Entre dos aguas


Navegaba el marinero
por aguas del Atlántico,
pero una marejada
llevó su velero al Mediterráneo.
Quiso la Diosa Fortuna
que encallara el barco
en un taller
de fina pintura.
Arregló la artista la proa,
se gustó puliendo el casco
y entre números colmó la popa.
¡Ay!,
vivan las corrientes marinas,
gritó aquel marinero.
© MCR 3/9/13

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