Una poeta apasionada


Es Camila Brizuela, la escritora argentina autora del poemario Amor Odio, que ha editado Textos intrusos. Su dedicatoria a los jóvenes que no encajan en este mundo es ya una reivindicación de todas aquellas personas que piensan y sienten diferente, y que por esas razones se sienten extraños en el mundo que les ha tocado vivir. En ese sentido se trata de una reivindicación generacional, forma parte de la generación del 86, la que va de 1979 a 1993.
Nacida Camila en el popular barrio bonaerense de Palermo, cuyo nombre proviene de la ciudad italiana, es el de mayor extensión de la ciudad y donde se ubican algunos de los estudios de televisión más importantes del país. A su barrio y a su gente les dedica poemas de gran calidad como Calles I y Calles II. Se da la peculiaridad de que a pesar de ser un entorno urbano de clase media alta entre sus moradores hay personas muy diversas y excluidas, lo que demuestra una realidad cruel de nuestro tiempo: la convivencia del primer y cuarto mundo en un espacio reducido del territorio. Cada uno elige con quien se relaciona. Calle I recuerda por su composición a una canción de Jorge Drexler.
Algunos de sus poemas tienen una clara reminiscencia a los maestros de los que ha bebido Camila, es el caso de La náusea que recuerda a Sartre. Ella lucha con su voz interior, le da rubor comentar sus secretos. Se refugia en su meditación y en la lluvia que escucha. Siente que las gotas del cielo son terapéuticas y elige bañarse en ellas. Para Camila la naturaleza tiene propiedades curativas por eso busca el mar y el cielo. Y a través de ello persigue sus sueños. Se abstrae del mundo alrededor que la desconsuela. Decide salir al campo, al océano, para liberarse de las dudas que le atrapan rodeada de rascacielos, sale así de su zona de confort. Opta por vivir con transparencia a pesar de los riesgos que conlleva en una sociedad hipócrita.
En ese viaje desde su mundo cotidiano nos va retratando las situaciones y a los personajes que se va encontrando, por ejemplo, los contrastes del interior del tren con la naturaleza exterior. Se detiene a describirnos con su lírica el atractivo de las chicas viajeras que van escuchando sus mp3.
Camila es una mujer y poeta que vive el amor con pasión. Y claro también sufre por ello, pero se revela con valentía. Quiere el orbe diario con el amante, sus besos y sus caricias, sus diálogos. Se siente en paz cuando el tiempo se detiene porque él y ella comparten la intimidad. Cree que con el amado es posible incluso vivir en las peores circunstancias. El amor es así un recurso sanador y un caudal de energía frente a los reveses y obstáculos.
A mitad de Amor Odio aparece el dolor que causa todo desamor. Parece que el amante tiene otra relación. Ella anhela que la herida se cure, comienza su catarsis. Al descubrir el engaño se enfrenta a los restos del naufragio emocional. En el poema La embestida la vemos caminando por la ciudad haciendo su propia liberación, su purificación. Cada calle y edificio va cobrando un nuevo significado, se constata una vez más la teoría de la geografía sentimental de Ortega y Marías. A pesar de sufrir por amor, quiere amar y ser amada.
Nos adentramos en la parte final de Amor Odio donde Camila Brizuela invoca al valor de la verdad como método para vivir y frente a la mentira. Recordemos que el desenlace de su anterior relación vino por un engaño de él, entonces ahora más que nunca quiere una pareja que sea sincera, como esa que aparece en el poema Breathless que ahora os reproduzco.
Cuando alguien toca tu mano
y te roba el alma
estás perdido para siempre.
en un acto tan simple, tan sutil,
y tan dulce,
se lleva todo
lo que en vos existe.
te deja sin aliento,
sin hambre,
sin sueño.
¿Qué voy a hacer ahora?
¿Qué voy a hacer con este beso,
con el gusto de tu boca
que todavía percibo,
con tu nombre escrito
en todo mi cuerpo?
Mis ojos miran
hacia otra dimensión.
no estoy acá,
me fui lejos,
arrastrando el verano.

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