Fausto Antonio Ramírez: "El escritor de raza lo hace para ser leído"


El novelista y articulista Fausto Antonio Ramírez.

Cruzó su Mediterráneo de nacimiento y voló desde el Madrid de acogida para asentarse en Tenerife. Desde allí mira al otro, a la sociedad, al mundo y escribe Fausto Antonio Ramírez, quien hace unos meses a raíz de la publicación de su magnífica novela Olvida el tango y canta un bolero (Visión Libros) lanzaba al Rick´s Café abordar el tema del papel del escritor en la sociedad.
Novelista, ensayista, periodista, profesor y conferenciante, da gusto leerle y escucharle por un doble motivo: primero, elige temas que son interesantes y que preocupan a mucha gente. Su literatura es humana. Segundo, porque su escritura es entendible para cualquiera que se acerque a la lectura de sus libros con ganas de disfrutar.
Desde su escritorio donde imagina y compone sus novelas y artículos, se divisa la majestuosidad del Teide –que este invierno está nevado desde la cumbre y a lo largo de sus faldas– y la fuerza del oleaje del Atlántico. Para escribir, el influjo y la paz que da la naturaleza se agradecen.
¿Qué rol puede desempeñar el escritor en la sociedad?
Esta es una de las preguntas que suelen hacerme y que más difícil me resulta de contestar, puesto que no vale con un o un no, y porque cada escritor tiene un punto de vista diferente. Lo mismo podríamos decir de lo que esperan los lectores de los escritores, o de lo que se les impone a los escritores por parte de las editoriales. Y por último, sería interesante responder desde el lugar que ocupa el crítico literario en la sociedad.
Como bien se puede entender, con estos previos, el rol del escritor en la sociedad es múltiple y variado. Intentaré responder como escritor, y sólo como escritor, aunque en muchos casos, mi visión de las cosas coincida con otros puntos de vista, concretamente con los del lector.
Empezaré diciendo que el escritor es un hacedor de belleza, un creador de estética a través de las palabras. Sin esta premisa, todo lo demás, en mi caso, no tiene sentido. El escritor trabaja por amor al arte, es decir, que siente la necesidad imperiosa de crear a través de una historia, bien sea ficticia o no. En este sentido, la sociedad es receptora de la obra creada por el escritor y, por lo tanto, lectora de las palabras que configuran una obra bella. El escritor escribe para ser leído, por eso, y a pesar de que toda forma artística es esencialmente gratuita, no se escribe para guardar el manuscrito en un cajón. Evidentemente, me estoy refiriendo a los llamados escritores de oficio, o profesionales, puesto que cualquier ciudadano es libre de escribir lo que le apetezca, en un diario, en un cuaderno de notas, o como terapia psicológica. Sin embargo, el escritor de raza lo hace para ser leído. Otra cosa es si, además de ser leído, pretende cumplir con otros objetivos. De esto hablaré ahora.
La experiencia me dice que no soy yo quien inventa una historia, sino que las propias palabras vienen a mí a medida que desarrollo un argumento o una trama literaria. Es más, los personajes de mis novelas van evolucionando por sí mismos, en función de los avatares que van configurando la obra. En ese sentido, aunque soy yo el que redacto cada una de las frases, palabras y capítulos de una novela, al final te das cuenta de que la propia historia tiene tal fuerza, que el escritor sólo tiene que dejarse conducir por lo que sus personajes van pidiendo.
El escritor es libre y debe permanecerlo hasta el último momento. Nada ni nadie tiene potestad para inmiscuirse en la legítima libertad de un escritor para crear sus historias, temas, y circunstancias que envuelven cada una de sus tramas. Desde aquí reivindico el derecho de cualquier escritor a mantener intachable su libertad frente a las presiones de las editoriales, que sólo buscan intereses económicos, o a la demanda de los lectores, influidos exageradamente por una cierta moda terriblemente popular.
En pocas palabras, el rol del escritor en la sociedad se traduce por un ejercicio libre para crear belleza. Pero, ¿tan sólo se trata de eso? En mi caso sí. Yo no soy de los que opino que el escritor deba ser un gestor de ideas, con el fin último de hacer cambiar la sociedad, o hacer avanzar el pensamiento, o convertirse en portavoz de una determinada ideología. Respeto a quien así escribe, pero no comparto este punto de vista. El escritor no es un vocero al servicio de nadie, ni tampoco un ideólogo con pretensiones ocultas de revolución. Sin embargo, lo que sí es verdad, es que cuando una obra se publica, en buena medida deja de pertenecerle al escritor, para pasar al ámbito de lo público, y de lo autónomo. Sí, lo digo bien, de lo autónomo, puesto que una vez publicada una obra, ésta tiene su propia independencia, y es libre de ser interpretada, transformada, aceptada o rechazada por los lectores. Es como un hijo, mientras se está gestando, le pertenece a la madre que lo lleva en su seno, pero después del parto, es una persona independiente de la madre, con potencial autónomo.
En este sentido, el escritor, libre y esteta, ofrece a los lectores su obra, y estos, una vez que la obra cae entre sus manos, pueden sacarle el provecho y partido que mejor les parezca: ideologizarla, reinterpretarla, e incluso ponerla al servicio de sus propios intereses, pero eso es algo que ya no le pertenece al escritor, porque ni siquiera forma parte de su intención.
