Excéntrico

Esta novela de Juan Guerrero Sánchez, que ha editado Cuadernos del Laberinto, presenta las vidas de un grupo de artistas dementes que reciben la terapia y los tratamientos de un psiquiatra que sueña con ser escritor. Éste se convierte en el narrador de Excéntrico. A través de él y de sus coprotagonistas, Daniel Cortázar, Laura Font del Fresno y David Sánchez o Narcissus, vemos pasar delante de nuestros sentidos los miedos y problemas de muchas personas de nuestro tiempo. Si en la película Alguien voló sobre el nido del cuco, Jack Nicholson y sus compañeros de reparto, nos humanizaron a los dementes y el mundo de un psiquiátrico. Si en el film Mejor imposible, otra vez el propio Nicholson y Helen Hunt nos mostraban cómo vencer los complejos y las fobias tras un profundo ejercicio catártico, en esta obra construida a partir de relatos cortos, vemos cómo cada personaje ha caído en ese estado. Con la particularidad de que el propio psiquiatra y director del centro nos muestra sus inseguridades y perversiones.
Los nombres de los tres coprotagonistas están cargados de simbolismo. Sus descripciones nos muestran a un ejecutivo vencido por el estrés laboral y un ambiente profesional tóxico, es Daniel Cortázar. En este sentido describe su oficina afirmando que es una torre de nichos. Su vida está presidida por la soledad y la tristeza, y presa del deseo de vendetta.
A una exuberante, díscola y teatrera Laura del Font, criada entre su amor hacia el piano y los caprichos propios de una familia con recursos. Esa falta de amor familiar y sentimental la conduce a ser una ninfómana.
Y al pintor artista cuya fama le hace huir de las aglomeraciones, Narcissus, cuya figura recuerda al David de Miguel Ángel. Éste igual se fija en una mujer que siente deseo por un hombre y se enamora de él.
A lo largo de Excéntrico se presentan situaciones surrealistas que le sirven a Juan Guerrero para denunciar el mundo de apariencias y frivolidades en el que demasiada gente vive hoy. En este sentido, cuando vemos desaparecer de una vivienda la cocina, el cuarto de baño o el dormitorio, tenemos la sensación de estar leyendo a Kafka. Esas situaciones esperpénticas introducen otros temas decisivos en esta creación literaria como son el papel de los amigos y de la familia en la vida. O la felicidad o infelicidad que una persona puede alcanzar si acierta o se equivoca en la elección de la pareja. Abre así paso a una interrogante capital ¿qué hemos de compartir realmente con una pareja para convivir enamorados?
Esas circunstancias y trayectorias de sus personajes se ven reflejadas también a través de la denominada propaganda rosa, expresión que un servidor le da a aquellos que practican la profesión de paparazzi. Éstos no se libran de la crítica del escritor, dispuestos ellos a vivir de la carnaza que crean y venden, en muchas ocasiones con la complicidad de los artistas a los que les puede la vanidad y el vivir en medio del lujo y la ostentación.
Si en muchas ocasiones hemos escuchado que en el proceso de la terapia llega un momento en el que el paciente siente atracción hacia su terapeuta, en Excéntrico sentimos cómo es el psiquiatra el que desea una aventura con su enferma. Entra ahí el tema de la ética profesional. Pero también trata sin ambages la cuestión de la homosexualidad masculina y femenina a través de las situaciones que viven sus personajes.
Por último, destacaré la buena edición que ha hecho Cuadernos del Laberinto con una imagen de cubierta que llama la atención y un color de fondo que contrasta con el blanco y negro de la fotografía. La fuente empleada ayuda a la lectura. Las ilustraciones del interior, obra de Francisco Canto Montero aportan un plus a la edición y a la trama de la novela. Detalles como la portadilla recuerdan a las ediciones artesanales de principios del siglo XX.

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