Tres estilos, tres duendes


Óscar Guzmán durante su actuación.

El miércoles 8 de octubre el Ateneo de Sevilla vio como su sala principal se llenaba por la celebración del cuarto concierto del II Festival Internacional de Guitarra. Tal fue así que ante la asistencia de más personas, se habilitaron unas sillas en el bello patio central para que aquellas pudieran seguir a los guitarristas mediante una pantalla aunque también era posible escucharles dada la cercanía del escenario.
Se conjugaron la sabiduría alcanzada por la concertista María Teresa Guzmán, otrora niña prodigio de la guitarra clásica, descendiente de la dinastía de músicos los Guervós. Su primo y organizador del festival, Óscar Guzmán, que compaginó sus labores en el ciclo con su toque flamenco. Y el trío a caballo entre el jazz y el flamenco de Ian Scionti, Javier Delgado y Arnaud Clerc.
Las personas asistentes cuando el trío cerró su actuación y la velada musical, estaban con ganas de más. Y no hay mejor manera de resumir lo acontecido antes de ayer que celebrar la conexión de los artistas con el público y que éste deseara seguir escuchándoles.
Como en las otras actuaciones hasta la fecha, confluyeron hombres y mujeres de tres generaciones acompañados de niños pequeños, y procedentes tanto de España como de otras partes del mundo. Esa asistencia refuerza la vía de convertir el festival en próximas ediciones en un reclamo cultural de primera magnitud para viajeros y turistas que vengan a Sevilla. Solo es cuestión de trabajar en la buena dirección, con empatía y buena voluntad para que se establezcan sinergias favorables para todos los implicados: sector hotelero, hostelería, organización y entidades patrocinadoras. Eso que se puede hacer con el Festival de la Guitarra se puede aplicar a cualquier otra actividad cultural que merezca la pena: teatro, conciertos de música, espectáculos de cabaret o de baile, eventos literarios, …
Arrancó la tarde noche con los acordes de la guitarra flamenca de Óscar Guzmán, quien como hiciera en el concierto del lunes 6, interpretó obras suyas: Plegaria, Calle La Mina, Desde mi ventana y Aquella playa.
María José Guzmán en pleno concierto.
Cogió su testigo la más experimentada y reconocida internacionalmente, su familiar María Esther Guzmán, para quien este grupo de concertistas está promoviendo su candidatura como Hija Predilecta de Andalucía. Con su magisterio de hace décadas, interpretó Sonatina meridional y el clásico de Tárrega Gran Jota. Interpretando esas obras me recordó a la figura picassiana del guitarrista, por su elegancia y expresividad contenida.
De la belleza espiritual de María Teresa Guzmán, de la suavidad de sus movimientos, pasamos a la expresividad gestual del trío Scianti, Clerc y Delgado. Arnaud entraba en trance cada vez que tocaba la caja de percusión, lanzando guiños y sonrisas Delgado y Scianti. Sus ritmos trajeron lo más excelso del jazz, del flamenco y de los sones africanos. Cada uno se expresaba según su instrumento, Delgado aún siendo sevillano recordaba a los contrabajistas afroamericanos.  Scianti de origen estadounidense estaba a caballo entre el jazz de su tierra de Oregón y del sur de su país, y el flamenco de su tierra española de acogida. Y Clerc es un francés que ha bebido de los híbridos de la música y sus movimientos recuerdan a los magrebíes y a los intérpretes de los acordes andalusíes.
Scianti, Delgado y Clerc rematando la noche. 
Queridos lectores del Rick´s Café, hoy viernes termina el II Festival Internacional de Guitarra de Sevilla, actuarán María Esther Guzmán y Marcelo de la Puebla en el sublime Monasterio de San Isidoro del Campo en Santiponce a partir de las 20:30. ¡Larga vida al festival!

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