Lo inesperado, un libro por reeditar


Esta novela de Rebecca van Winter, publicada por Novum Publishing, resulta interesante de leer por presentarnos a cuatro grupos de personajes que en un momento de la trama los cruza, los conecta y le da coherencia a la historia que ha ido componiendo a partir de sus biografías. Se trata de la Dra. Yaiza Aristegui. El matrimonio alicantino Javier y Marian, quienes luchan codo con codo por la difícil situación económica que se les ha presentado. El agente Hank y sus jefes Barack y Michelle Obama. Y los ex miembros de los cuerpos de seguridad Darnell y Borrel contratados por el multimillonario Moyses Hunter para acabar con la vida del presidente estadounidense.
Estamos ante una obra que es más que un thriller, ya que Rebecca pone en conexión el argumento político policial con cuestiones que abarcan la historia de las religiones, la filosofía sobre el misterio de la Atlántida, la Segunda Guerra Mundial y la prolongación del nazismo a través de grupos como el KKK. Todo ello a partir de una serie de investigaciones sobre la glándula pineal que un grupo de científicos, entre los que se encuentra Yaiza, llevan muchos años desarrollando, y la incidencia en el sabio manejo de aquella para provocar un cambio de conciencia personal, intergeneracional y de los pueblos. Si esa evolución se produce, los numerosos retos a los que la gente se tiene que enfrentar como la avaricia, la codicia y la envidia, o las catástrofes naturales causadas por un mal uso de los recursos naturales, serán superados. El ser humano y las sociedades estarán optando por la luz divina frente a la oscuridad del averno.
A lo largo de la lectura del libro, podemos apreciar muchas de las disyuntivas que cualquier hijo de vecina tiene que afrontar cada día en estos tiempos en el que la avidez financiera desbocada de una plutocracia está causando tantos problemas a la convivencia.
Rebecca ha optado por capítulos cortos para estructurar Lo inesperado. Son cincuenta y cinco episodios los que componen este texto de más de quinientas páginas. Su lectura exige pausa y no tener prisas por acabarla. El lenguaje es sencillo, claro, pero los temas abordados nos obligan a centrarnos en las interrelaciones que hay entre ellos.
Y hay otro aspecto que nos exige como lectores el uso de la paciencia: la mala edición que se ha hecho de la novela. Es un asunto que he tratado con la propia escritora para conocer con detalle lo ocurrido. La editorial Novum Publishing tiene que meditar con profundidad la filosofía de edición que va a seguir. Si sigue el ejemplo dado, mal irá. Editar supone apostar por un autor, su obra y por hacer una labor de corrección, publicación y distribución que merezca la pena. Y el caso que os estoy reseñando es un ejemplo manifiesto de cómo hacer mal el trabajo lo cual repercute en la calidad de la novela, en la autora y en los lectores. Los textos hasta los que están escritos con magisterio siempre requieren una corrección, no conozco ningún original que esté libre de erratas o de otro tipo de errores. Hace unos meses, leyendo la autobiografía de Gabriel García Márquez, Vivir para contarla, éste agradecía la labor maravillosa que han hecho los correctores y editores con sus novelas. De eso se trata, de que cada parte cumpla con sus responsabilidades.
Editar no es lanzar docenas de título al año, pedir dinero al autor para imprimir y distribuir el libro, y vivir a costa de quienes tienen o bien la vocación de ser literatos, o bien la ilusión de publicar una obra.
Dicho esto, queridos lectores del Rick´s Café, para concluir comentaré que se abre el tiempo para que Novum Publishing recapacite y actúe en consonancia, o bien para encontrar un editor que realice una buena edición.

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