Martín Cuenca: "Caníbal es una metáfora contemporánea sobre el amor"


Carlos y Nina viviendo el amor catártico. 

En el recibidor del Cine Alameda de Sevilla, que forma parte de la red europea Unión Cine Ciudad, escuchamos hablar al director Manuel Martín Cuenca, al actor Antonio de la Torre y a las actrices Olimpia Melinte y María Alfonsa Rosso. Hay expectación en los compañeros de la prensa y en un reducido grupo de público que hemos asistido a la proyección de Caníbal. Están presentes, entre otros, el músico y compositor Abel Moreno cuyas partituras cofrades se han utilizado en momentos de la cinta. O la hispana marroquí Mina afincada en esta urbe y que aplaude al equipo de rodaje por haber sacado a la luz los problemas a los que se enfrentan los inmigrantes en cualquier parte del mundo.
Comenzamos a charlar con el cineasta Manuel Martín Cuenca quien nos comenta que Caníbal es una fábula contemporánea sobre el amor. Pretendo reflejar el dolor del otro, su posición. Incluso cuando amas a alguien, quieres que el otro lo sea. Ese amor no es solo el de pareja, también el del padre al hijo, o entre amigos. Cuando no pensamos en el otro aparece la barbarie, el cazador. En la religión, más allá de las convicciones personales, se intenta contar esa pulsión del hombre que se enfrenta al pecado, pero también está la redención. Me hubiera gustado que muchos psicópatas hubieran reconocido sus crímenes. Cuando Carlos confiesa hace el acto más noble.
La elección de Granada ha sido adrede. Allí pasó Manuel buena parte de su juventud, sus olores, luces, sonidos y silencios forman parte de su biografía emocional. Toda esa suma de vivencias le hizo elegir esa universal urbe, ya que afirma que Granada es muy apropiada para mostrar las raíces de España. Así, por ejemplo, nos revela que el cura que aparece es de verdad. O que hablé con las cofradías y conocían mis intenciones. Toda la ciudad ha colaborado y se han mostrado entusiasmados tras ver la proyección que hemos hecho allí.
Se muestra transparente Martín Cuenca cuando habla de las intenciones que le han movido a llevar a la pantalla esta novela del cubano Humberto Arenal, pero haciendo una interpretación libre y personal de la misma. El escritor estaba avisado y le ha servido para que en enero de 2014 su obra sea reeditada en España. Para Manuel su principal propósito con la cinta es exponer, analizar y no juzgar todo ese mundo y esos comportamientos. Lo hago desde la intuición. Hemos intentado cuidar el alma de la película que se construye a través de procesos que van desde el guión al montaje. Y ahonda en su experiencia vital en Granada he subido de joven por esa sierra, he andado por esas calles. Estoy conectado a lo que viví en Granada.
Manuel Martín Cuenca con Antonio de la Torre durante el rodaje.
Y la conexión con el elenco de actores es manifiesta. Por eso con su pausa característica que domina también los silencios, comparte la palabra con Antonio, Olimpia y María Alfonsa. Antonio de la Torre nos reconoce que ha sido hasta ahora el personaje más complicado al que he tenido que interpretar. Nunca había estado tanto tiempo delante de la cámara. Soy muy pasional en la vida y actuando, pero Manolo me dijo que aquí quería menos para ser más. Por ello los silencios y la expresividad gestual son claves. Y mi propósito es empatizar con el espectador.
Ahonda De la Torre en su personaje y nos apunta que los códigos morales de Carlos los descartamos desde el principio. Por eso elegí dos perspectivas. Una, para sentirme sastre, me llevé dos meses preparándome con un sastre en Madrid. Tenía que meterme en el papel de ese hombre que lleva una vida normal en Granada y con una posición social. La otra es el lado del caníbal, del deseo, que lo manifiesta matando y comiendo. No veo al otro hasta que Nina me abre la ventana del amor. A mi personaje le ocurre como a la mayoría que intentamos ocultar lo que nos pasa en la vida.
Y aparece el doble papel que encarna Olimpia Melinte, las dos hermanas rumanas, Alexandra y Nina. La actriz nos informa de que tras superar el casting en Rumanía, aunque ya Manolo me había visto en Sette opere di misericordia, me puse a aprender español y también estuve un mes recibiendo clases de masajes. Estuvimos un mes rodando el papel de Alexandra. Luego descansamos para que yo engordara e interpretar a Nina.
Y llega el turno de María Alfonsa Rosso, quien encarna a esa mujer bisagra y madre de Carlos, preocupada no solo por el negocio familiar sino por la vida interior de su hijo. Habla Alfonsa entusiasmada y nos dice que el entorno de Granada me ha hablado. El paisaje, las puertas, los pasillos. Mostramos la indefensión frente a las pulsiones. Mi papel es el de la fidelidad, primero hacia el padre ausente, luego hacia el hijo. Soy una loba solitaria.
Como a su compañera de reparto, se le nota emocionada a Olimpia durante todo el acto, es consciente de que se le están abriendo nuevas puertas en el mundo del Séptimo Arte con su interpretación en Caníbal que muestra su talento y sensibilidad, su madurez venciendo a su edad, y la gran cantera de artistas y cineastas que hay en Rumanía, señala con convicción Martín Cuenca.
Este detalle lo recuerda el propio director cuando también aclara la participación en la producción de un partenariado de 2 compañías españolas que tienen la mayor parte del porcentaje en la coproducción, una rusa, otra rumana y otra francesa, estas tres cada una con un diez por ciento. Eso nos ha permitido tener los derechos vendidos en París, Cannes, Rotterdam, o que en la preventa también hayan adquirido derechos de reproducción Canal Sur, TVE, Canal Plus. Junto a esas preventas, han contado con una subvención de 250.000 € de la Junta de Andalucía y 395.000 del Ministerio de Cultura.
El montante total de la película va a superar los dos millones y medio de euros, sin embargo, cuando nos ponemos a pensar en los presupuestos de las grandes producciones, caemos en la cuenta de que hacer cine de esta altísima calidad, como el que alcanza Caníbal, es posible con bastante menos. ¿Por qué no se apuesta de verdad y con firmeza por él? Os dejo ahí la pregunta.
Y si el mundo empresarial cinematográfico como el resto de mundos profesionales, humanos y sociales, requieren una catarsis, Manuel Martín Cuenca nos lanza esta reflexión para decirnos hasta luego: el gran dilema al que se enfrenta Carlos es cuando conoce a una mujer y se enamora de ella. A partir de una persona que procede de Rumanía, Alexandra y Nina, hablamos de Europa.

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