Daniel Román: "Sería interesante servir de orientador a todas aquellas personas que lo necesiten"


Daniel Román con gafas junto a un grupo de amigos.

Conversa el Rick´s Café con Daniel Román que ha vivido el mobbing laboral motivado por vivir de manera transparente su transexualidad. La ONG en la que trabaja decidió romper el contrato laboral que les unía por esa circunstancia, paradojas de la vida que una entidad del Tercer Sector que se dedica a luchar por la inclusión social, actuase de esa forma injusta. Sin embargo, Daniel junto a sus familiares y amigos que han demostrado estar ahí en esos momentos duros, no se arrugaron y decidieron luchar por su causa hasta que de mutuo acuerdo se ha reincorporado a su puesto. A partir de ahora, habrá que ver qué ocurre.
Daniel, ¿cómo llevas viviendo tu transexualidad desde hace años?
La transexualidad, y la mía desde hace años en concreto, sólo puede o debe definirse con una palabra: naturalidad. Siempre he vivido mi condición de transexual con la máxima normalidad y naturalidad posibles, pues es algo que siempre he sentido formar parte íntegra de mí como persona. No es una situación o condición que conciba como algo "nuevo" en mi vida, sino más bien como otro elemento más de la misma.
¿Cuáles son las principales dificultades que has tenido que superar antes de sufrir el mobbing laboral?
Uno de los "retos" más importantes que he afrontado fue el hecho de verbalizar y dar a conocer cuál era la verdadera identidad sentida desde pequeño. El ambiente familiar y de amigos que me rodea siempre ha sido tremendamente abierto a este tipo de temas, y nunca encontré dificultad ni trabas por su parte de cara a aceptar y, sobre todo, respetar mi decisión. No obstante, me costó mucho ver de qué forma se lo hacía saber.
A parte de esto, he experimentado algunas dificultades de aceptación y respeto por parte de ciertas personas. La mayoría han sido personas francamente poco influyentes o decisivas en mi vida, pero ha habido otras de las que no me esperaba tamaña discriminación ya que fueron personas bastante importantes en algún momento de mi vida. Pero de todo y de todos se aprende algo, para bien o para mal.
¿Qué personas te han ayudado a vivir tus circunstancias y cómo entendió tu familia o tus amigos tu condición?
Las primeras personas que siempre han estado ahí y me han ayudado a vivir todo han sido los miembros de mi familia. Fue algo en lo que, si bien al principio les vino un poco grande al no saber por dónde poder ayudarme, siempre me han apoyado y respaldado en cuanto he necesitado.
De igual modo he recibido un gran apoyo de mis amigos, a los que mi situación jamás les ha supuesto un impedimento en nada.
La gente que verdaderamente me ha apoyado tanto de palabra como de acto, ha hecho que siempre me sintiera cómodo, no han hecho que me sintiera diferente en ningún momento. Es en estas situaciones de tensión o dificultad cuando realmente ves quiénes son tus amigos, quiénes son los que de verdad están ahí para tenderte una mano y, sobre todo, es ahí cuando ves quién se queda realmente contigo como la persona que eres y no por el físico que tienes.
Estos últimos meses han servido para hacer una criba de la gente que verdaderamente a uno le merece la pena tener cerca y quién, por suerte más que por desgracia, conviene alejar de su lado. Resulta duro darte cuenta de que al final a algunas personas que creías conocer son, a fin de cuentas, completos desconocidos camuflados tras una cara de absoluto cinismo social.
¿Qué mirada tienes ahora de la ONG y de las personas que han practicado la discriminación hacia tu persona?
Mi mirada se enfoca principalmente a algo que siempre intenté mantener a flote contra todo pronóstico: mi trabajo. Desgraciadamente, y por pura discriminación, no pude continuar con él. No obstante, y atendiendo a la readmisión que la ONG me ofrece tras lo sucedido, sólo espero que esto cree la conciencia suficiente para evitar casos similares en el futuro.