Qué temas consideras prioritarios que un literato a través del ensayo, la novela, la poesía o los géneros periodísticos tiene que abordar en nuestro tiempo.
Partiendo de lo que he afirmado en la primera pregunta, el autor debe escribir desde la entera libertad interior, puesto que no tiene que dejarse influir ni por lo que marquen las editoriales, ni por lo que demanden los lectores, ni por lo que la sociedad establezca como prioritario para responder a sus inquietudes. Los temas que un escritor escoge para confeccionar una obra nacen del deseo de expresar algo que se lleva en el corazón. Normalmente, suele coincidir con lo que los tiempos piden, puesto que un escritor vive inmerso en un mundo en constante evolución, pero no necesariamente debe haber coincidencia. Es más, y así lo dije en la pregunta anterior, en mi caso, el hilo narrativo de una obra se va diseñando a través de la misma trama del libro. Son los personajes, y su propia evolución interior los que van pergeñando la historia en cuestión.
En todo caso, la elección de un tema por parte del escritor está marcada por su sensibilidad, su imaginación, y capacidad creativa. Si aceptamos que la escritura nace del irresistible empuje por contar algo, entonces el corazón del autor es el que guarda las claves de tal decisión. El escritor veraz es el que sabe acudir a lo que alberga su corazón para decirle a los demás lo que le preocupa, lo que piensa o le interesa.
Un escritor encarnado en el mundo, recoge todo aquello que forma parte de su contexto más inmediato y lo transforma en belleza. El contexto social, las circunstancias de la vida, y la conciencia colectiva establecen el marco de referencia que el escritor utiliza para hablar a sus lectores.
¿Qué actos estimas hay que llevar a cabo para que el escritor y el público –la sociedad civil– tengan una relación más cotidiana?
La respuesta es sencilla: leer. El nexo de unión entre el lector y el escritor es la obra. Si esta no se lee, no hay comunicación posible. Es más, es aquí donde debemos recordar lo que ya señalé anteriormente: cuando un libro termina de ser publicado, deja de pertenecerle al escritor, y pasa a ser propiedad de cada lector en particular, que lo hace suyo a su manera. Entonces, la relación lector/escritor está mediatizada por la obra en sí. Fuera de esta, el trato entre emisor y receptor me parece secundario.
Otra cosa es que hablemos de los actos que pueden ayudar a dar a conocer una obra o a promocionarla.
En cualquier pueblo o ciudad de España, Europa o en otras partes del mundo, contamos con magníficas bibliotecas, centros cívicos, teatros… Hace unos días asistí a un acto de presentación de un libro de Albert Camus con presencia de su traductora y de una nieta de Camus. La sala estaba llena, pero apenas unas cinco personas tendrían entre los 18 y los 25 años. ¿Qué hay que hacer para que la generación más joven se una y tire con fuerza de actos como el citado?
No quisiera parecer reiterativo, pero la cosa no está en que haya mucha o poca gente en actos como el que citas en tu pregunta. Aquí, de lo que se trata es de leer. Más bien me atrevería a formular la pregunta de esta otra forma: ¿Qué hay que hacer para que la generación más joven lea más?
El último informe PISA, publicado hace unas semanas, otorgaba una nota por debajo de la media con relación a la comprensión lectora de los estudiantes. Evidentemente, si no se comprende lo que se lee, ciertamente no surge ni la pasión, ni el interés por la literatura.
Partiendo de aquí, es normal que los jóvenes no lean, no compren libros, y mucho menos acudan a cualquier tipo de acto literario. Ciertamente, algo está fallando en el sistema educativo que no consigue enseñar a leer a las generaciones de jóvenes estudiantes, y esto debe solucionarse cuanto antes, porque en el fondo se les está negando el acceso a la información, a la cultura, y a la formación para buscar respuestas por sí mismos a los grandes interrogantes de la vida.
¿Qué análisis haces de los medios digitales en la difusión de la labor del escritor en esta época y su comunicación con sus conciudadanos?
Sobre todo, poner a disposición del gran público sus obras en formato digital. Hoy en día no se puede poner la excusa de la dificultad para encontrar determinada obra en el mercado, porque en Internet está todo. Prácticamente, la totalidad de las editoriales publican en papel y en digital, con lo que se puede tener acceso a cualquier libro en tiempo real. Basta con descargar la obra en un ordenador, un lector digital, un teléfono inteligente, o una tableta para comenzar a leer de manera inmediata, sin necesidad de salir a comprar o encargar un libro.
De igual forma, Internet ha facilitado el acceso a la información sobre un determinado autor, su biografía, bibliografía y reseñas de sus escritos. Hoy en día es difícil comenzar a leer un libro a ciegas, puesto que son muchos los medios digitales que ofrecen toda la información, incluidos los primeros capítulos, sobre cualquier libro que se tenga la intención de leer.
Sobre qué te gustaría hablar que no hayamos hablado.
Un tema interesante que se podría tratar en otro momento es el de los derechos de autor e Internet. Como bien sabes, existen páginas en la red que piratean las obras de muchos autores y las ponen de forma gratuita a disposición de cualquier usuario. Este tema debería estar regulado mejor, e implica una mayor conciencia por parte de los lectores en aquello de darle al César lo que es del César.

