Les Luthiers, unos genios


A Gaspar y Begoña

Rompió anoche a llover en Sevilla como tiene que hacerlo. Y los varios miles de espectadores que acudieron a ver el espectáculo de Les Luthiers, rompieron a aplaudir por sevillanas en el antes, durante y después del espectáculo. Tal fue así, que hasta ellos, estos seis magos y su compañía devolvieron esos palos por sevillanas después de un extra regalado al público y antes de decir hasta luego. Porque con tipos y grupos así siempre hay que decirse con un hasta pronto y que os vaya bonito, que les va desde hace años.
Tienen tantas tablas que la ausencia por enfermedad ayer de Rabinovich la suplieron con esos otros compañeros que llevan con magisterio formando parte de Les Luthiers. Nada más comenzar esta representación para la que el mejor calificativo que se le puede dar es vayan a verles, alguien del público desde el anfiteatro dijo no se oye. Y con la sapiencia del camino, Marcos Mundstock, que encarna al personaje de un afamado psicoterapeuta, ipso facto comenzó con espontaneidad a hablar traspasando las bellas paredes del Auditorio del Palacio de Congresos de FIBES. Por cierto, una obra arquitectónica salida de otros talentos como son Guillermo Vázquez Consuegra y su equipo, un ejemplo de que la arquitectura no está reñida ni con hacer bien lo que hay que hacer ni con la elegancia, frente a tanta corrupción que a ese como a otros mundos profesionales la han rodeado en los últimos veinte años en España y el Mundo.
Y la corrupción fue un tema que abordó Les Luthiers yendo a la raíz y no teniendo pelos en la lengua para afrontar temas espinosos como el cambio climático; las repúblicas y monarquías de aquí y de allá donde aparecen Rey, Rato, Mas y Fernández; el amor, el deseo y la infidelidad; la familia y la amistad; el homenaje a clásicos como los Hermanos Marx o Woody Allen; la Guerra Santa y Siria; el aborto. Y todo ello estructurado y regalado con música, ironía y eso tan cervantino que es la quijotización de Sancho y la sanchificación de D. Quijote. Y me dirán ustedes, queridos lectores casi amantes del Rick´s Café –sobre todo las damas, no se molesten ustedes caballeros que también les aprecio pero de otra manera que sabrán entender–, qué es eso de la quijotización y la sanchificación. Como nos explicó en un lúcido ensayo el hispanista Garrote, el injerto y la osmosis que se produce a lo largo de la novela entre los personajes de Sancho y Alonso Quijano. Conforme van tratándose y corriendo aventuras, él uno se transmuta en el otro, y viceversa. Pues lo mismo ocurre en Lutherapia, que el psicoterapeuta que encarna Mundstock se va convirtiendo en el paciente que interpreta Maronna, y viceversa. Lo que se dice un diálogo entre clásicos, entre artistas de aquí y allá de ambos lados del Charco. Lo que demuestra por enésima vez la autenticidad de la cultura común iberoamericana, que por serlo, es occidental. Lo que demuestra la estupidez de cualquier nacionalismo o regionalismo venga de donde venga. Porque como demostraron otros clásicos Ortega y Marías, los ismos acaban siendo inflamaciones de los egos. Y ya sabemos a donde conducen, por eso Freud, tan presente en Lutherapia, pero superado por su discípulo artístico –faltaría más–, hablaba del yo, el súper yo, el ello y la madre o el padre que los parió.
Parido bien parido, está Lutherapia. Ya saben ustedes, para ciertas lides, en el fondo para todas, la elección de la pareja de baile importa. No es lo mismo un D. Juan encarnado en un caballero de las Cruzadas a Tierra Santa, capaz junto a sus mejores compañeros de batalla de seducir y colmar a las más exigentes damas, que un chulo playa cualquiera. Porque esa es otra, hay que saber elegir las guerras, y como aquellos seis caballeros mejor los envites eróticos amorosos con ellas, que las vainas de las batallas con cualquier infiel. Lisístrata y sus muchachas dieron con la clave, a ver si ya nos enteramos…
Ha amanecido en este rincón del sur de Europa, el día está gris, pero no es grisáceo. Llueve, escampa. La luz está ahí en cada rincón de la vida y del planeta. Queridos amigos del Rick´s Café disfrútenla como hicimos nosotros ayer con estos genios. Y el espectáculo continúa…

Comentarios

  1. Les Luthiers tienen una larga trayectoria artística y crearon un estilo propio inconfundible y extraordinario. Lo que más me llego de su actuación en el escenario, cuando los ví hace unos años en Buenos Aires, es sus ganas de poner todo sobre las tablas y hacerte sentir que siguen disfrutando con su trabajo a pesar de tantos años transcurridos. En Buenos Aires existen seguidores que van a verlos cada vez que se presentan, es una real lutherofans. Me alegra que te hayan gustado quienes son mis coterraneos y acompañan mi vida desde mi juventud. Un gran saludo.

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  2. Ese es uno de los grandes legados que cualquier persona y generación puede dar a las siguientes: el entusiasmo por lo que hace, la vocación por la vida. Si eso que descubrió Ortega y remató Marías, tan conocidos en nuestra amada Argentina, lo aplicamos como filosofía de vida, las trayectorias personales, interpersonales, generacionales y de los pueblos darán el vuelco tan demandado. Un abrazo Mirta para ti y tu familia.

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  3. Me alegro de que te gustara y disfrutaras, Manolo. Un abrazo.

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