Se diría que albergo la esperanza de que esta decisión desafortunada de la ONG, de despedirme por mi condición de transexual, sirva para entender que las aptitudes laborales de cualquiera no dependen de su orientación sexual.
En referencia a las personas de la directiva que tomaron la decisión del despido, sólo puedo decir que mi intención es poder mantener un trato cordial y centrado exclusivamente en mis funciones como trabajador. Cualquier cosa fuera de ese contexto no tiene ni tendrá cabida. La relación entre ambas partes debe ser simple y meramente laboral, sin tensiones por ninguna de las dos partes.
¿Es posible superar esas heridas con ellos?
El dicho aquel de "Perdono pero no olvido" es perfectamente aplicable en este caso. No hay que dejarse llevar por el rencor, pero tampoco hay que olvidar los errores cometidos, pues podríamos caer en el infortunio de que se repitan algún día.
Las heridas de las que me hablas sólo pueden "sanarse" si a partir de aquí se hace un punto y a parte y empezamos a escribir una nueva historia. En lo referente al ámbito laboral, consistiría en que yo pudiera reemprender mi puesto de trabajo desde cero y sin ningún tipo de traba como las anteriores.
Dos preguntas, primero, ¿qué visión tienes de la Justicia a raíz de tu caso?
Por suerte, mi caso no ha tenido que llegar a instancias judiciales mayores puesto que la ONG ha recapacitado respecto a su decisión inicial y ha dado marcha atrás.
Si la situación hubiera sido distinta y hubiéramos tenido que llegar a juicio, me gustaría pensar que la Justicia hubiera hecho justicia, valga la redundancia, a su propio nombre.
Segunda, por los acontecimientos que estamos viviendo de otros casos de mobbing, despidos colectivos, créditos hipotecarios fraudulentos, corrupción oficial e institucionalizada…
Desde mi escaso y humilde conocimiento de todo ello, creo que hay de todo en todas partes. Dependiendo de con quién topes, puedes encontrar justicia favorable o verte directamente ajusticiado aunque existan leyes, artículos y similares que te amparen. Parece que todo pueda depender del azar o de la suerte que tengas llegado el caso.
Evidentemente estamos pasando por una situación muy complicada, pero eso no debería ser excusa para que la Justicia no obre equitativamente para todos. Aunque las cosas medren y se hagan avances, todo es siempre mejorable.
¿Qué señales de esperanza e ilusión aprecias frente a esas injusticias?
Las propias de que aquellos que vayan a encargarse de juzgar o dictaminar algo en concreto, lo hagan desde una postura justa, imparcial, ecuánime. Una postura en la que, de verdad, sintamos que todos somos iguales ante la ley, con los mismo derechos y deberes, y que no quedamos a merced de la suerte o subjetividad de quienes están ahí para hacer justicia.
Te has planteado a partir de tu caso, de la jurisprudencia que se cree y de tu dedicación al mundo del Tercer Sector, en convertirte en asesor de personas con circunstancias parecidas.
Rotundamente sí. Sería interesante servir de orientador de todas aquellas personas que hayan pasado, estén pasando o vayan a pasar por ello. Creo que es algo que siempre puede aportar mucho a quien lo pueda necesitar.
Podrías escribir un libro y sé de diseñadores cercanos y algún editor que podrían hacer una gran edición a partir de tu experiencia de vida. ¿Te animarías a contarlo para que sirviera de ejemplo a superar esas circunstancias?
Eso son palabras mayores. Pero al igual que en la pregunta anterior, mi respuesta sería un sí. Creo que es otra herramienta muy útil para todos los que estamos dentro del terreno de la transexualidad. Sería una manera estupenda de visibilizar algo que no muchos conocen y más vienen ignoran. Como dice una gran entendida en esta materia: "De lo que no se habla, no existe". Si hay maneras de hacer que esto genere conciencia y enseñe al resto, sean personas transexuales o no, hay que aprovecharlas. Yo hubiera dado lo que fuera por poder leer un libro sobre una experiencia de vida personal y, sobre todo, 100% verídica.
Sobre qué te gustaría hablar que no hayamos hablado.
Eso es todo Manuel. Yo encantado de que te intereses por el tema.

Comentarios

Entradas populares