Comentarios

  1. ¡Vamos hombre que al final has sangrado por la herida! Si quieres que te lean, pues deja que te lean que si eres bueno buscaran otros libros tuyos y terminarán comprando, que si escribes para transmitir cosas bonitas, el dinero, es cierto lo es, pero no debiera serlo. Voy a coincidir en casi todo y solo voy a hacer una salvedad que creo es lo más importante. Es cierto que leer es trascendente, pero para que ello ocurra nos está haciendo falta dos cosas fundamentales: Educación y respeto. Voy a hacer una pregunta a ti Manuel, y al resto de la comunidad. ¿cuantas veces han entrado en mi blog y han leido mis cuentos? ¿cuantas veces habeis dejado opiniones, como lo hago yo en cada una de vuestras publicaciones? Hermano Fausto, duro es el camino, y la cosa pasa lisa y llanamente por las conecciones que tengas y como se encuentre la economía. Camus se murió hace tiempo y hoy hay otros muchos escritores, sin embargo lo reimprimen y lo presentan con la nieta que no tuvo nada que ver en el asunto. si quieres escribir porque disfrutas haciéndolo, sigue compañero, si lo haces para que te lean, pues deja que te lean como sea, y si te toca ser un muerto de hambre te la aguantas o tratas de buscar el acomodo que más te convenga.
    Un abrazo Manuel. Felices fiestas. Espero esa revista, como Alberto o como el cabo Sabino que es lo mismo

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  2. Apreciado Osvaldo, dime tu blog y lo leeré, soy un lector atento. De hecho como ves en el Rick´s Café doy cabida a muchos escritores de distintos géneros. Y lo seguiré haciendo. Suelo leer también sus artículos y blogs.
    Respecto a lo de la nieta de Camus, ella está implicada, y su madre -la hija de él- es la gran investigadora y organizadora de su legado para que esté como está a disposición de cualquier investigador, que como sabes Osvaldo es rol clave para una buena educación.
    Feliz día Osvaldo, encantado de verte por acá.

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  3. Osvaldo aquí tienes la entrevista a la nieta de Camus, es una mujer implicada.

    http://rick-casablanca.blogspot.com.es/2013/11/elisabeth-maisondieu-camus-camus-se.html?showComment=1387711056000

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  4. P.D. El mundo editorial requiere hoy una criba y eso pasa por dos operaciones quirúrgicas: una, que los que pasan por editores y son traficantes de obras de escritores que no conocen aún el mundo editorial, esos editores manipuladores que son realmente mercaderes sin escrúpulos desaparezcan. Junto a ello, que los editores serios hagan apuestas serias, una de ellas puede ser Fausto, por los autores menos conocidos y que son brillantes. Los autores ya consagrados tienen las puertas abiertas.
    La segunda operación quirúrgica es que cierto grupo de los lectores dejen de comprar literatura vacía, hueca, y opten por la literatura de cualquier género que nos ayuda a vivir y convivir.

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