Lacras mediáticas (1)


Una serie de acontecimientos alrededor de determinados medios de comunicación que vienen produciéndose en las últimas semanas, me ha llevado a plantear esta reflexión. El primero del que os quiero hablar es el caso de Canal 9, la televisión autonómica valenciana. Tras presentar hace ya tiempo un expediente de regulación de empleo, los trabajadores interpusieron un recurso ante el Tribunal Supremo al mismo. Éste, tras estudiar el supuesto y deliberar, decidió que el ERE era improcedente y que tenía que readmitirse a sus puestos de trabajo a todos los empleados que se habían visto afectados. La respuesta del gobierno regional valenciano del Partido Popular no ha podido ser más arbitraria y el tiempo nos dirá si inconstitucional, con las consecuencias que este hecho tendría. Decidió sacar un decreto por el que invalidaba la decisión del Tribunal Supremo y se hacía nuevamente con el control de Canal 9. Estamos hablando de un ejemplo manifiesto de pugna entre el poder judicial y el poder ejecutivo. Es un tema tan delicado que puede llegar hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Ahora bien, planteada esa primera cuestión, quiero seguir profundizando en lo que ha sido Canal 9 durante las décadas que lleva en antena, cuyo caso se puede extrapolar al resto de radio televisiones públicas autonómicas de nuestro país. Han sido y son los órganos de propaganda al servicio de los partidos políticos que vienen gobernando en las regiones. Por poner otros ejemplos manifiestos, en Andalucía Canal Sur al servicio del PSOA; en Cataluña TV3 a disposición principalmente de CIU y durante el tripartito medio publicitario de ERC, PSC, Iniciativa por Cataluña-Los Verdes y Ciudadanos por el Cambio; Telemadrid entidad mediática controlada por el PP; la ETB al servicio del PNV y en Canarias la RTVC sirviendo a CC. En TVE, la estatal, miren queridos lectores los tiempos de gobierno de PP y PSOE, y ya sabrán ustedes a quiénes sirvieron.
Unas y otras, el derecho a informar, pilar sobre el que nacieron, lo han dejado a un lado. Si tienen interés por conocer los sueldos de sus trabajadores pueden consultarlo en este documento en su página 65. Como verán cualquiera los firmaría. Esos han salido y salen principalmente de los tributos que cualquier ciudadano español abona, y durante muchos años mientras tuvieron parte del pastel publicitario de esos ingresos por la venta de publicidad. Otra realidad de esos medios es el nepotismo que se ha practicado de manera sistemática en sus contrataciones. Si se hiciese una investigación seria por las autoridades competentes acerca de quiénes trabajan en ellos, se comprobará que hay familias enteras en los mismos. ¡Viva la igualdad de oportunidades propia de una democracia!
¿Qué hemos tenido los españoles a cambio de pagar con nuestros impuestos unos medios de comunicación autonómicos o la propia TVE? Pues la participación de todos esos profesionales colaboracionistas en el entramado de mentiras que durante los últimos veinticinco años se han ido propagando por las Comunidades Autónomas. Han estado y están al servicio de los respectivos partidos políticos. Ahora van saliendo, cuando le están viendo las orejas al lobo, algunas denuncias de innumerables momentos en los que renunciaron a su obligación y derecho a informar porque el político de turno les prohibió hacerlo. Y ellos se dejaron coaccionar por el comisario político de turno que hacía las labores de censor. Todo muy propio de las dictaduras de corte fascista o estalinista. Mostrando una vez cómo los extremos se tocan tanto que solo cambia el nombre, pero es lo mismo.
Esas personas por hacer el mismo trabajo que cualquier informador en un medio de comunicación privado por norma general han tenido mejores sueldos que los que trabajan para una compañía privada. Están las excepciones de los grandes ejecutivos de las radios y televisiones privadas y los denominados comunicadores principales de sus parrillas de programación, que en honor a la verdad, cobran sueldos muy superiores, en algunos casos astronómicos. Son la minoría. Por tanto, vemos otro caso manifiesto de discriminación salarial que repercute a hombres y mujeres, y la raíz no es de género sino si trabajas para un medio de comunicación privado o público.
Analizada la cuestión salarial, en esta o en cualquier profesión, quien esto os escribe tiene claro que todos los que ejercemos con dignidad, coherencia y honestidad una labor hemos de tener buenos sueldos independientemente trabajes para lo público o lo privado.
El segundo caso que trataré será el de los medios de comunicación privados, por citar un caso de enorme actualidad, El Correo de Andalucía, periódico decano de la prensa sevillana, y la cadena de televisión Intereconomía. Será en la tribuna de mañana. Hasta entonces que seáis felices.

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