayer a hoy. Una de las consecuencias es la inmigración que nos retratas en La silla.
Bueno, la primera generación retratada es bastante más reciente, ya que corresponde a los años 60 del siglo pasado. No estoy seguro de que las razones para la emigración del siglo XIX encajen del todo con las de la centuria siguiente, por mucho que los defectos del sistema político sigan siendo en esencia los mismos.
Tú que estás acostumbrado a viajar por trabajo y afición, ¿qué visiones encuentras sobre España?
Creo que caemos muy bien en el extranjero o al menos en el resto de Europa. Con el tiempo hemos adquirido mañas de nuevos ricos que, especialmente en Sudamérica, me temo que nos estén pasando factura (aunque hace una década holgada que no estoy por allí). Dicho eso, hay determinados tópicos de los que nos cuesta sacudirnos. La indolencia, el gusto por la fiesta, la picaresca... La Marca España no es siempre la que algunos desearían.
¿Qué circunstancias comunes has hallado con los países y pueblos que has conocido, que es otro de los temas de La silla?
Me parece que los temas asociados a la emigración son bastante transversales. Sobre todo desde el punto de vista de las pequeñas historias, que son las que he tratado de reflejar en el documental. La añoranza, la confusión, la desorientación, el espíritu gregario, las dificultades con el nuevo idioma y los nuevos hábitos sociales...
¿Qué ánimos te has encontrado entre los inmigrantes españoles de Berlín?
No creo que pueda hablarse de un ánimo único, porque obviamente depende de la situación personal de cada una de esas personas. Muchas habrán encontrado una oportunidad de realización laboral que su propio país les había negado. Pero otras tantas han descubierto la cara oculta de un paraíso que nunca existió, en el sentido de que la precarización, la cuasi-explotación y el desempleo son bastante comunes en Berlín. Por lo menos si comparamos la ciudad con otras regiones alemanas.
¿Qué diferencias has percibido entre la generación de Benita –tiene 65 años– y la de Ana –con 28–?
Inmensas, aunque preferiría que cada espectador se forjase su propia opinión a partir del corto. Es obvio que poco tiene que ver la sociedad española de los años 60 con la de comienzos del siglo XXI. Ni en su nivel de formación, ni en su visión del mundo, ni en la permeabilidad de las fronteras, por citar sólo tres razones. Me parece que el contraste es tan marcado que el documental acaba hablando más de lo que ha cambiado este país en medio siglo que de la propia experiencia de la emigración.
Aparece en La silla, la librería Rayuela, ¿cómo es el ambiente de un lugar como aquel donde aprenden o mejoran el alemán, y establecen nuevas relaciones interpersonales?
No conozco mucho el sitio, porque solo tuve la oportunidad de habitarlo durante el muy limitado tiempo del rodaje. Pero sí te diré una cosa que me llamó la atención: la potencia del español como lengua de difusión de una cultura cada vez más internacional. Habiendo nacido aquí uno tiende a pensar estúpidamente que su lengua todavía le pertenece. Pero viendo los lomos de los libros, los acentos de los clientes y hasta el mismo nombre de la librería es fácil darse cuenta de que el centro de gravedad del idioma se ha desplazado al otro lado del Atlántico. El valor de ese tipo de sitios es tan sociológico como cultural, porque mantienen vivos los lazos comunitarios entre personas que como en este caso ni siquiera comparten el mismo pasaporte.
Vemos a través de Ana que las nuevas tecnologías le acercan con sus familiares, ¿cómo nos describirías esos momentos?
Íntimos y a la vez muy ilustrativos. Me parece que la capacidad de emocionar y de empatizar que te da la videoconferencia no te la puede dar nunca el teléfono. Sobre todo cuando hay una persona a la que quieres al otro lado de la pantalla.
¿Qué sentiste cuando se estrenó La silla hace unos días en un Festival en Colombia?
En primer lugar agradecimiento a los programadores y a la distribuidora. Y en segundo, por qué no decirlo, una cierta sorpresa. Con independencia de sus méritos y deméritos, no es fácil que esta película sea seleccionada en festivales, por diversos motivos. Para empezar, porque en ellos la proporción entre trabajos de ficción y no ficción se inclina abrumadoramente a favor de los primeros. Pero también porque tiene un lenguaje muy poco cinematográfico, más inclinado al reportaje televisivo que al del cine propiamente dicho.
Digital 104 sigue produciendo hijos audiovisuales, ¿qué proyectos nuevos hay en la agenda?
Bueno, esa es una pregunta que no me corresponde a mí responder. No obstante, sí tengo claro que con imaginación, coraje y flexibilidad están logrando mantener viva una empresa en la que creen. En los tiempos en los que gente como González Macho y marcas como Alta Films se van a pique, Digital104 sigue peleando como un gato panza arriba, con muchos menos medios y muchas menos posibilidades de generar ingresos. Olé por ellos.
Sobre qué te gustaría hablar que no hayamos hablado.
Solamente me queda agradecerte tu tiempo y tu interés, así como a las personas que me han ayudado a sacar este proyecto adelante. No estaríamos hablando de esto sin la generosidad de las dos protagonistas de la historia, que sin pedir nada a cambio tuvieron la deferencia de compartir con un desconocido.

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