Una magnífica novela

Eso es Olvida el tango y canta un bolero de Fausto Antonio Ramírez y editada por Visión Libros. Hemos de felicitar al escritor por esta nueva obra y a la editorial por su publicación. De nuevo, como en su anterior novela, Cuando Roma calla, el asunto de la homosexualidad y las circunstancias adversas a las que se tienen que enfrentar algunos de sus protagonistas, marcan el devenir de esta trama. Alvar sale de su pequeño pueblo gallego para estudiar Periodismo y desarrollar su carrera literaria. Primero se irá a cursar sus estudios a Santiago donde además comenzará a adentrarse en el mundo de los homosexuales. Luego, tras probar incluso el reconocimiento profesional trabajando en un periódico de provincias, decidirá abandonar Galicia para asentarse en Madrid donde la imposibilidad de trabajar como redactor le acabará llevando a elegir la vida laboral de chapero. Se mezcla en esa decisión una paradoja personal que une sus sentimientos amorosos que no ve cumplidos con ninguna pareja hasta la fecha con el deseo sexual y la necesidad de ganarse la vida.
 En el Madrid actual, vive en Chueca y allí van pasando sus años en compañía de su íntima amiga Sandra –lesbiana– y de sus otros amigos más cercanos. En la Villa también habita su hermana Gabina casada con un pintor famoso Carlos, junto a Benjamín, el hijo del matrimonio y ahijado de Alvar. Años atrás Alvar y Gabina han perdido a sus padres y también a sus hermanas, éstas por un foco de meningitis que se desató en su pueblo. A pesar de ese dolor emocional, logran salir adelante, y Alvar le oculta a su hermana y cuñado su peculiar modus vivendi.
Toda la trama montada con inteligencia, recursos de escritor maduro y una sensacional prosa en capítulos cortos, cobra un especial impulso cuando Gabina y Carlos sufren un accidente automovilístico. Fallecerá su cuñado en el acto y ella queda en estado de coma. Alvar, que días antes había asumido quedarse con el sobrino mientras los padres del muchacho iban a la última prueba de fecundación in vitro de Gabina para tener un segundo descendiente, asumirá la tutela desde ese momento con la complicidad de Benjamín y Sandra. Sin embargo, la entrada en escena de su concuñada, Almudena –hermana de Carlos– complicará todo. Y de fondo y de manera paralela, está un viejo amor de Alvar, su gran amigo de la infancia, León, quien dejó en él una huella que aún perdura. Dónde estará el desaparecido León, hijo de una rica familia del municipio gallego.
Estamos ante una publicación que muestra la España franquista, que se corresponde con la niñez y adolescencia de sus protagonistas, un país donde las familias pudieron salir adelante a partir de sus grandes esfuerzos en un ambiente en el que la doble moral era la nota predominante. Ese mundo intolerante y caciquil en el que los terratenientes y la curia eclesial campaban a sus anchas con el apoyo de parte del ejército y unos jueces a su servicio, lo que Ortega denominó la España oficial.
A pesar de ello, se muestra también a los personajes de la España real, en el que numerosas familias lucharon no solo por superar la escasez, las heridas de la posguerra, sino también para darles unos estudios a sus hijos con los que esos pudieran vivir mejor que lo que ellos lo habían hecho. Aparecen así actores literarios deliciosos como los padres y hermanas de Alvar, el librero D. Gracián, el cabaretista Buendía, el anticuario Salomón y otros. Vemos a través de ellos lo que son personas con gran sensibilidad para vivir y compartir la existencia.
Vemos a ellos reflejados también a lo largo de la narración con imágenes que a quien escribe me recuerda a la mitología literaria de García Márquez, sobre todo, cuando la familia de Alvar se reunía en el porche de la casa rural entorno a su padre para escucharle contar historias. Vemos ahí la puesta en valor también de la tradición oral. Esta novela muestra asimismo aquello que Julián Marías vivió y describió a lo largo de su obra reflejando la España de aquella época, en la que destacó el valor de la vida personal y privada frente a la grisura y mediocridad de la vida pública.
Fausto Antonio Ramírez nos refleja la España de nuestro tiempo en el que la hipocresía y las raíces comunes con el franquismo siguen estando presente por parte de ciertas instituciones y de ciertos grupos de poder públicos y privados. También muestra esos compartimentos estancos en que determinados barrios de España, como Chueca u otros, se han convertido. Destacaré para ir terminando la bella cubierta de la novela. Y en la célebre calle madrileña Libertad 8 estarán esperando las respuestas a todo el entresijo. Queridos lectores del Rick´s Café anímate a descubrirlos, te afirmo que pasarás unas horas y días de lectura que merecen la pena.

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