Ser feliz con los demás


Sara Pastor, José Luis Aguinaga y M. Carmona durante la presentación de Martina, dama de picas
A Ana y Sara
La felicidad cotidiana es el gran anhelo de la persona. Por ello alcanzarla, como ocurrió el viernes pasado antes, durante y después de la presentación de la novela Martina, dama de picas (Ed. Atlantis), y compartirla supone que la hagamos expandir. Esa alegría que siente uno, que la ha madurado quien la vive, se agranda y consolida cuando se comparte. Pasa a ser una felicidad interpersonal.
¿Cómo cambia nuestra vida cuando ella se produce? ¿Qué cambios se dan en nuestro mundo cuando somos capaces de generarla? Para contestar a la primera pregunta os diré que fomenta una ilusión renovada en quienes la vivimos. La vida de las personas que la comparten se enriquece porque se produce la apertura de una nueva posibilidad: la entrada en nuestra trayectoria vital de alguien a quien hasta ahora no conocíamos. La mutua experiencia compartida, cuando se da entre personas maduras, provoca que un nuevo amigo –hombre o mujer– entre en nuestro horizonte y mundo personal. Como nos demostró Julián Marías con su propia biografía, la amistad es una de las más importantes creaciones humanas. Por un lado, es una circunstancia de nuestra existencia, es una razón vital. Y, por otro, nos invita a compartir nuestros proyectos vitales con esa persona querida.
Durante la presentación de Martina, dama de picas, se abrieron una serie de puertas a quienes tuvimos la dicha de estar y participar en ella. Es un paso más en un sendero que podemos recorrer todos aquellos que nos sumemos con vocación, coherencia, honestidad y compromiso a esta flota con múltiples barcos. Hombres y mujeres del teatro, de la radio televisión, del cine, de la prensa, de la ingeniería y de las humanidades. Mañana profundizaré en este sendero que podemos recorrer entre todos, lo titularé Una propuesta.
Para tratar de contestar a la segunda cuestión, voy a remitirme a unas sabias, emocionadas y ejemplares palabras de Ana Sánchez Triano. Ella es artista pictórica y de instalaciones. Es profesora de instituto y jefa de estudios. Ha impartido docencia en la universidad. Es una mujer joven, perteneciente a la generación de 1974 –nació en 1971–. Hace unos años varias galerías de renombre nacional apostaron por su obra: Galería Benot de Cádiz, la Galería Milagros Delicado del Puerto, la Galería Xanon de Madrid, la Galería Manifiesto de Barcelona. El afamado crítico de arte Bernardo Palomo también. La excelencia del talento y de la sensibilidad de Ana S. Triano se sintetiza en estas palabras que nos dedicó a Sara Pastor y un servidor cuarenta y ocho horas después de la presentación de Martina, dama de picas en la librería Beta Sierpes. Os dejo su reflexión para que vosotros queridos lectores del Rick´s Café la disfrutéis y compartáis: Me encantó conocer a Sara, gracias por invitarme. Hacía tiempo que una persona no conseguía captar tanto mí atención y sentirme tan cómoda. Es una persona intensa y llena de vida. Hoy he empezado el libro y ya voy por la 85... Es buena, porque es ella.

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