El Sistema Nacional de Salud, un sector estratégico

Desde estas líneas pretendemos que el Servicio Nacional de Salud, los Sistemas Autonómicos y el Sector Sanitario Privado sean considerados no como parte integrante del Sector Servicios sino como un Sector Estratégico porque:
1. El sector de la salud forma parte esencial de la economía productiva y social de los países avanzados y es generador continuado de riqueza, prosperidad y empleo cualificado. Contribuye a fortalecer el nivel de desarrollo y progreso social, a la vez que es motor del desarrollo de la  investigación, desarrollo e innovación
(I +D+i).
2. Su alta interdependencia con otros sectores estratégicos hace que su cadena de valor sea un clúster de innovación disruptiva de primer orden.
3. El conocimiento y la tecnología disruptiva representan para las corporaciones empresariales que operan en este sector un activo del máximo valor estratégico, tanto por su rendimiento sostenible como por las ventajas competitivas que proporcionan en una economía abierta e interdependiente.
4. La consideración de los servicios sanitarios como bienes sociales preferentes y generadores de conocimiento han venido siendo en las últimas décadas los de mayor expansión en las economías occidentales avanzadas.
5. Es generador de un trabajo de alta calidad y en la práctica nula deslocalización.
6. Todas estas razones nos permiten enfocar la actividad en el mercado sanitario, desde el análisis tanto del Sistema Nacional de Salud como desde los Servicios de Salud Autonómicos, como acciones de emprendizaje social. El convertir estas acciones en actuaciones que económicamente podamos definir como estratégicas sensu estricto depende solo de trasmitir esa realidad de costo a la realidad de inversión en empresas de emprendizaje social, bajo el perfil de no profit.
La colaboración público-privada en cualquiera de las formas que veremos desarrolladas en el capítulo correspondiente, permite desde hace años la construcción de herramientas de gestión y producción de bienes que generan un alto valor añadido. La flexibilidad, la agilidad en la atención sanitaria privada, no constreñida formalmente por procedimientos necesarios para garantizar la transparencia de las acciones públicas en sus actuaciones concursales, es un valor a considerar ya que evita costes mediante la negociación directa entre las partes y no alarga la implantación de recursos humanos y materiales en el sector sanitario allí donde los ciudadanos racionalmente precisen.
7. Las fórmulas de gestión tanto de servicios sanitarios clínicos como la infraestructura física precisa para el desarrollo de la función asistencial y de servicios absolutamente necesarios, pero hoy con posibilidades de cogestión centralizada o de contrato temporal o de concierto institucional dan un campo de actuación que hay que valorar con criterios de racionalidad y eficiencia.
8. Seguir con el criterio de que la sanidad es una parte integrante del sector servicios, en una economía libre y de mercado, resta competitividad al modelo sanitario español. Por si fuera poco, esta consideración niega la evidencia de la peculiaridad del mercado sanitario: la condición de mercado no perfecto. Al hacer un distingo legal entre la situación de las microempresas del sector y el proveedor de los servicios
(necesariamente un sanitario, bajo la figura de persona física o Sociedad Profesional (S.P.) más del 60% del capital de estas empresas tienen que estar en manos de profesionales colegiados y acreditados) damos asimetría a la relación profesional
-emprendedor anónimo y su forma de sociedad-, que no es S.A.P.
9. Sometemos a este sector a la acción de empresas, foráneas o nacionales, de capital-riesgo que si bien no es bueno, ni malo, no es menos cierto que alteran la relación proveedor-provisor en su solo sentido.
10. La revolución de las Tecnologías de la información y comunicación y la posibilidad de su uso en el campo de los laboratorios, diagnostico por imagen, asistencia domiciliaria a pacientes crónicos, seguimiento de pacientes en domicilio, consultas de alta resolución, teleconsulta, televigilancia y videoconferencia, y la posibilidad de participación de empresas no del sector para equipamiento, y construcción con fórmulas  de no repercutir en la contabilidad en forma de deuda, y fomentar la capacidad actual de contratos de externalización de servicios y profesionales mediante la fórmula del arrendamiento profesional
11. La posibilidad de establecer acuerdos no ya de convenio, sino de socio tecnológico con sectores que sí se consideran estratégicos hace que para nuestro criterio sea necesaria una normativa adecuada de aplicación como sector estratégico a la asistencia sanitaria en España.
Acciones y Palabras: Sociedad, Seguridad Social y Asistencia sanitaria. (Planeta).

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